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De la destrucción a la esperanza: el camino de un sobreviviente de la trata de personas

De la destrucción a la esperanza: el camino de un sobreviviente de la trata de personas

Source: United Nations – in Spanish 4
Headline: De la destrucción a la esperanza: el camino de un sobreviviente de la trata de personas
«Soy padre, promuevo el cambio y soy un líder. Antes era un líder de la destrucción. Ahora soy un líder de la esperanza».
Durante años, Sosa Henkoma, un ciudadano nigeriano que se había trasladado a Londres con su padre y su madrastra cuando era niño, fue conocido como alguien peligroso y violento: «el diablo». A los 13 años fue detenido por primera vez por posesión de armas de fuego y lesiones corporales graves.
Pero nadie se preocupó por preguntar cómo un niño había terminado portando armas o siendo capaz de ejercer tal violencia.
«Simplemente dijeron que yo era el problema», relata Sosa.
Lo que no vieron fue la verdad: era víctima de trata de personas y había sido captado, manipulado y coaccionado para participar en actividades criminales.
«Me acostumbré al dolor»
La violencia comenzó después de que dejara Nigeria para trasladarse al Reino Unido, cuando su madrastra empezó a someterlo a abusos físicos y emocionales. Su padre permanecía ausente durante gran parte del día debido a sus largas jornadas de trabajo.
«Le tenía muchísimo miedo. Me acostumbré al dolor desde muy pequeño», admite.
Después de huir de su madrastra a los 11 años, ingresó en el sistema de acogida. «Yo quería a mi padre, pero se negó a creer lo que su esposa me hacía», explica Sosa. Fue colocado al cuidado de una mujer nigeriana y vivió junto al sobrino de esta, de 18 años, quien se dedicaba al tráfico de drogas.
El joven presentó a Sosa a sus amigos, quienes pronto comenzaron a pedirle que llevara paquetes a distintos lugares.
«No tenía idea de que estaba transportando drogas», afirma. «Lo veía como a mi hermano mayor, pero yo era un blanco fácil; estaba solo», explica. «Las figuras adultas en las que confiaba, quienes me ofrecían pertenencia, protección e identidad, siempre terminaban traicionándome».
Lo arrastraron a un mundo en el que la violencia parecía necesaria para sobrevivir y en el que llevaba armas no por elección, sino bajo amenazas.
«Si no disparas tú, te dispararé yo», recuerda que le dijeron cuando era niño.
¿Qué es la criminalidad forzada?
A pesar de todo, el sistema únicamente veía a un delincuente.
La criminalidad forzada es una forma oculta de la trata de personas. Ocurre cuando las víctimas son engañadas, presionadas o amenazadas para que cometan un delito.
Según el próximo informe mundial sobre la trata de personas de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), aproximadamente entre el 8% y el 9% de las víctimas de trata son sometidas a esta forma de explotación.
La mayoría son utilizadas en el tráfico y la producción de drogas, las estafas por internet y delitos menores, como los robos en tiendas y los hurtos a personas.
Una infancia que nadie comprendió
Durante más de una década, Sosa ni siquiera supo que había sido víctima de trata.
«En el mundo en el que vivía, se había normalizado que los niños fueran enviados a vender drogas y portar armas», cuenta. «Por eso, cuando me dijeron que había sido manipulado, no podía creerlo».
En Europa Occidental, incluido el Reino Unido, las redes criminales reclutan y explotan cada vez más a menores de edad para utilizarlos en actividades delictivas.
Las consecuencias pueden ser profundas: depresión, trauma e ingresos reiterados en prisión. En su momento más difícil, Sosa intentó quitarse la vida.
«Me rendí», relata. «Renuncié al sistema. Renuncié a la posibilidad de que mi vida cambiara».
Pero otra persona todavía no se había rendido con él. A los 18 años, Sosa fue enviado nuevamente a prisión por posesión de un arma de fuego y cumplió una condena de casi tres años.
Mientras estaba encarcelado y enfrentaba la posibilidad de ser deportado, una abogada de inmigración comenzó a examinar su caso con mayor detenimiento. Su comportamiento no coincidía con las etiquetas que le habían impuesto. Evitaba la violencia, salvo cuando era provocado. Tenía una hija, asistía a cursos de crianza e intentaba cambiar.
«Ella me vio como una persona», afirma.
En un momento decisivo, la abogada le dijo algo que nunca había escuchado: «No importa que tú te rindas; yo seguiré luchando por ti».
Esa perseverancia permitió un avance. Con la ayuda de una psicóloga, Sosa comenzó a interpretar su pasado de una manera diferente: no como criminalidad, sino como explotación.
Aceptar esa realidad fue doloroso.
«Te dicen que todo lo que pensabas que era normal no lo era», explica. «Y que las personas en las que habías confiado te estaban utilizando».
Convertirse en el cambio
El punto de inflexión llegó con una sencilla pregunta formulada por una asesora especializada en trauma: «¿Qué pasaría si fueran tus hijos quienes estuvieran siendo explotados?».
Su respuesta fue inmediata.
«Pasaría mi vida protegiéndolos», recuerda haber contestado. «Entonces tuve que preguntarme: ¿por qué yo no había merecido ser protegido?».
Ese momento lo obligó a reconocerse no como un perpetrador, sino como un sobreviviente de la trata de personas.
Después de salir de prisión, las autoridades locales lo identificaron como víctima de trata y explotación infantil. Aún enfrentaba obstáculos, especialmente las restricciones migratorias que limitaban sus oportunidades, pero permaneció en contacto con quienes lo habían apoyado.
«Me propuse convertirme en el cambio que quería ver», afirma.
Comenzó a hablar abiertamente sobre su vida y sus experiencias. Lo que empezó con pequeñas sesiones creció rápidamente.
«En un evento pensé que hablaría ante 20 personas. Al final eran 150», recuerda.
Actualmente, trabaja para sensibilizar sobre la trata de personas y orienta a jóvenes expuestos al riesgo de la violencia de las pandillas. Estudia criminología y sociología y fundó EST —Everyone Stand Together—, una organización destinada a apoyar a niños en situación de desventaja.
«No quiero limitarme a decirles a los niños lo que no deben hacer», señala. «Quiero ofrecerles otra opción».
Por qué los sobrevivientes deben liderar
Su mensaje es claro: los sobrevivientes de la trata de personas no son únicamente voces que deben ser escuchadas, sino expertos.
«Las organizaciones dicen que tienen en cuenta la experiencia de los sobrevivientes porque hablaron con alguien durante dos horas», observa. «Eso no es suficiente».
Sosa defiende una inclusión real, que incorpore a los sobrevivientes en la toma de decisiones, la formulación de políticas y el trabajo directo sobre el terreno.
«La única manera de generar un cambio es incluir a los sobrevivientes en todos los niveles, desde arriba hasta abajo», afirma.
Ha comprobado personalmente la diferencia que pueden marcar las iniciativas que invierten en el liderazgo de los sobrevivientes y en su acompañamiento a largo plazo. Para él, la lucha contra la trata comienza desde una edad temprana, creando oportunidades.
«Los niños tienen hambre», afirma. «Si no les das oportunidades, las buscarán en otro lugar».
A través de su labor como mentor, ayuda a los jóvenes a reconocer alternativas. También les enseña a reinterpretar sus experiencias como habilidades que pueden utilizarse con otros fines.
«No creo que haya dejado de hacer lo que hacía. Sigo vendiendo algo», señala. «Simplemente cambié el producto».
Ya ha visto los resultados: jóvenes que abandonaron la delincuencia para ingresar en la educación, iniciar negocios y construir nuevas carreras.
Hoy, Sosa se niega a ser definido por su pasado.
«No tienes que seguir siendo una víctima», afirma. «Es posible cambiar».
Aunque no consiga transformar todo el sistema, quiere modificar la manera en que los jóvenes se perciben a sí mismos.
«Si puedo cambiar esa perspectiva, hacerles entender que pueden ser más que aquello que ven a su alrededor, eso es suficiente».
El recorrido de Sosa, desde un niño etiquetado como «el diablo» hasta un hombre que contribuye a conversaciones internacionales, demuestra lo que puede suceder cuando finalmente se escucha a los sobrevivientes de la trata de personas.
Y cuando son escuchados, no se limitan a sobrevivir: también lideran.
Más información
Sosa participó en una reunión de expertos de la UNODC sobre la trata de personas, celebrada en Viena, Austria, y es miembro del Consejo Asesor Internacional de Sobrevivientes de la Trata de Personas de la Oficina de Instituciones Democráticas y Derechos Humanos de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa.
El evento forma parte del proyecto de la UNODC Promoción de la acción y la cooperación entre países a nivel mundial contra la trata de seres humanos y el tráfico ilícito de migrantes, financiado por la Unión Europea.
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