Post

Cuando estamos contentos, nuestro perro nos obedece mejor que si estamos de mal humor

Cuando estamos contentos, nuestro perro nos obedece mejor que si estamos de mal humor

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Álvaro Olivares Moreno, Profesor Titular de Etología, Bienestar y Producción Animal. Facultad de Veterinaria., Universidad Complutense de Madrid

Los perros son capaces de percibir nuestro estado de ánimo con gran precisión. Charlie Green / Unsplash., CC BY-SA

“Hoy no me hace ni caso”. Muchos propietarios de perros han pensado alguna vez algo parecido. Hay días en los que responden enseguida a nuestras órdenes, mientras que en otras ocasiones parecen distraídos, menos atentos o menos dispuestos a colaborar.

La explicación no siempre está en el perro. Un estudio reciente del Instituto Max Planck (Alemania) sugiere que nuestro estado de ánimo puede influir en cómo se comporta. Cuando estamos contentos, nuestras mascotas parecen aprender mejor y responder con más facilidad. Cuando estamos tristes, ocurre justo lo contrario. Pero la historia es todavía más interesante de lo que parece.

Los perros viven pendientes de nosotros

Los perros llevan miles de años compartiendo su vida con los seres humanos. Durante ese largo proceso de convivencia, han desarrollado una capacidad extraordinaria para interpretar nuestras señales: saben hacia dónde miramos, detectan cambios en el tono de voz, perciben nuestras posturas corporales e, incluso, pueden anticipar algunas de nuestras intenciones antes de que pronunciemos una palabra.

De hecho, son probablemente los animales que mejor entienden nuestras señales sociales. En algunos experimentos, llegan a superar a chimpancés y otros primates cuando deben interpretar determinados gestos humanos.

Gran parte de esta comunicación ocurre sin que seamos conscientes de ello. Por eso, los científicos llevan años preguntándose hasta qué punto los canes son capaces de percibir nuestras emociones.

Un experimento diferente

Hasta ahora, muchos estudios utilizaban fotografías o personas fingiendo emociones. Los investigadores mostraban caras alegres, enfadadas o tristes y analizaban la respuesta de los animales. El problema es que las emociones fingidas no siempre se parecen a las reales.

Los investigadores del Instituto Max Planck hicieron una prueba diferente, en la que participaron 77 perros y sus propietarios. Primero enseñaron a los animales una tarea sencilla: rodear un cono y volver junto a su dueño. Después, los propietarios vieron vídeos diseñados para provocar felicidad, tristeza o un estado emocional neutro. Nada más terminar, continuaron trabajando con sus mascotas.

Los resultados fueron claros. Cuando los propietarios estaban contentos, los perros realizaban mejor la tarea. Cuando estaban tristes, los animales miraban menos a sus dueños y obedecían peor algunas órdenes.

En otras palabras, los perros parecían detectar que algo había cambiado en las personas con las que estaban trabajando. Este hallazgo resulta especialmente interesante porque las emociones no estaban siendo representadas por actores ni simuladas artificialmente: los voluntarios del estudio estaban experimentándolas de verdad. Eso hace que los resultados se parezcan mucho más a lo que ocurre en la vida cotidiana.

¿Los perros entienden nuestras emociones?

La respuesta corta es sí, pero con matices. La investigación demuestra que los perros distinguen estados emocionales diferentes y adaptan su comportamiento en consecuencia. Lo que no demuestra es que comprendan nuestras emociones de la misma forma que otro ser humano. Y esta diferencia es importante.

Muchas personas interpretan que, cuando un perro se acerca durante un momento difícil, está sintiendo exactamente lo mismo que nosotros. Sin embargo, los científicos son más prudentes, porque comprender que alguien está triste y experimentar empatía son procesos distintos.

El estudio no encontró pruebas claras de que los canes intentaran consolar más a los propietarios tristes. Tampoco mostró un aumento evidente de conductas de ayuda o apoyo. Por tanto, es posible que los perros perciban perfectamente que algo ocurre sin necesidad de experimentar la emoción de la misma manera que nosotros.

Expertos en leer señales humanas

Existe una explicación muy sencilla para entender estos resultados. Cuando estamos felices hablamos de forma distinta. Sonreímos más. Nos movemos con más energía. Utilizamos un tono de voz más agradable. Prestamos más atención a lo que ocurre a nuestro alrededor. Y también solemos comunicarnos mejor con nuestros perros.

Por el contrario, cuando estamos preocupados o tristes, podemos transmitir señales menos claras. Cambian nuestra voz y nuestros movimientos. Incluso nuestra postura corporal puede variar.

Los perros podrían estar respondiendo precisamente a todos esos cambios. No necesitan comprender la tristeza o la felicidad como conceptos complejos: basta con que detecten que nuestro comportamiento ha cambiado. Y en eso son auténticos especialistas.

Lo que podemos aprender de este estudio

La principal enseñanza es que la relación entre personas y perros funciona en ambos sentidos. A menudo, pensamos que somos nosotros quienes les educamos, pero ellos también están observándonos constantemente y adaptando su comportamiento a nuestras señales.

Este conocimiento puede ser útil para propietarios, educadores caninos y profesionales que trabajan con perros de asistencia. Nos recuerda algo importante cuando entrenamos a los animales: nuestro estado emocional forma parte del proceso.

The Conversation

Álvaro Olivares Moreno no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Cuando estamos contentos, nuestro perro nos obedece mejor que si estamos de mal humor – https://theconversation.com/cuando-estamos-contentos-nuestro-perro-nos-obedece-mejor-que-si-estamos-de-mal-humor-282988

MIL OSI – Global Reports