Source: United Nations – in Spanish 4
Headline: Falsas ofertas de empleo en línea alimentan una de las formas de trata de personas que más crece en el mundo
28 Julio 2026 Derechos humanos
Los centros de estafas forman parte de una industria criminal que mueve miles de millones de dólares y opera cada vez más allá de las fronteras de Asia. La OIM advierte que las personas obligadas a cometer estos fraudes deben ser reconocidas como víctimas de trata y no como delincuentes.
Las redes criminales están utilizando falsas ofertas de trabajo difundidas en redes sociales para captar personas que, una vez llegan a otro país, son obligadas a participar en estafas por internet. La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) advirtió este lunes que esta modalidad se ha convertido en una de las formas de trata de personas de más rápido crecimiento en el mundo y afecta ya a víctimas procedentes de más de 80 países.
Con motivo del Día Mundial contra la Trata de Personas, que se conmemora el 30 de julio, la agencia explicó que muchas de las personas reclutadas aceptan supuestas oportunidades laborales en el extranjero. Sin embargo, al llegar a su destino, sus documentos son confiscados y quedan encerradas en complejos donde son sometidas a vigilancia constante, violencia física, amenazas, endeudamiento forzado y, en muchos casos, torturas, abusos sexuales, aislamiento y privación de alimentos para obligarlas a participar en operaciones de fraude en línea.
Víctimas, no delincuentes
“Las personas atrapadas en estos centros de estafas son víctimas de trata, obligadas a cometer delitos mediante violencia, amenazas y coacción. Merecen protección, no castigo”, afirmó la directora general de la OIM, Amy Pope.
La responsable explicó que muchas familias venden tierras o contraen deudas para financiar el viaje de un familiar convencidas de que obtendrá un empleo legítimo. Después, cuando descubren que ha sido retenido por las redes criminales, algunas vuelven a endeudarse para pagar rescates. Quienes logran regresar a sus países suelen hacerlo profundamente traumatizados, sin recursos económicos y cargando con importantes deudas.
Un negocio criminal que mueve miles de millones
La OIM señaló que esta modalidad de trata está altamente organizada y genera enormes beneficios para las organizaciones criminales. Según datos de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), las pérdidas provocadas por las estafas en línea en Asia Oriental, Asia Sudoriental, Australia y Nueva Zelanda oscilaron entre 88.300 y 114.100 millones de dólares solo en 2025.
Se calcula además que alrededor de 300.000 personas trabajan en centros de estafas del Sudeste Asiático. Aunque no todas son víctimas de trata, la OIM considera que una proporción significativa permanece allí contra su voluntad.
Amy Pope explicó que las redes buscan principalmente personas con estudios superiores, conocimientos de inglés y habilidades tecnológicas, especialmente en países donde existen menos oportunidades de empleo. También advirtió que muchas de las víctimas viajan con visados de turista en lugar de permisos de trabajo, una señal de alerta que puede ayudar a detectar este tipo de engaños.
Las redes amplían su alcance
Aunque este fenómeno comenzó principalmente en Asia, la OIM advirtió que las redes criminales han ampliado rápidamente su alcance gracias a las redes sociales y ahora reclutan personas de prácticamente todas las regiones del mundo.
La agencia indicó que los centros de estafas suelen instalarse en zonas fronterizas o en regiones con escasa presencia del Estado, donde la capacidad de las autoridades para investigar y perseguir a los responsables es limitada. La naturaleza transnacional de estos delitos también facilita que los traficantes eludan la justicia aprovechando las diferencias entre los sistemas legales de distintos países.
Proteger a las víctimas y perseguir a los responsables
Entre 2022 y 2025, la OIM brindó asistencia a más de 3500 víctimas de trata con fines de criminalidad forzada en el Sudeste Asiático, procedentes de 39 países, entre ellos Indonesia, India, Sri Lanka, Etiopía, Kenia y Bangladesh.
La organización presentó además una nueva estrategia regional para Asia y el Pacífico (2026-2030), orientada a fortalecer la prevención, mejorar la identificación de víctimas, facilitar su retorno seguro y su reintegración, reforzar la cooperación entre países y aumentar la capacidad de los gobiernos para investigar estos delitos y llevar a los traficantes ante la justicia.
La OIM insistió en que rescatar a las víctimas es solo el primer paso. Muchas regresan con graves secuelas psicológicas, sin documentos de identidad, estigmatizadas y con temor a ser procesadas por los delitos que fueron obligadas a cometer. Por ello, pidió redoblar los esfuerzos para protegerlas, desmontar las redes criminales y alertar a la población sobre las tácticas utilizadas por los traficantes para captar nuevas víctimas.
