Source: The Conversation – (in Spanish) – By Raúl Rivas González, Catedrático de Microbiología. Miembro de la Sociedad Española de Microbiología, Universidad de Salamanca

Aunque la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo (FHCC) es endémica en África, los Balcanes, Oriente Medio y los países asiáticos situados al sur del paralelo 50 norte –que es el límite geográfico del principal vector de garrapatas–, de vez en cuando enciende las alarmas en Europa.
Es lo que acaba de suceder en España después de que la Junta de Castilla y León haya confirmado un caso en la provincia de Salamanca. El afectado es un varón de 68 años que fue atendido con un cuadro clínico compatible con la enfermedad. Los datos recientes sobre la transmisión local de esta patología en la Unión Europea/Espacio Económico Europeo indican que España es uno de los países que mayor número de casos notifican.
3 000 millones de personas en riesgo
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que más de 3 000 millones de personas están en riesgo de desarrollar FHCC, y la incidencia anual se sitúa entre los 10 000 y los 15 000 casos. Debido a su potencial epidémico y a la falta de vacunas y tratamientos antivirales de eficacia comprobada, la OMS la ha incluido en su lista priorizada de enfermedades con mayor riesgo para la salud pública.
Se trata de una afección viral transmitida por garrapatas y causada por el virus de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, perteneciente al género Orthonairovirus. Fue descrita por primera vez en 1944, durante la Segunda Guerra Mundial, cuando un brote afectó a un grupo de soldados soviéticos en la península de Crimea. Veinte años después, en 1967, el virus fue finalmente identificado y recibió el nombre de virus de Crimea-Congo, basándose en las similitudes encontradas con el patógeno que afectó a un paciente febril en el antiguo Congo Belga en 1956.
Se trata de una enfermedad potencialmente mortal, con tasas de letalidad que pueden alcanzar el 40 %. El virus es transmitido a través de la picadura de varias especies de garrapatas del género Hyalomma; en especial, las especies Hyalomma marginatum e Hyalomma lusitanicum, que actúan como vectores de la dolencia.
La idoneidad ecológica y climática para las garrapatas del género Hyalomma está aumentando en toda Europa, lo que incrementa el riesgo de transmisión del virus de la FHCC. Otras especies, como algunas de los géneros Rhipicephalus y Amblyomma, pueden desempeñar un papel en la transmisión y el mantenimiento del virus en regiones endémicas.
En ciervos, jabalíes, liebres, vacas, ovejas y avestruces
Las garrapatas del género Hyalomma infestan una amplia variedad de especies silvestres, como ciervos, jabalíes y liebres, pero también animales de ganado en libertad, como cabras, vacas y ovejas. Estos animales desempeñan un papel crucial en el ciclo de vida de las garrapatas, así como en la transmisión y amplificación del virus de la FHCC. Dado que los animales no presentan signos clínicos, las infecciones no tienen impacto económico en la producción ganadera.
Si bien muchas aves son resistentes a la infección, los avestruces pueden presentar una alta prevalencia en zonas endémicas, donde han sido el origen de algunos casos en humanos. En 1996, el Instituto Nacional de Virología de Sandringham notificó un brote de fiebre hemorrágica de Crimea-Congo en Oudtshoorn (Sudáfrica), entre trabajadores de una granja de avestruces y un matadero.
Estudios recientes respaldan un modelo en el que múltiples especies de garrapatas, junto con una amplia gama de huéspedes vertebrados, mantienen la circulación del virus de la FHCC. Esta flexibilidad ecológica, más que la especificidad estricta del vector, probablemente explica la amplia distribución biogeográfica del patógeno y las expansiones ocasionales de linajes a través de los continentes.
Alta tasa de mortalidad
En España, donde los primeros casos identificados de paciente con fiebre hemorrágica de Crimea-Congo datan de algo más de una década, la tasa de mortalidad ha llegado al 30 %. La reciente aparición de la enfermedad en este país parece estar impulsada por cambios ecológicos, climáticos y antropogénicos. Múltiples rutas de introducción independientes, incluyendo aves migratorias y movimientos de ganado, probablemente han contribuido a la heterogeneidad genética observada actualmente en la península ibérica.
El genoma del virus de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo consta de tres segmentos: pequeño (S), mediano (M) y grande (L). El segmento S ha sido ampliamente utilizado en estudios filogenéticos, que han definido 6 de 7 linajes del virus, cada uno con un rango geográfico diferente. Tras la reciente reclasificación del genotipo VI como virus Aigai, el virus de la FHCC ahora se clasifica en cinco genotipos diferentes: África (I-III), Asia (IV) y Europa (V).
Desafortunadamente, ha sido demostrado que en España circulan, en animales salvajes, 3 genotipos diferentes (III, IV y V) del patógeno, incluso en la misma área geográfica, por lo que la población humana está expuesta.
Como apuntábamos más arriba, la forma de transmisión más frecuente al ser humano es a través de la picadura de una garrapata infectada, pero también puede transmitirse entre personas en caso de contacto estrecho con sangre, secreciones, órganos u otros fluidos corporales de individuos infectados. Asimismo, es posible el contagio al sacrificar y manipular animales infectados que en esos momentos tengan el virus en sangre.
El espectro de manifestaciones clínicas de la FHCC varía desde enfermedades subclínicas, que incluyen fiebre, dolor de cabeza, malestar general, mialgia, dolor de garganta, mareos, dolor abdominal, náuseas, vómitos, conjuntivitis y fotofobia, hasta infecciones agudas con hemorragia, insuficiencia multiorgánica y muerte. En el periodo hemorrágico aparecen hematomas pequeños (petequias) que luego pueden hacerse más grandes en la piel y las mucosas. También son frecuentes los sangrados por la nariz y las encías o la orina, vómitos de sangre o heces negras.
Emergente en España
La fiebre hemorrágica de Crimea-Congo es una preocupación incipiente en Europa. A nivel general, el riesgo de contraerla en España se considera bajo para la población. Sin embargo, es una enfermedad emergente en el país y el riesgo pasa a ser moderado para personas que están en contacto frecuente con la naturaleza, cazadores, ganaderos o excursionistas en zonas específicas.
Tenga en cuenta que las garrapatas son ectoparásitos que se alimentan de sangre y actúan como vectores de una gran variedad de patógenos (virus, bacterias y protozoos). De hecho, son responsables de la mayoría de las enfermedades transmitidas por vectores en zonas templadas, provocando afecciones graves y potencialmente mortales en humanos como la enfermedad de Lyme, la encefalitis por garrapatas y la propia fiebre hemorrágica de Crimea-Congo.
Actualmente, el cambio climático, la urbanización y la migración animal están expandiendo su hábitat hacia nuevas regiones.
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Raúl Rivas González no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.
– ref. Nuevo caso de fiebre hemorrágica de Crimea-Congo en España: claves de una enfermedad emergente – https://theconversation.com/nuevo-caso-de-fiebre-hemorragica-de-crimea-congo-en-espana-claves-de-una-enfermedad-emergente-285456
