Source: The Conversation – (in Spanish) – By Aurelio Fernández, Investigador postdoctoral en el Instituto Cultura y Sociedad, Universidad de Navarra

La vida cotidiana está llena de interacciones sociales, pero no todas contribuyen por igual a nuestro bienestar. En lugar de centrarnos en aumentar su cantidad, hay pruebas que indican que es más importante mejorar su calidad y comprender en qué condiciones resultan más beneficiosas.
En un mundo hiperconectado, lo más importante no es estar siempre disponible, sino saber elegir cuándo, cómo y con quién interactuar. Muchas personas, especialmente entre los más jóvenes, dicen sentirse solas. Esta aparente contradicción refleja la paradoja de la soledad: estamos más conectados que nunca, pero los niveles de soledad van en aumento.
La clave para entender esta paradoja no está en fijarnos en cuántas veces interactuamos o en cómo interactuar más, sino en cómo son esas interacciones.
No es la cantidad, es la calidad
Tradicionalmente se ha asumido que socializar más siempre es mejor. Sin embargo, las investigaciones recientes sobre interacciones cotidianas, basadas en metodologías más precisas, muestran una realidad más matizada: no todas las interacciones tienen el mismo impacto en nuestro bienestar. Lo que realmente marca la diferencia es la calidad. Es decir, no solo importa que una interacción sea agradable, auténtica y significativa: también cuenta cómo valoramos a las personas con quienes interactuamos y si nos sentimos genuinamente valorados por ellas.
Los estudios basados en métodos de muestreo de experiencias, que analizan las interacciones cotidianas en tiempo real durante varios días, muestran que las interacciones de mayor calidad se asocian de manera consistente con un mayor bienestar momentáneo y menores índices de soledad. Incluso requieren menos esfuerzo y se relacionan con mayores niveles de energía. Esto sugiere que una conversación breve (incluso una charla de pasillo), pero genuina, puede aportar más que horas de intercambio superficial. De hecho, estas últimas pueden resultar agotadoras sin dejar apenas huella.
Entonces, ¿de qué depende la calidad de una interacción social? Por supuesto, un factor importante a tener en cuenta es la modalidad, es decir, si la interacción tiene lugar cara a cara o mediada por la tecnología. Pero no solo.
Junto con la modalidad, hay otros factores de peso como el propósito de la interacción (si se trata de una interacción “ligera”, de mantenimiento, o más bien de una interacción “pesada”, que supone un mayor desgaste), el lugar y las condiciones ambientales (¿dónde se produce la interacción, en un espacio cerrado o al aire libre?, ¿hay más gente alrededor?, ¿hay mucho ruido?, etc.) y el grado de familiaridad con el interlocutor.
De hecho, los estudios mencionados demuestran que hay determinadas circunstancias en las que puede ser más beneficioso para la calidad de la interacción el que esta se produzca mediada por alguna tecnología. Por ejemplo, cuando, dada la especial sensibilidad del propósito de la interacción, se requiere un mayor control sobre la comunicación: poder pensar lo que se dice, elegir cuándo responder y gestionar mejor la autoexpresión.
En particular, en el caso de las interacciones negativas, como los conflictos o las quejas, la evidencia indica que es mejor manejarlas a través de medios indirectos o tecnológicos. ¿Por qué? En las interacciones cara a cara percibimos los gestos, las expresiones faciales, el tono de voz, la postura, etc. Estas señales pueden intensificar los conflictos porque amplifican emociones como el enojo, la frustración o la ansiedad. En cambio, cuando nos relacionamos a través de la tecnología, las señales sociales están limitadas o ausentes, lo que ayuda a que el conflicto sea menos intenso emocionalmente y más fácil de gestionar.
No todos vivimos las interacciones de igual manera
Otro aspecto fundamental a tener en cuenta es que las interacciones no afectan a todas las personas por igual. Factores individuales como la ansiedad social desempeñan un papel importante.
Las personas con mayor ansiedad social tienden a experimentar más dificultad en las situaciones sociales, pero esto no tiene por qué ser así en todos los casos. El contexto puede cambiar por completo la experiencia. Nuestra investigación demuestra que las personas con ansiedad social también pueden disfrutar de interacciones reconfortantes y beneficiosas, siempre y cuando estas se adapten a sus necesidades específicas. Por ejemplo, cuando socializan en grupos pequeños, interactúan con personas conocidas o se comunican a través de medios digitales. Estos contextos les ofrecen un mayor control y reducen la presión de la evaluación social, lo que facilita que las interacciones sean más positivas y menos agotadoras.
Todo esto indica que no existe una única forma “correcta” de socializar. Lo importante es encontrar el ajuste adecuado entre la persona y la situación.
Aprender a distinguir lo que nos hace bien
En un entorno saturado de estímulos sociales, desarrollar una mayor conciencia de nuestras interacciones diarias puede marcar la diferencia. Algunas preguntas útiles que podemos hacernos son: ¿he sido capaz de valorar a la otra persona durante esta interacción?, ¿me he sentido valorado por ella?, ¿realmente estoy conectando con alguien, o simplemente estoy ocupando el tiempo?
En este contexto, conviene recordar que estar solo no es lo mismo que sentirse solo. La evidencia demuestra que el tiempo sin interacciones sociales puede cumplir funciones importantes: permite recuperar energía, reflexionar y regular las emociones. De hecho, el bienestar diario depende en buena parte de cómo equilibramos nuestra necesidad de interacción con los momentos de desconexión social.
Porque, en definitiva, no se trata de estar más conectados, sino de conectar mejor.
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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.
– ref. ¿Qué tipos de interacciones sociales nos hacen sentir menos solos? – https://theconversation.com/que-tipos-de-interacciones-sociales-nos-hacen-sentir-menos-solos-282624
