Post

¿Por qué nos crecen las orejas cuando nos hacemos mayores?

¿Por qué nos crecen las orejas cuando nos hacemos mayores?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Usue Ariz López de Castro, Profesora de Fisiología, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

Krakenimages.com/Shutterstock

Este artículo forma parte de la sección The Conversation Júnior, en la que especialistas de las principales universidades y centros de investigación contestan a las dudas de jóvenes curios@s de entre 12 y 16 años. Podéis enviar vuestras preguntas a tcesjunior@theconversation.com


Pregunta formulada por estudiantes de 3º de la ESO del Instituto de Educación Secundaria Berriz. Berriz (Bizkaia).


¿Es verdad que las orejas se van haciendo más grandes según cumplimos años? ¿O es uno de esos mitos que circulan por las redes? Para responder, primero tendríamos que comprobar si hay artículos científicos que hayan estudiado el tema. Y sí, en efecto, algunos expertos se han dedicado a investigarlo.

Tras medírselas a muchas personas adultas de distintas edades, han llegado a la misma conclusión: aunque poquito, las orejas aumentan de tamaño a lo largo de nuestra vida. Según sus resultados, pueden ser hasta un centímetro más grandes en personas mayores que en adultos jóvenes; sobre todo, debido al aumento del lóbulo de la oreja.

A pesar de ello, el que sean más grandes no nos sirve para mucho, ya que sabemos que con la edad vamos perdiendo audición. ¿Por qué crecen entonces? Comprendiendo su estructura interna y lo que le sucede a ese tejido con el paso del tiempo quizá encontremos la respuesta que buscamos.

Los secretos del cartílago

Si nos tocamos las orejas podemos sentir que no son tan duras como si fuera hueso, pero notamos que hay “algo” dentro. Las podemos doblar y luego recuperan la forma original.

Ese “algo” es el cartílago, un tejido parecido al hueso, pero más blandito y del que existen distintos tipos en nuestro cuerpo. En concreto, el pabellón auricular contiene cartílago elástico, que está compuesto principalmente por cuatro elementos clave: unas células llamadas condrocitos, que a su vez secretan las proteínas colágeno y elastina, y otras moléculas que conocemos como proteoglicanos.

La característica principal del colágeno, una proteína que se encuentra en muchos tejidos, es la rigidez y la resistencia, lo que le permite mantener la estructura. En cambio, la elastina es flexible y elástica, por lo que puede estirarse y recuperar su forma sin sufrir daños. Por último, los proteoglicanos se encargan de atrapar agua, formando una especie de gelatina que permite que el tejido esté hidratado.

En conjunto, gracias a las dos proteínas con propiedades opuestas y a los proteoglicanos, si nos doblamos las orejas o si reciben un golpe, pueden recuperar su forma original.

Como un calcetín gastado

Una vez conocida la estructura del cartílago de la oreja, ahora nos queda entender cómo aumenta de tamaño.

La mayoría de los tejidos del organismo solo crecen durante la infancia y la pubertad, aunque eso no impide que sigan renovándose. Es decir, el tejido envejecido se va sustituyendo por otro nuevo. Al cartílago de la oreja le sucede lo mismo: su crecimiento se detiene en la edad adulta. Pero además, como está poco vascularizado –o sea, le llega poca sangre– se renueva escasamente a largo de la vida. Entonces, si no crecen, ¿por qué las orejas son cada vez más grandes?

La clave está en qué le sucede a su cartílago con el paso del tiempo. Según cumplimos años, todos los tejidos pierden elasticidad. Esto quiere decir que o bien se estiran menos, o bien, si se estiran, no recuperan tan fácilmente su tamaño original. De jóvenes somos como un calcetín nuevo: si lo estiramos para ponérnoslo, rápidamente se ajusta a nuestro tobillo y se mantiene en esa posición. Pero con el tiempo, el elástico va cediendo: ya no ajusta y, finalmente, el calcetín se cae.

Y no solo empeora la función de la elastina, sino que en muchos casos la producción del colágeno también disminuye y se debilita, por lo que no es capaz de mantener la estructura de los tejidos como antes.

Alargadas por la fuerza de la gravedad

Concretamente, lo que le ocurre al cartílago –sobre todo por la disminución de elastina– es que no consigue contrarrestar la fuerza de gravedad por completo. Poco a poco, las orejas van “cediendo” y cayendo, por lo que visualmente aumentan de tamaño. Además, la exposición al sol, el frío, el viento, los golpes, etc. las hace todavía más sensibles a este fenómeno.

El “efecto caída” también afecta a otros tejidos ricos en colágeno y elastina. En mujeres es más patente en el pecho y los antebrazos, que cuando cuelgan incluso reciben el nombre de “alas de murciélago”. Los hombres sufren una consecuencia menos visible: los testículos se les descuelgan con la edad. Y de la papada no se libra nadie.

Resumiendo, con la edad las orejas no crecen en sentido estricto, sino que sufren unas modificaciones en su estructura interna que le impiden mantener la forma como antes y provoca que, debido a la gravedad, se vayan alargando poco a poco. Aunque estéticamente no nos guste mucho, no nos queda más que asumirlo, ya que poco podemos hacer para evitarlo.

La Cátedra de Cultura Científica de la Universidad del País Vasco colabora en la sección The Conversation Júnior.


The Conversation

Usue Ariz López de Castro no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Por qué nos crecen las orejas cuando nos hacemos mayores? – https://theconversation.com/por-que-nos-crecen-las-orejas-cuando-nos-hacemos-mayores-283185

MIL OSI – Global Reports