Source: People’s Republic of China – State Council News in Spanish
.china.org.cn | 04. 07. 2026
DESDE el entrelazado de urdimbre y la trama de la lana de alpaca en las altas mesetas andinas, hasta los vibrantes tótems del bordado y el batik de la etnia miao en las montañas de Yunnan y Guizhou; desde la explosión de colores en los pueblos alfareros de México, hasta la calidez templada por el fuego milenario en Jingdezhen, la capital de la porcelana en China: China y América Latina, aunque separadas por vastos océanos, hacen resonar una melodía compartida en el latido de su herencia cultural.
A medida que la ola de la modernización ha ido envolviendo al planeta, aquellas artesanías que han alimentado el espíritu de innumerables generaciones se encuentran hoy en una encrucijada. ¿Están condenadas a convertirse en piezas mudas de museo, desvaneciéndose con el paso del tiempo, o lograrán transformarse en un enlace vivo capaz de conectar el pasado con el futuro, para emerger con una vitalidad renovada en la nueva era?
La respuesta se encuentra en manos curtidas por el tiempo pero colmadas de fuerza. Con énfasis en la preservación y la innovación, estas manos están dando forma, en el punto de encuentro entre tradición y modernidad, a un sendero hacia el futuro para los oficios ancestrales, con el fin de que la memoria de las antiguas civilizaciones perdure hasta nuestros días.
5 de junio de 2026. La reconocida maestra artesana de pinceles para caligrafía Li Hongyu interactúa con los internautas a través de una transmisión en vivo desde su celular en la aldea de Houdian, ciudad de Hengshui, provincia de Hebei.
El arte como gen cultural
Ya sean los herederos del patrimonio cultural inmaterial en Oriente o los artesanos indígenas en América Latina, todos ellos conocen bien una verdad: el alma de una artesanía reside en su singularidad irrepetible y en esa calidez vital e innata que posee.
En las regiones andinas, los tejedores siguen respetando fielmente las técnicas ancestrales de la época preincaica. En ese contexto, rechazan la sustitución por hilos industriales y persisten en el uso de tintes naturales de origen vegetal. A través de la compleja técnica del teñido ikat en sus telares, entrelazan en la urdimbre y la trama la agilidad del colibrí, la majestuosidad de las montañas y el esplendor de las estrellas. Cada hilo lleva consigo una reverencia hacia la naturaleza y cada tótem relata la memoria de una etnia.
Esta devoción por las materias primas y los procesos artesanales es idéntica a la de las tejedoras de las etnias zhuang y li en la región autónoma de la etnia zhuang de Guangxi y la provincia de Hainan. Pasando la lanzadera miles de veces de un lado a otro, custodian el ikat, considerado un fósil vivo en la historia textil. Las tejedoras saben que las máquinas pueden replicar la apariencia de un patrón, pero jamás podrán evocar la calidez que nace del trabajo manual ni del tiempo acumulado. Del mismo modo, en Jingdezhen, provincia de Jiangxi, los ceramistas siguen estrictamente los 72 pasos del proceso tradicional: desde la preparación del barro y el torneado, hasta el vidriado y la cocción, cada etapa condensa una profunda reverencia por la arcilla y un dominio preciso del fuego. Están conscientes de que solo preservando la esencia de la técnica tradicional se puede dotar a la porcelana de su encanto distintivo, caracterizada por ser “blanca como el jade, brillante como un espejo, fina como el papel y sonora como un carillón de piedra”, lo cual convierte cada pieza en una obra de arte única e insustituible.
Esta persistencia no se debe a un dogma, sino a un profundo respeto por la herencia cultural. Los artesanos de China y América Latina han construido juntos una línea de defensa invisible: en la era de la industria estandarizada, solo conservando esa “esencia hecha a mano” que emana de la naturaleza, tendrán las obras un valor único insustituible en el mercado global. De esta forma, las personas detrás de estas artesanías están protegiendo con sus manos la memoria de sus naciones, logrando que las técnicas tradicionales sigan brillando con luz propia en la sociedad moderna y se transformen en un puente entre el pasado y el futuro.
30 de julio de 2023. Una aldeana de la etnia zhuang utiliza un telar para tejer brocado en la aldea de Poya, prefectura autónoma de las etnias zhuang y miao de Wenshan, provincia de Yunnan.
Tótems ancestrales fusionados con la vida moderna
En las profundidades de la cordillera de los Andes en Perú, la lana de alpaca en manos de los artesanos está dando vida a peluches que han cautivado al mundo entero. Estas fibras, provenientes de los “espíritus de las tierras altas”, fueron en su día tótems protectores en la mitología incaica y la materia prima con la que los habitantes andinos resistían el gélido frío. Hoy en día, estos productos, con su imagen adorable y entrañable, se exhiben tanto en los stands de la Exposición Internacional de Importaciones de China (CIIE, por sus siglas en inglés) como en las cabeceras de cama de los jóvenes urbanos. Los artesanos han preservado el tacto naturalmente suave, ligero y cálido de la lana de alpaca, pero han adaptado el diseño para elaborar figuras de animales que marcan tendencia y responden a la estética contemporánea. Así, una materia prima preciosa, antaño confinada a los pastizales de altura, se ha transformado en un objeto al alcance de los ciudadanos, haciendo que este legado ancestral renazca a través de la creatividad moderna.
Por su parte, el bordado de Suzhou de China también ha adoptado nuevas formas. En el Pabellón de China de la Semana de la Moda de París, marcas innovadoras del patrimonio cultural inmaterial deslumbraron con múltiples piezas de vanguardia. Entre ellas, una lámpara de estructura de aluminio, nacida de la colaboración entre un diseñador italiano y bordadoras chinas, yuxtapone las líneas metálicas de carácter industrial con el delicado bordado de amapolas. Por otro lado, la colección “Las Cuatro Estaciones en Tonos Rosados (Fendai Siji)”, creada por diseñadores y bordadoras locales, se inspira en las viejas tejas translúcidas de la arquitectura antigua del sur del río Yangtsé y mediante el bordado en seda natural, recrea la degradación cromática del musgo a lo largo del año, logrando que el bordado de Suzhou trascienda los biombos y los cuadros colgantes para incorporarse a los espacios cotidianos del hogar.
Esta transición no implica una afronta contra la tradición, sino una profunda traducción cultural. Cuando la textura natural de la alpaca andina se encuentra con el diseño creativo de los peluches contemporáneos, y cuando las técnicas del bordado de Suzhou se funden con la estética del hogar y el diseño industrial, los oficios tradicionales completan su transformación: dejan de ser meros símbolos culturales para convertirse en elementos cotidianos. Ya no son solo piezas de exhibición en un museo, sino objetos reales integrados a la sociedad actual.
20 de junio de 2024. Artesanas elaboran peluches de alpaca en el taller del artesano de productos de alpaca Oswaldo Mamani, en Arequipa, Perú. Fotos de Xinhua
Un diálogo bajo la ola digital
Gracias a la expansión de Internet en las profundidades de las montañas, los talleres han logrado derribar las barreras del tiempo y del espacio para así dialogar directamente con el resto del mundo. En China, los videos cortos y las transmisiones en vivo han dado a las técnicas del patrimonio cultural inmaterial una nueva plataforma de difusión. Gracias a sus teléfonos móviles, los jóvenes artesanos pueden hacer un primer plano con sus cámaras para mostrar al público los patrones de las texturas que el vidriado despliega sobre las piezas o explicar el proceso de producción ante las preguntas que inundan la pantalla en tiempo real. Esta experiencia inmersiva no solo ha generado un flujo continuo de pedidos, sino que ha hecho que la transmisión cultural se vuelva perceptible y tangible a través de la interacción táctil. En Jingdezhen, numerosos ceramistas han abierto sus propios canales de transmisión en vivo, mostrando el proceso completo de creación, respondiendo a las inquietudes del público e incluso aceptando pedidos personalizados.
Mientras tanto, en América Latina, los artesanos han comenzado a utilizar las redes sociales para construir marcas propias. Asimismo, mediante redes de comercio justo y plataformas de comercio electrónico, están haciendo llegar los tejidos andinos y la cestería del Caribe directamente a los consumidores en Europa y Norteamérica. Este empoderamiento digital no representa únicamente una revolución en los canales de venta, sino que es, fundamentalmente, un medio para alzar la propia voz. Los artesanos tanto de China como de América Latina han logrado saltarse las sucesivas capas de intermediarios, dejando de depender del relato de terceros para presentar, en primera persona, la filosofía de vida que subyace a sus oficios. Así, sus productos han salido del anonimato, logrando posicionarse en el escenario mundial.
Los artesanos sostienen, con una mano, la antorcha de las técnicas heredadas de sus ancestros, permitiendo que la antigua sabiduría siga viva, mientras que con la otra han abierto la puerta al diseño moderno y a la tecnología digital. Esta práctica de preservación e innovación, guiada por una complicidad tácita que cruza océanos, responde a las interrogantes de nuestra era. No solo ha entregado a los miembros de civilizaciones antiguas dedicados a la artesanía la capacidad de generar beneficios económicos en la sociedad moderna, sino que ha permitido a un vasto público descifrar, a través de cada objeto, la sutil introversión de Oriente o la vibrante pasión de América Latina. En este viaje de convergencia cultural, la tradición ha dejado de ser una historia estática para convertirse en un futuro que continúa dibujándose. En cada cruce de hilos y en cada llamarada que asciende del horno, la tradición hace que las civilizaciones se transmitan en silencio y perduren, inagotables, en el corazón del otro.
*Shi Wei es directora del Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Sichuan y decana de la Facultad de Español de la misma universidad.
Fuente: China Hoy
