Source: United Nations – in Spanish 4
Headline: Siete medidas para prevenir cientos de miles de muertes por ahogamiento
23 Julio 2026 Salud
El cambio climático está agravando el peligro de ahogamiento al aumentar la frecuencia e intensidad de las inundaciones, las tormentas y las olas de calor. Las temperaturas elevadas también llevan a más personas a buscar alivio en playas, ríos, lagos y piscinas, en ocasiones sin supervisión, conocimientos de natación o servicios adecuados de rescate.
Alrededor de 300.000 personas pierden la vida cada año por ahogamiento, una tragedia que afecta de manera desproporcionada a los niños y a las comunidades con menos recursos.
Ante esta situación, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ofrece un conjunto de siete medidas destinadas a ayudar a los gobiernos y las comunidades a prevenir estas muertes mediante políticas concretas, como instalar barreras alrededor de fuentes de agua peligrosas, enseñar habilidades básicas de natación, mejorar la seguridad de las embarcaciones y preparar a la población frente a inundaciones y otras emergencias.
El nuevo paquete técnico, denominado PROTECT, se lanza antes del Día Mundial para la Prevención de los Ahogamientos, que se conmemora el 25 de julio. Sus recomendaciones trasladan a la práctica los objetivos de la primera estrategia mundial sobre esta problemática, que busca reducir en un 35% las muertes por ahogamiento para 2035 mediante acciones adaptadas a las personas, los lugares y las circunstancias en las que se producen estos accidentes.
Una de las principales causas de muerte infantil
El ahogamiento se mantiene entre las diez principales causas de muerte de los niños de entre cinco y 14 años, y una de cada cuatro víctimas mortales tiene menos de cinco años. Los incidentes no ocurren únicamente en playas o grandes masas de agua: también se producen en ríos, lagos, pozos, piscinas, canales, depósitos domésticos y otros lugares próximos a los hogares, especialmente cuando no existen barreras, señalización, supervisión o conocimientos básicos de seguridad.
Más del 90% de estas muertes ocurre en países de ingresos bajos y medianos, donde las comunidades suelen tener una mayor exposición cotidiana al agua y menos recursos para reducir los riesgos. Los niños, las personas con discapacidad, quienes viven en zonas rurales y los trabajadores que desarrollan sus actividades cerca del agua figuran entre los grupos más vulnerables, particularmente cuando carecen de habilidades de natación, medidas de seguridad o supervisión adecuada.
“Cada ahogamiento es una tragedia y la mayoría puede prevenirse”, afirmó el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus. El responsable de la agencia subrayó que evitar estas muertes no corresponde únicamente a un ministerio o sector, sino que exige la participación conjunta de las autoridades de salud, educación, transporte, protección infantil, gestión de desastres y seguridad laboral.
De las barreras de protección a la enseñanza de la natación
Las siete medidas propuestas abarcan la construcción de infraestructuras que permitan una interacción más segura con el agua, como barreras alrededor de piscinas, pozos, canales y depósitos; la formación de ciudadanos y profesionales para realizar rescates y maniobras de reanimación; y la protección de quienes trabajan en actividades como la pesca, la agricultura, el transporte o la construcción cerca de ríos, lagos y costas.
El paquete también recomienda reforzar las normas de seguridad del transporte acuático, incorporar la enseñanza de natación básica y seguridad en el agua, garantizar sistemas adecuados de cuidado y supervisión infantil, y preparar a las comunidades frente a inundaciones, tormentas y otras emergencias. La estrategia destaca que medidas como habilitar espacios seguros para los niños, instalar barreras, capacitar a testigos para realizar rescates y exigir chalecos salvavidas y condiciones adecuadas en embarcaciones pueden aplicarse a gran escala y producir resultados concretos.
Estas acciones requieren la participación coordinada de múltiples sectores. Por ejemplo, las escuelas pueden incorporar la natación y la seguridad acuática a sus programas; las autoridades de transporte pueden exigir licencias, chalecos salvavidas y condiciones seguras en las embarcaciones; los gobiernos locales pueden proteger pozos y canales mediante barreras; y los servicios de emergencia pueden capacitar a su personal en rescate, búsqueda y reanimación.
El cambio climático aumenta los riesgos
La OMS advierte de que el cambio climático está agravando el peligro de ahogamiento al aumentar la frecuencia e intensidad de las inundaciones, las tormentas y las olas de calor. Las temperaturas elevadas también llevan a más personas a buscar alivio en playas, ríos, lagos y piscinas, en ocasiones sin supervisión, conocimientos de natación o servicios adecuados de rescate.
Un estudio realizado en el Reino Unido determinó que las muertes por ahogamiento aumentan un 7,2% por cada grado centígrado adicional de temperatura. El riesgo es casi cinco veces mayor durante los días que superan los 25 grados que cuando las temperaturas se mantienen por debajo de los diez grados, lo que refuerza la necesidad de incluir la seguridad acuática en las políticas climáticas y en los planes nacionales de reducción del riesgo de desastres.
La estrategia mundial señala que las inundaciones, las tormentas y otros fenómenos extremos pueden incrementar drásticamente la exposición al peligro, en particular entre las personas que viven en zonas costeras, llanuras inundables o asentamientos cercanos al agua. Por ello, recomienda que la prevención forme parte de los planes de adaptación climática, gestión de emergencias, urbanismo y protección comunitaria.
Ghana refuerza su liderazgo
El paquete fue presentado en Ghana para reconocer el creciente compromiso político del país con la prevención. Se estima que alrededor de 1100 personas mueren ahogadas cada año en el país, lo que equivale a unas tres víctimas diarias, con una incidencia especialmente elevada entre los niños y los adultos jóvenes.
La OMS espera que el lanzamiento impulse a otros gobiernos a adoptar políticas basadas en la evidencia y a reforzar la coordinación entre instituciones y comunidades. La iniciativa se apoya en más de una década de cooperación entre la agencia, los gobiernos y organizaciones asociadas para desarrollar programas de prevención y mejorar los conocimientos sobre un problema que, pese a su magnitud, puede evitarse mediante soluciones eficaces, accesibles y adaptadas a cada realidad.
El lema de este año, “Unidos para cambiar el rumbo”, recuerda que prevenir los ahogamientos exige una responsabilidad compartida y una actuación coordinada. Aunque la tasa mundial de mortalidad por esta causa ha disminuido un 38% desde el año 2000, cientos de miles de personas continúan perdiendo la vida cada año en circunstancias que, en gran medida, pueden prevenirse.
