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Los nuevos casos humanos de fiebre del Nilo Occidental en España activan la alerta

Los nuevos casos humanos de fiebre del Nilo Occidental en España activan la alerta

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Raúl Rivas González, Catedrático de Microbiología. Miembro de la Sociedad Española de Microbiología, Universidad de Salamanca

El mosquito común (_Culex pipiens_) es uno de los principales transmisores del virus del Nilo Occidental. Nikul6533/Shutterstock

Ya están aquí los primeros casos de la temporada en España de fiebre del Nilo Occidental en humanos. Los afectados son un hombre de la provincia de Alicante, que requirió hospitalización, y una mujer residente en Sevilla, con síntomas leves, que pasa temporadas en el municipio sevillano de Palomares del Río. Es probable que no sean los últimos.

La fiebre del Nilo Occidental es una enfermedad zoonótica de gran relevancia para la salud pública y la medicina veterinaria causada por el virus del Nilo Occidental (VNO), un arbovirus perteneciente a la familia Flaviviridae. Aislado por primera vez en 1937 de un paciente febril en Uganda, es uno de los muchos virus que causan encefalitis (inflamación del cerebro).

De las aves a los mosquitos y, accidentalmente, a los mamíferos

Debido a su origen animal, el agente patógeno se mantiene en un ciclo de transmisión en la naturaleza que involucra principalmente a aves (sus hospedadores naturales) y mosquitos (sus vectores), pero que puede propagarse de forma accidental a mamíferos.

Los caballos representan el 96,9 % de todos los casos notificados de enfermedad por virus del Nilo Occidental en mamíferos no humanos, y en ellos la tasa de mortalidad con síntomas clínicos alcanza el 33 %. La detección previa en caballos tiene un gran valor epidemiológico y permite poner en marcha los posibles protocolos de actuación, principalmente en aquellas zonas alejadas de humedales.

Ciertas especies de aves, especialmente las rapaces y los córvidos, tienden a ser más sensibles a la infección y con frecuencia desarrollan signos clínicos que resultan fatales. En los eventos de mortalidad masiva de aves influyen factores geográficos y ambientales, así como las diferencias genéticas de las cepas del virus.

Desde la perspectiva veterinaria, se han notificado cinco brotes en Europa en 2026, uno en équidos y cuatro en aves. En lo que llevamos de 2026, los casos en humanos en Europa ascienden a 34, distribuidos en 28 áreas de cinco países: Italia, Grecia, Macedonia del Norte, Rumanía y España. La mayoría de las personas se infectan durante las estaciones cálidas o húmedas, cuando los mosquitos se reproducen.

El VNO se introduce en Europa principalmente a través de aves migratorias procedentes del África subsahariana, el norte de África y Oriente Medio. Aunque el patógeno logra persistir durante los meses fríos mediante la hibernación en mosquitos vectores, no se descarta que ciertas especies de aves silvestres locales actúen también como reservorios invernales en el continente europeo.

Una vez establecido, la transmisión biológica del virus del Nilo Occidental en Europa recae fundamentalmente en los mosquitos Culex pipiens y Culex modestus, considerados los vectores primarios. Otras especies como Aedes albopictus (mosquito tigre) y Aedes (Ochlerotatus) detritus también han demostrado su potencial de transmisión en condiciones de laboratorio, pero su relevancia epidemiológica en condiciones naturales es marginal. Esto se debe a su marcada preferencia por los mamíferos, lo que reduce drásticamente la probabilidad de que piquen a las aves hospedadoras y estas adquieran el virus para perpetuar el ciclo de transmisión.

Por otra parte, trabajos recientes han demostrado que los mosquitos inmaduros pueden infectarse con heces infecciosas, lo que demuestra que también existe un modo de transmisión mediado por excrementos.

Cuadros clínicos graves

Cuando el virus se propaga en una región, es común que las infecciones en humanos y los equinos ocurran de manera simultánea. Aunque un gran porcentaje de los casos cursa de forma asintomática o con síntomas leves (similares a los de una gripe), el patógeno tiene un marcado potencial neurotropo. Esto significa que es capaz de invadir el sistema nervioso central, manifestándose a través de tres cuadros clínicos graves: la encefalitis del Nilo Occidental, la meningitis del Nilo Occidental y la poliomielitis del Nilo Occidental. Esta última puede desencadenar parálisis flácida aguda, caracterizada por una pérdida repentina de la fuerza muscular que puede comprometer la respiración.

Alrededor del 80 % de los humanos infectados por el VNO permanecen asintomáticos, mientras que el 20 % restante desarrolla el síndrome febril del virus, y menos del 1 % presenta manifestaciones neurológicas graves o fatales o alguna combinación de estas.

Aunque los caballos son, junto con los humanos, los organismos más propensos a desarrollar la enfermedad clínica grave, la infección afecta ocasionalmente a otros mamíferos domésticos, como los perros. Una vez que un mosquito portador transmite el virus, el período de incubación antes de que aparezcan los primeros síntomas clínicos suele oscilar de manera general entre los 2 y 15 días.

Presente en Europa desde mediados de los 90

Hasta principios de la década de 1990, el incidencia del virus se limitaba en gran medida a África, Europa y Asia. En la actualidad, es endémico de África, Oriente Medio, Asia Occidental y partes de Australia. También está ampliamente establecido en América del Norte y Central, desde Canadá hasta Venezuela, y circula estacionalmente en partes de Europa, incluyendo, como ya apuntamos más arriba, Italia, España, Rumania y Grecia.

El VNO se ha detectado en Europa desde mediados de la década de 1990 con dos linajes circulantes (1 y 2) que causan brotes esporádicos, afectando a aves, caballos y humanos. A partir de 1996 se convirtió en una causa reconocida de meningoencefalitis en el continente, con una circulación creciente en el sur, principalmente del linaje 2.

En España, los vectores más frecuentes del virus del Nilo Occidental son las especies de mosquitos Culex pipiens y Culex perexiguus. La primera, conocida como mosquito común en muchas zonas, es una especie cosmopolita y muy habitual en la península ibérica.

En aves y mamíferos, el riesgo de exposición al virus en el territorio español aumentó entre un 17  % y un 19 %, respectivamente, en los últimos 20 años, y el riesgo para los humanos se incrementó un 38 %. 2020 registró un crecimiento sin precedentes de infecciones: se detectaron 77 casos en personas, siete de las cuales fallecieron.

Cómo protegerse frente al virus

Actualmente no existe una vacuna contra el VNO para humanos. Por lo tanto, prevenir la transmisión del virus requiere un control sostenido del vector y el uso de medidas de protección personal.




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La principal es evitar las picaduras de mosquitos. Para ello, es prudente utilizar ropa de manga larga y colores claros y aplicar repelentes, especialmente durante el amanecer y el anochecer. Asimismo, resulta fundamental reducir los criaderos de estos insectos en el hogar eliminando cualquier acumulación de agua estancada en objetos exteriores, limpiando los canalones e instalando mosquiteras en puertas y ventanas.

Por último, es aconsejable evitar el contacto directo con animales o aves silvestres muertas, utilizando siempre guantes de protección y cubriendo heridas abiertas con el fin de impedir la transmisión del virus por vía sanguínea.

The Conversation

Raúl Rivas González no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

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