Source: People’s Republic of China – State Council News in Spanish
.china.org.cn | 04. 07. 2026
17 de mayo de 2026. Estudiantes ganadores de la final brasileña del concurso Puente Chino posan para una foto grupal en Río de Janeiro, Brasil.
LAS diferencias entre las propuestas de globalización y específicamente para el Sur Global y para América Latina y el Caribe (ALC) entre Estados Unidos y China son contrastantes. En diciembre pasado, ambos países plantearon sus estrategias globales y para ALC, respectivamente, las cuales no solo son un reflejo de las orientaciones valorativas profundamente divergentes respecto a la cooperación regional y la gobernanza global, sino que también proporcionan una referencia fundamental para que ALC comprenda las nuevas rutas de la globalización y aproveche las nuevas oportunidades de cooperación.
Comparación de políticas
La nueva “estrategia de seguridad nacional” de Estados Unidos, anunciada a inicios de diciembre de 2025, parte de una versión actualizada de la Doctrina Monroe (“América para los americanos”) centrada en la “protección de sus intereses nacionales fundamentales”, la reducción o cancelación de la presencia de “competidores no hemisféricos” (léase China) y la imposición como criterio absoluto de la seguridad nacional de Estados Unidos en la región. Las múltiples “órdenes ejecutivas” de la segunda presidencia de Trump, así, contradicen explícitamente los planteamientos de su fundador, Estados Unidos. Estas son las dimensiones actuales en torno a un cambio profundo del actual orden mundial, en el cual su fundador no se atiene a sus propios compromisos internacionales, incluyendo el cuestionamiento al multilateralismo y al propio sistema de las Naciones Unidas.
China, por su parte, publicó el 10 de diciembre de 2025 el “Documento sobre la Política de China hacia América Latina y el Caribe”. Cabe destacar que la palabra “cooperación” aparece 187 veces en el documento de China y tan solo 4 veces en el estadounidense, particularmente en el ámbito militar y para hacer frente a China. El documento de China parte de una relación basada en la reciprocidad, el multilateralismo y el desarrollo conjunto, así como de una amplia oferta de instrumentos de cooperación con los países de ALC en contra de medidas unilaterales y siempre enfatizando que la cooperación se fundamenta en decisiones de “plena igualdad, respeto mutuo y no intervención en los asuntos internos”.
El documento de China hacia ALC de 2025 también incluye un apartado relevante sobre un “Programa de las civilizaciones” (uno de los cinco Programas propuestos) que va más allá de la cooperación en base a la solidaridad, el desarrollo, la paz y los pueblos. En específico, se busca realzar el “diálogo global entre civilizaciones en plataformas multilaterales como la ONU” y, particularmente, permitir un intercambio efectivo y el aprendizaje mutuo entre las civilizaciones de China y ALC mediante estudios históricos sobre sus respectivas culturas e intercambios culturales y artísticos. De este modo, la cooperación práctica incluye áreas como la educación y la formación de recursos humanos, en el ámbito digital y deportes, así como el intercambio entre medios masivos de comunicación, académicos y think tanks, entre otros. La Iniciativa para la Civilización Global (ICG) para ALC se concreta entonces en docenas de medidas específicas.
20 de abril de 2026. Zhang Jintao (izq.), director del proyecto de hospitales Red O’Higgins, Chile, conversa con dos de sus colegas en el sitio de construcción del Hospital de Pichilemu. Fotos de Xinhua
La esencia conceptual y el valor práctico de la ICG
¿De dónde surge y cuál es la relevancia de la “civilización global” para China? La máxima expresión del concepto fue propuesta a través de la ICG presentada el 15 de marzo de 2023 por el presidente Xi Jinping en la Reunión de Alto Nivel del Partido Comunista de China (PCCh) en Diálogo con Partidos Políticos del Mundo. La modernización de las naciones requiere poner a las personas y al pueblo primero; China no busca “copiar y pegar” su experiencia en otros países, sino que respeta “sus propias condiciones nacionales”, particularmente en el caso de los países del Sur Global. La iniciativa propone un trabajo conjunto con esa parte del mundo para reformar y desarrollar el sistema global de gobernanza y hacer un orden internacional más justo y equitativo en los avances de la modernización de la humanidad. El rejuvenecimiento es un elemento clave de la modernización, así como también lo es el desarrollo de alta calidad para lograr un avance en el progreso de las civilizaciones humanas. Asimismo, la ICG parte de que la humanidad vive en una comunidad con un futuro compartido en que las personas prosperan y fracasan juntas. Para que cualquier país logre la modernización, se debe buscar el desarrollo común mediante la solidaridad y la cooperación, así como seguir los principios de contribución conjunta, beneficios compartidos y resultados beneficiosos para todos.
El concepto de una “civilización global” presentado en 2023 se fundamenta en diversas reflexiones anteriores. Desde sus primeros discursos y reflexiones como presidente de China, Xi Jinping (en el primer tomo del libro Xi Jinping: La gobernación y administración de China) planteó ante un grupo de estudiantes chinos en la Asociación de Académicos Retornados de Occidente, el 21 de octubre de 2013, que más allá de la importancia de la innovación, la creación y la competencia, el desarrollo de China está ligado al de otros países, del mismo modo que la prosperidad del mundo necesita también de China. Es por ello que es menester adoptar una postura más abierta, intensificar los vínculos y la interacción con el mundo, y profundizar la comprensión y la amistad con los pueblos de los diversos países del planeta. En base al XVIII Congreso Nacional del Partido Comunista de China y diversas plenarias, los conceptos de globalización con características chinas y de civilización global se han ido convirtiendo en un tema de creciente importancia. Xi plantea el camino del desarrollo de alta calidad sin dejar de lado al sector agrícola en la cooperación con el Sur Global y en base a un “país socialista culturalmente fuerte”. El tema de la modernización basada en la coexistencia armoniosa entre el hombre y la naturaleza continúa siendo un aspecto primordial, aunque la comunidad de futuro compartido para la humanidad exige un mayor involucramiento en el ámbito civilizacional más allá del aspecto socioeconómico. En base al multilateralismo y al desarrollo de alta calidad, la Iniciativa de la Franja y la Ruta (IFR) se ha convertido en un instrumento de gran significado para el Sur Global. La IFR no solo enfatiza aspectos de alta calidad en el desarrollo y en la seguridad nacional -como naciones en pie de igualdad y múltiples instrumentos de cooperación- sino que permite la cooperación con el Sur Global mediante cientos de instrumentos específicos con ALC.
Mediante estos elementos y el concepto de comunidad de futuro compartido para la humanidad, China está apostando abiertamente por la diversidad cultural y la civilización global. Según Xi, cada cultura, arraigada en su propio suelo vital, posee el merecimiento de su propia existencia. En ese contexto, es clave que las personas mantengan la igualdad y el respeto como principios rectores, abandonen la arrogancia y el prejuicio, y profundicen en el conocimiento de las diferencias entre la propia civilización y las demás.
Ante su creciente presencia y posicionamiento en el escenario global, así como ante la creciente confrontación con Estados Unidos desde 2017, China ha ido enriqueciendo significativamente sus propuestas y discursos a nivel global, lo que dio origen a la ICG presentada en 2023. La iniciativa no parte solo de las crecientes relaciones socioeconómicas de China, sino que busca diferencias sustantivas con la propuesta de globalización de Occidente y particularmente de Estados Unidos. El concepto de “civilización global” ha servido para enriquecer el multilateralismo y la existencia de múltiples culturas, que son la base para el desarrollo, la cooperación y la solución de múltiples retos comunes como el cambio climático y de género. China no solo ha reconocido estas diferencias culturales y de civilización, sino que las ha usado como fundamento para su propuesta de globalización. En esa línea, el país también descarta cualquier tipo de superioridad cultural o de su propia civilización con respecto a otras.
En ALC todavía falta comprender más a fondo las iniciativas globales propuestas por China como parte de un proyecto integral de globalización con características chinas, donde la propuesta de una “civilización global” de 2023 juega un papel crítico. En este contexto, es imperativo que a futuro los sectores público, privado y académico puedan comprender y difundir de manera más profunda estas propuestas en razón de las enormes implicaciones para el mundo y para ALC en específico, en el corto, mediano y largo plazo.
Al fin y al cabo, una propuesta no solo es económica, sino que es integral.
*Enrique Dussel Peters es coordinador del Centro de Estudios China-México de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Fuente: China Hoy
