Source: People’s Republic of China – State Council News in Spanish
.china.org.cn | 14. 05. 2026
Por Jorge Contreras
La guerra comercial desatada por Estados Unidos contra China en el 2018 y el regreso de la doctrina Monroe mediante la “Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (2025)” han colocado a los países de América Latina en una situación similar a la existente antes del restablecimiento de las relaciones sino-americanas en 1979. Para muchos de ellos, pareciera que el gobierno Trump les exige escoger entre una u otra potencia. Por esta razón, la visita del presidente americano a Beijing durante esta semana para conversar personalmente con su homólogo chino, Xi Jinping, trae vientos de esperanza para la región. Las conversaciones van a centrarse en la guerra en Irán, el estatus de Taiwán y las relaciones comerciales entre China y Estados Unidos. La paz y la economía globales están en juego, y por eso la atención de todo el planeta, incluyendo muy especialmente a América Latina, se enfoca en el resultado de este encuentro.
China es el mayor socio comercial de Irán y el principal comprador de su petróleo, por lo que tiene una influencia muy significativa sobre Teherán. Cabe esperar, por tanto, que el gobierno americano le solicite a China que juegue un rol activo ante las autoridades iraníes para que permitan la navegación normal en el estrecho de Ormuz. Este es un corredor clave para el transporte internacional de petróleo, gas natural licuado y fertilizantes, y actualmente su acceso está restringido por Irán, luego del ataque de Estados Unidos e Israel contra eses país el pasado 28 de febrero. Precisamente con el propósito de discutir alternativas para restablecer la paz en el Medio Oriente, el pasado 6 de mayo, justo una semana antes de la visita de Trump, el primer ministro chino Wang Yi se reunió en Beijing con el canciller iraní Abbas Araghchi. Es indiscutible que esta reunión va a impactar los diálogos con el gobierno americano.
En lo que concierne a Taiwán, la situación es más delicada, pero también hay esperanzas de un mayor entendimiento. El 4 de febrero, durante una conversación telefónica, Xi Jinping ya le había manifestado al presidente americano que este es el punto más importante en la relación entre ambos países y le solicitó a su contraparte limitar la venta de armas a la isla. El 11 de mayo, apenas dos días antes de su llegada a Beijing, el presidente Trump reiteró su disposición a dialogar sobre este tema durante el encuentro entre ambos dignatarios.
Y en cuanto al comercio, un signo claro de la relevancia de esta visita consiste en que los empresarios y financistas más importantes de Estados Unidos también acompañan la comitiva del presidente Trump. Tal es el caso de Elon Musk, presidente de Tesla, Tim Cook, presidente de Apple, Jensen Huang, presidente de Nvidia, Larry Fink, presidente de BlackRock, y David Solomon, presidente de Goldman Sachs, entre muchos otros empresarios de primer nivel que también llegaron a Beijing. Además, según la encuesta “2026 China Business Climate Survey Report” realizada por AmCham China (la cámara de comercio americana en China), la mayoría de las empresas estadounidenses presentes en China planean aumentar sus inversiones en este país, lo que demuestra el gran interés de la clase empresarial americana en que las relaciones comerciales se normalicen.
China y Estados Unidos son las dos mayores potencias del mundo. El destino de la humanidad reposa en el buen entendimiento de los líderes de ambos países y en su capacidad de promover una gobernanza global apropiada. Es esta la razón por la que en 2017, durante su visita a Estados Unidos, el presidente chino manifestó: “Hay mil razones para hacer que la relación entre China y Estados Unidos sea exitosa, pero ni una sola razón para romperla”. Y es esta la razón por la que toda América Latina, al tiempo que contiene el aliento, desea el éxito del encuentro.
El autor es doctor en derecho y experto en asuntos contemporáneos de China. Cuenta con amplia experiencia como editor, representante cultural y asesor jurídico.
