Source: The Conversation – (in Spanish) – By Claudia Lorenzo Rubiera, Editora de Arte y Humanidades, The Conversation

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Yo ya tenía pesadillas con los espacios liminales antes de que Backrooms los pusiese de moda –de hecho, sigo sintiendo escalofríos cada vez que pienso en los pasillos del hotel de El resplandor–. Supe de la existencia de aquella película antes de su estreno, a partir del éxito que estaba teniendo en el mercado estadounidense. Ha sido un triunfo económico para la productora A24, que se ha hecho de oro con la ópera prima de un director de 20 años, pero su interés va mucho más de la gran pantalla. Backrooms, como analiza Sofía Esteban Moreno, habla del mundo actual y de cómo nos relacionamos con el espacio, tanto real –los lugares que habitamos y aquellos por los que pasamos– como virtual.
La única película que consiguió desbancarla del primer puesto de la taquilla española ha sido otra no precisamente hecha por un chaval sino por un cineasta consolidado de casi 80: Steven Spielberg. El día de la revelación se ha convertido en un exitazo para los estudios de Hollywood y, aunque habla de extraterrestres –un tema que obsesiona a su autor–, lo cierto es que realmente busca infundir confianza en la humanidad. Es un totum revolutum de ideas que, no obstante, ofrece una mirada optimista sobre el presente y el futuro.
Y aunque no se ha estrenado todavía, y no se sabe en qué quedará, la Odisea de Christopher Nolan está fomentando la conversación… y la ira de algunos críticos, “puristas” –según entienden ellos– de la versión de Homero. La recriminación que personalmente me hace más gracia es la de que Menelao sea interpretado por un calvo. Pero hay quejas de todos los colores, racistas, homófobas, sexistas y, por supuesto, protestas a secas, sin ningún adjetivo.
Sin embargo, ¿tiene sentido enfadarse con Nolan por haber hecho lo que le ha dado la gana con la Odisea de Homero cuando el propio Homero hizo lo que le dio la gana con los eventos históricos en los que se apoyó al componer el poema?
Lo que leemos y lo que somos
Si viésemos a alguien leyendo El manifiesto comunista, ¿qué pensaríamos de su ideología política? Si nos topásemos en el metro con una persona enfrascada en la Biblia, ¿creeríamos que es muy piadosa?
Solemos asumir que lo que leemos define quiénes somos y cómo pensamos, pero explica Alberto Escalante que no tiene por qué ser así. La identidad personal y la identidad lectora son dos conceptos que se construyen sobre cimientos diferentes. Leer algo no implica estar de acuerdo con las opiniones de su autor o sus tesis literarias; implica, sencillamente, tener curiosidad.
Por eso, ¿qué hubiesen pensado sus conciudadanos al ver, en el verano de 1885, a una mujer en Oviedo leyendo La Regenta, de reciente publicación? ¿Hubiesen creído que lo hacía para ver si salía retratada como infiel, para registrar los chismes o porque, sencillamente, admiraba la prosa de Clarín?
Grafitis de hace siglos
Hace un par de semanas hablaba de JR, del arte urbano y de los grafiteros que buscan firmar las paredes de la ciudad.
Aunque la del grafiti es una cosa muy seria que se remonta al primer arte rupestre, hoy no vamos a irnos tan lejos, sino que nos detenemos en un periodo más cercano de la historia: la Edad Media. En esa época, monjes y seglares se dedicaban a grafitear paredes, columnas y templos con objetivos diferentes pero una intención que sigue en pie: dejar un mensaje permanente.
Algunos adioses
En estas últimas semanas han fallecido dos artistas que, además de dejar obras para la posteridad, abrieron camino, cada uno en su disciplina. Ambos consiguieron ser mucho más de lo que el mundo tenía destinado para ellos.
En España, Josefina Molina, trabajó con el lenguaje audiovisual en todos los medios que tuvo a su disposición y dejó huella en ellos. Además, fue una de las mujeres que abrió camino en la industria del cine para su género y una de las fundadoras de la Asociación de mujeres cineastas y de medios audiovisuales (CIMA).
En el Reino Unido, por su parte, un chaval del norte de Inglaterra, David Hockney, se infiltró entre las élites artísticas a golpe de alegría, ternura y placer. Hockney no ocultó su pasado de provincias ni su homosexualidad, pero la celebración de la vida que transmitió a través del arte ayudó a situar esas características en otro plano.
100 años sin Gaudí
Hablando de adioses, se nos han juntado tantos eventos en España en una semana que casi no hemos reparado en ellos, o no lo suficiente. Uno fue el centenario del fallecimiento de Antoni Gaudí, que coincidió con la misa que el papa Leon XIV dio en la Sagrada Familia y el espectacular despliegue artístico que se vivió en la basílica.
Pero hay Gaudí más allá de esa construcción, y quisimos preguntarle a diferentes expertos en arte, arquitectura e ingeniería si el talento del catalán era para tanto o si se nos ha ido de las manos la adoración hacia su genio. La respuesta de todos es unánime, pero merece la pena cada uno de los argumentos.
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– ref. Suplemento cultural: ¿el cine es espejo o esperanza? – https://theconversation.com/suplemento-cultural-el-cine-es-espejo-o-esperanza-285612
