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Más allá de las neuronas: cómo los astrocitos dan forma a nuestros recuerdos

Más allá de las neuronas: cómo los astrocitos dan forma a nuestros recuerdos

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Lorena Roselló Jiménez, Doctora en Psicobiología. Personal vinculado a la investigación en el Área de Psicobiología, Universitat Jaume I, Universitat Jaume I

La memoria es una función esencial para nuestra supervivencia, aunque solemos apreciar su importancia solo cuando falla. ¿Qué ocurriría si un día no recordáramos dónde hemos aparcado el coche o no supiéramos cuáles son las llaves de nuestra casa? Entender cómo funciona el recuerdo es fundamental para comprender qué sucede cuando olvidamos.

No es una función única: existen distintos tipos de memoria, cada uno con mecanismos cerebrales específicos. Entre ellos, la memoria de reconocimiento (que permite reconocer que ya hemos visto ese estímulo en el pasado) resulta especialmente relevante. Sin que seamos conscientes, nos ayuda a orientarnos y a desenvolvernos en la vida cotidiana con extraordinaria eficacia. Curiosamente, la disfunción de este tipo de memoria puede ser uno de los primeros signos de deterioro cognitivo.

Detectar estas alteraciones a tiempo puede ser clave para identificar posibles problemas futuros y adoptar medidas preventivas que ayuden a preservar la salud mental.

De lo cotidiano a las células del cerebro: cómo se forma la memoria

Históricamente, el estudio de las bases biológicas de la memoria se ha centrado en las neuronas. Comprender cómo se comunican entre sí ha sido esencial para explicar cómo se forman los recuerdos. En los años cincuenta, el investigador canadiense Donald Hebb propuso que “las neuronas que se activan juntas, se conectan juntas”.

Pensemos, por ejemplo, en cuando aprendimos a montar en bicicleta. Mientras intentábamos mantener el equilibrio, un conjunto de neuronas se coordinaba para evitar caídas y memorizar los movimientos. A medida que mejoraban nuestras habilidades, esas conexiones se fortalecían, lo que facilitaba que cada nuevo intento fuera más eficaz.

Sin embargo, las neuronas no están solas: representan aproximadamente la mitad de las células del cerebro. El otro 50 % está formado por un conjunto diverso de células, entre las que destacan los astrocitos. Su nombre procede del griego astron (estrella) y kytos (célula), es decir, “células con forma de estrella”.

Durante mucho tiempo se pensó que los astrocitos desempeñaban un papel meramente doméstico: nutrir y dar soporte a las neuronas. Hoy sabemos que esta visión es incompleta. No solo apoyan, sino que participan activamente en los procesos de aprendizaje y memoria.

Estudios recientes han demostrado que los astrocitos son fundamentales para fortalecer las conexiones neuronales, un proceso clave para consolidar recuerdos. Gracias a esta colaboración entre neuronas y astrocitos podemos retener habilidades a lo largo del tiempo, desde montar en bicicleta hasta preparar una receta sin pensar en cada paso.

Astrocitos: piezas clave del puzle

Los astrocitos se sitúan muy cerca de las neuronas y envuelven sus conexiones como una red de apoyo. Nuestros protagonistas producen y liberan una sustancia clave: el lactato. Este compuesto se transfiere desde los astrocitos a las neuronas y actúa como una señal que favorece el fortalecimiento de sus conexiones. En otras palabras, el lactato ayuda a que las neuronas se comuniquen de forma más eficaz, facilitando la formación y consolidación de los recuerdos.

A su vez, los astrocitos reciben señales de las neuronas a través de neurotransmisores como la noradrenalina y responden produciendo más lactato. De hecho, se ha propuesto que existe una estrecha interacción entre los astrocitos y la noradrenalina que resulta fundamental para el buen funcionamiento de la memoria. No obstante, la investigación en este campo aún está en una fase temprana.

En nuestro laboratorio estudiamos cómo interactúan los astrocitos y la noradrenalina en procesos de memoria. Para ello utilizamos roedores en tareas de reconocimiento de objetos, en las que deben distinguir entre un objeto familiar y uno nuevo. Nuestros resultados muestran que la noradrenalina actúa efectivamente como un interruptor que activa a los astrocitos para producir lactato. Cuando sus niveles son elevados, aumenta la disponibilidad de lactato y mejora la memoria. Cuando disminuyen, se reduce su producción y el rendimiento empeora.

Además, hemos observado que la administración externa de lactato puede restaurar la memoria incluso cuando los niveles de noradrenalina son bajos. Por el contrario, si se bloquea el transporte de esa sustancia hacia las neuronas, la memoria se ve afectada incluso en presencia de niveles elevados de noradrenalina.

En conjunto, estos hallazgos indican que el efecto de la noradrenalina sobre la memoria depende en gran medida de su capacidad para activar la producción y transferencia de lactato desde los astrocitos hacia las neuronas.

El futuro tal vez esté en las estrellas

Del mismo modo que miramos a las estrellas para comprender mejor nuestro planeta, la neurociencia comienza a centrarse en estas células estrelladas. El objetivo es desentrañar los mecanismos que nos permiten almacenar y recuperar la información que define quiénes somos.

Desde la investigación básica hasta el desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas, comprender el papel de los astrocitos y el lactato podría abrir nuevas vías para prevenir o tratar el deterioro cognitivo.

The Conversation

Lorena Roselló Jiménez recibe fondos del Pla de Promoció de la Investigació PREDOC (2022/31) de la Universitat Jaume I.

Laura Font Hurtado recibe fondos del Plan Nacional sobre Drogas (2023I069), Agencia Estatal de Investigación (PID2021-128852NB-I00), y Generalitat Valenciana (CIAICO/2024/42)

Raúl Pastor Medall recibe fondos del Plan Nacional sobre Drogas (2023I069), Agencia Estatal de Investigación (PID2021-128852NB-I00), y Generalitat Valenciana (CIAICO/2024/42).

ref. Más allá de las neuronas: cómo los astrocitos dan forma a nuestros recuerdos – https://theconversation.com/mas-alla-de-las-neuronas-como-los-astrocitos-dan-forma-a-nuestros-recuerdos-280405

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