Source: United Nations – in Spanish 4
Headline: El 62% del procesamiento pesquero en América Latina lo hacen mujeres, pero son invisibles en el liderazgo
Son ellas quienes limpian, filetean, envasan y preparan el pescado que llega a las mesas. Además, son gestoras de ecosistemas, guardianas de saberes locales y motores de economías comunitarias. Pero su labor no se traduce en un mayor peso en los espacios donde se toman las decisiones.
En las costas de América Latina, hay una paradoja que se repite con cada marea. Las mujeres sostienen buena parte de la industria pesquera con sus manos, pero su voz apenas tiene peso en las decisiones.
Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en la región las mujeres representan el 24% de la fuerza laboral total del sector pesquero y, de ese porcentaje, el 62% está empleada en el procesamiento de productos pesqueros. Son ellas quienes limpian, filetean, envasan y preparan el pescado que llega a las mesas. Sin embargo, siguen siendo invisibles en los registros oficiales y ausentes en los espacios de poder.
Esta contradicción fue el centro de un encuentro regional, organizado por la FAO en el marco del Año Internacional de la Agricultora y en seguimiento a la XIX Reunión de la Comisión de Pesca en Pequeña Escala, Artesanal y Acuicultura. En él participaron expertas, académicas y mujeres del sector para visibilizar una realidad que la estadística esconde.
“Las mujeres en la pesca artesanal son gestoras de ecosistemas, guardianas de saberes locales y motores de economías comunitarias”, afirmó Claudia Brito, oficial de Políticas y experta en Género de la FAO.
La invisibilidad estadística y las barreras estructurales
Entre los obstáculos más urgentes identificados en el encuentro destacaron la falta de registros desagregados por sexo en el sector pesquero, el limitado acceso a mercados formales, la ausencia de mujeres en los espacios de gobernanza y la sobrecarga de trabajo doméstico y de cuidado que restringe su participación. A diez años de la aprobación de las Directrices Voluntarias para la Sostenibilidad de la Pesca en Pequeña Escala, las brechas persisten.
La conclusión fue clara: sin datos desagregados por sexo, no podemos formular políticas que realmente transformen las condiciones de las mujeres en el sector. El primer paso es hacerlas visibles en los registros”, puntualizó Javier Villanueva, oficial Principal de Pesca y Acuicultura de la FAO.
Las mujeres del manglar
El encuentro puso rostro a las cifras. Aracelly Jiménez, presidenta de la Cooperativa de Molusqueros de Chomes, en Costa Rica, compartió la experiencia de las mujeres que trabajan en el manglar.
“Hacemos jornadas de reforestación y vivimos tratando de tener un manglar saludable”, explicó. “Es importante saber que esto no puede hacerse sin personas. La gente siempre tiene que estar incluida en la toma de decisiones“.
La iniciativa de Transformación Azul impulsada por la FAO busca precisamente eso: promover sistemas alimentarios acuáticos más productivos, sostenibles, resilientes e inclusivos. Y en ese camino, el empoderamiento de las mujeres rurales es un factor clave.
El Año Internacional de la Agricultora 2026, proclamado por la Asamblea General de la ONU, es una oportunidad para visibilizar este aporte y movilizar alianzas e inversiones que cierren las brechas estructurales. Como conclusión del encuentro se puede decir que, el primer paso es mirar a las mujeres en la industria. El segundo, escucharlas. Y el tercero, que tomen el timón.
