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Tenemos una alarma en casa y no lo sabíamos: cómo el wifi y el 5G ven sin cámaras

Tenemos una alarma en casa y no lo sabíamos: cómo el wifi y el 5G ven sin cámaras

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Carlos Jesus Bernardos Cano, Catedrático del Departamento de Ingeniería Telemática de la Universidad Carlos III de Madrid, Universidad Carlos III

pixadot.studio/Shutterstock

Cada vez que nuestro teléfono se conecta al router de casa, algo invisible llena el aire. Son ondas de radio que rebotan contra las paredes, los muebles y las personas que habitan ese espacio. Hasta hace poco esas reflexiones se consideraban un problema, un obstáculo que degradaba la calidad de la señal. Hoy los ingenieros e ingenieras de telecomunicaciones han dado la vuelta al argumento: esos rebotes son, en realidad, una fuente de información extraordinaria. Gracias a ellos podemos encontrar nuevas aplicaciones para las redes wifi y 5G.

Estas redes no solo nos conectan al mundo digital. También son capaces de percibir el mundo físico que nos rodea. Es lo que se conoce como Integrated Sensing and Communications (ISAC), que podemos traducir como “comunicaciones y detección integradas”. No es ciencia ficción: se trata de uno de los ámbitos de investigación más activos en telecomunicaciones y será una de las piedras angulares del futuro 6G.

La analogía del radar: ver sin ver

Para entender cómo funciona ISAC pensemos en un radar militar. Un radar emite un pulso de energía, ese pulso golpea un avión y regresa al emisor. Analizando el tiempo que tarda en volver y cómo ha cambiado la señal podemos saber dónde está el avión, a qué velocidad viaja e incluso inferir su tamaño.

El wifi (y lo mismo ocurre con 5G) hace algo parecido, aunque de forma mucho más sutil. El router emite una señal continua que se propaga por toda la vivienda. Cuando una persona camina por el salón, su cuerpo absorbe y refleja parte de esa energía, alterando la señal que recibe cualquier dispositivo conectado a la red. Esas alteraciones –diminutas, pero medibles– son la huella que dejamos en el espacio electromagnético.

Con los algoritmos adecuados esa huella puede interpretarse para conocer nuestra posición, nuestra velocidad e incluso nuestra respiración.

Lo interesante de ISAC es que la misma señal sirve para dos propósitos a la vez: transmitir datos (páginas web, videollamadas, mensajes) y, simultáneamente, actuar como sensor del entorno. Sin hardware adicional. Sin cámaras. Sin micrófonos.

¿De qué sirve todo esto?

La primera y más intuitiva aplicación es que permite controlar la seguridad del hogar sin sacrificar la privacidad. Un sistema basado en wifi detecta la presencia de un intruso sin necesidad de grabar imágenes ni almacenar vídeo: sabe que alguien está ahí y no necesita saber quién. Esto abre la puerta a soluciones de seguridad que los usuarios más reticentes a instalar cámaras podrían aceptar de buen grado.

La segunda aplicación tiene un componente profundamente humano: el cuidado de personas mayores o con movilidad reducida. Sistemas experimentales ya son capaces de detectar una caída en tiempo real y lanzar una alerta al instante. También de monitorizar la frecuencia respiratoria de un paciente durante el sueño sin que lleve ningún sensor encima.

Fuera del hogar, el potencial también es enorme. En el ámbito del transporte, las estaciones base de 5G distribuidas por la ciudad podrían detectar peatones o ciclistas ocultos tras un camión, alertando al vehículo antes de que el conductor (ya sea humano o artificial) pueda verlos. En entornos industriales, la misma infraestructura que comunica a los robots en una fábrica podría vigilar en tiempo real si un operario entra en una zona de riesgo.

El salto al 5G y la promesa del 6G

Las redes 5G multiplican el potencial de la detección inalámbrica por varios motivos técnicos. Operan en frecuencias más altas y utilizan anchos de banda mucho mayores, lo que se traduce en una resolución temporal y espacial incomparablemente superior a la del wifi doméstico. Si este nos dice que “hay alguien en el salón”, el 5G puede llegar a decirnos dónde está esa persona con una precisión de centímetros.

El futuro 6G llevará esta capacidad aún más lejos, integrando la detección como una función nativa de la red y no como un añadido. Se habla ya de redes capaces de construir gemelos digitales del entorno físico en tiempo real: representaciones virtuales de espacios que se actualizan al instante conforme cambia la realidad.

Un campo con mucha investigación

Como ejemplo relevante de investigación en este ámbito cabe mencionar a NEXTONIC. Se trata de un laboratorio de investigación e innovación abierta centrado en las comunicaciones inalámbricas de próxima generación, con especial atención a la integración de capacidades de detección en la propia infraestructura de red.

En este marco destacan dos proyectos. En primer lugar, MultiX explora nuevas técnicas de transmisión y detección simultánea sobre infraestructuras inalámbricas con el objetivo de sentar las bases para los sistemas ISAC del futuro. Por su parte, PRIME-6G aborda desde un punto más experimental soluciones 6G capaces de integrar la comunicación y la detección.

Una tecnología con grandes preguntas abiertas

Como toda tecnología poderosa, ISAC también plantea interrogantes que la sociedad y la comunidad investigadora deberán responder. ¿Quién tiene acceso a los datos de detección? ¿Cómo garantizamos que esta capacidad no se convierta en un instrumento de vigilancia masiva? Los investigadores del campo trabajan en soluciones técnicas, pero el marco regulatorio y el debate público son igualmente necesarios.

Lo que parece claro es que las ondas que nos rodean cada día guardan mucha más información de la que imaginamos. Aprender a leerlas con responsabilidad puede cambiar la forma en que cuidamos nuestra seguridad, nuestra salud y nuestras ciudades.

The Conversation

Este artículo está vinculado a las líneas de investigación del laboratorio NEXTONIC y a los proyectos Horizonte Europa MultiX (Grant Agreement No. No 101192521) y PRIME-6G (Grant Agreement 101272485), donde se exploran nuevas arquitecturas de comunicaciones inalámbricas que integran capacidades de detección para las redes del futuro.

ref. Tenemos una alarma en casa y no lo sabíamos: cómo el wifi y el 5G ven sin cámaras – https://theconversation.com/tenemos-una-alarma-en-casa-y-no-lo-sabiamos-como-el-wifi-y-el-5g-ven-sin-camaras-274879

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