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¿Tienen sentimientos y pueden experimentar dolor las plantas?

¿Tienen sentimientos y pueden experimentar dolor las plantas?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Marcial Escudero, Catedrático del Departamento de Biología Vegetal y Ecología, Universidad de Sevilla

KDSTU/Shutterstock

Este artículo forma parte de la sección The Conversation Júnior, en la que especialistas de las principales universidades y centros de investigación contestan a las dudas de jóvenes curios@s de entre 12 y 16 años. Podéis enviar vuestras preguntas a tcesjunior@theconversation.com


Pregunta formulada por Daniel Adán Panondo, de 13 años. Centro Educativo Santo Domingo, Granada.


Cuando nos preguntamos si una planta sufre al cortarla, la respuesta no empieza en la botánica, sino en nuestro propio cerebro. La culpa de que sintamos pena por un árbol talado o una flor marchita la tienen unas células fascinantes llamadas neuronas espejo.

Estas células son el motor de la empatía humana: nos permiten ponernos en el lugar de los demás. Gracias a ellas, si ves a un compañero caerse en el recreo, casi puedes sentir su golpe. Nuestro cerebro es tan social que, a menudo, nuestras neuronas espejo “se pasan de frenada” y nos hacen proyectar esos mismos sentimientos hacia los vegetales.

Pero para saber si esa planta está realmente triste o dolorida, primero tenemos que entender qué es exactamente el dolor.

El dolor es una alarma de incendios

Para los seres humanos y los animales, el dolor no es un castigo, sino una herramienta de supervivencia que nos ha dado la evolución. Imagina que tocas sin querer una sartén caliente. Inmediatamente, sientes un dolor agudo que hace que tu cerebro envíe una orden ultrarrápida a tus músculos: ¡quita la mano de ahí!

Aunque, a veces, nos gustaría no sufrir, vivir sin dolor es peligrosísimo. En medicina, se han documentado casos reales de familias que, por una mutación genética, nacen sin la capacidad de sentir daño físico. Aunque suene a superpoder de película, en la vida real es un problema gravísimo. Al no tener esa “alarma” interna que les avise de que se están quemando o de que se han roto un hueso, sufren accidentes constantes y, tristemente, muchos de los miembros de estas familias mueren muy jóvenes. La capacidad de sentir dolor es nuestra mejor garantía para sobrevivir.

Pero, para que esta alarma funcione y podamos experimentar dolor físico o emociones complejas como el miedo, un ser vivo necesita una especie de “ordenador central” y una red de cables que lo conecten con el resto del cuerpo. Es decir, necesita un cerebro y un sistema nervioso.

Las plantas carecen por completo de este equipamiento. No tienen cerebro, ni nervios, ni receptores de dolor. Por lo tanto, desde el punto de vista científico, la respuesta es rotunda: las plantas no tienen sentimientos ni experimentan dolor. Simplemente no tienen el hardware necesario para sufrir dolor.

Los superpoderes que derivan de vivir anclado al suelo

Llegados a este punto, es normal preguntarse por qué la evolución no les dio un cerebro y un sistema nervioso para protegerse y sobrevivir. La respuesta está en su forma de vivir.

A diferencia de los animales, que podemos correr, volar o escondernos cuando hay un incendio o un depredador, las plantas son lo que los biólogos denominamos organismos sésiles. Esto significa que viven ancladas al suelo durante toda su vida. Si se acerca una manada de cabras hambrientas, un trébol no puede salir corriendo.

La evolución es tremendamente práctica y no selecciona y fija rasgos inútiles. Si no puedes huir de una amenaza, tener un sistema nervioso que te haga sentir un dolor insoportable mientras un insecto te come las hojas sería una tortura innecesaria y, en definitiva, poco adaptativo.

Como las plantas no pueden escapar, la naturaleza no las ha dotado con la capacidad de sufrir dolor. En su lugar, han sustituido la capacidad de huir por un alucinante arsenal químico y fisiológico. Para sobrevivir sin moverse, utilizan sensores celulares repartidos por todo su cuerpo que detectan cualquier estímulo externo y responden adaptando su crecimiento, cerrando sus hojas o fabricando sus propios venenos defensivos.

Huelen, escuchan y avisan

Que no sientan dolor no significa que sean estatuas de madera que no se enteran de nada. Las plantas son seres vivos increíbles, capaces de detectar el daño y reaccionar ante él, aunque lo hagan sin emociones.

Seguro que te encanta el olor a hierba recién cortada cuando alguien pasa el cortacésped. Para nosotros, es un aroma que recuerda a los días de piscina en verano, pero para la planta, es una auténtica señal de emergencia. Cuando sufre un daño físico, la planta libera al aire unas sustancias químicas llamadas compuestos orgánicos volátiles.

Con este “olor”, la planta herida está avisando a sus vecinas. Al recibir el mensaje, las otras plantas empiezan a fabricar toxinas en sus hojas para que, si el insecto hambriento va a por ellas, le sepan fatal. ¡Incluso hay plantas capaces de liberar sustancias que atraen a avispas depredadoras para que vengan a comerse a las orugas que las están atacando! Es un sistema de defensa sofisticado y alucinante, pero puramente físico-químico.

Una ensalada libre de culpa

Por todo esto, aunque la biología nos demuestra que podemos comernos una ensalada con total tranquilidad porque la lechuga ni sufre ni guarda rencor, la preocupación que esconde la pregunta a la que respondemos en este artículo es maravillosa.

De hecho, desde la psicología, sabemos que la empatía es una cualidad humana preciosa que debemos cuidar y fomentar. Aunque la ciencia nos explique que las plantas son biológicamente ciegas a nuestras emociones, el hecho de que nosotros sí sintamos ese respeto y cariño hacia ellas nos convierte en los mejores guardianes posibles de la naturaleza.



El museo interactivo Parque de las Ciencias de Andalucía y su Unidad de Cultura Científica e Innovación colaboran en la sección The Conversation Júnior.


The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. ¿Tienen sentimientos y pueden experimentar dolor las plantas? – https://theconversation.com/tienen-sentimientos-y-pueden-experimentar-dolor-las-plantas-283006

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