Source: The Conversation – (in Spanish) – By Rubén Bermejo Poza, Profesor Permanente Laboral en el Departamento de Producción Animal UCM, Universidad Complutense de Madrid

En Alemania, existe un pequeño santuario llamado Rainbow Wool, que rescata carneros. Todos ellos tienen en común estar destinados al sacrificio porque muestran una preferencia sexual por otros machos. Al no ser útiles para la reproducción, suelen descartarse.
La idea de que haya ovejas homosexuales es una noticia llamativa y fácil de compartir. Pero, más allá del debate social que despierta, surge otra pregunta más básica: ¿cómo saber si un carnero prefiere tener relaciones sexuales con otro macho antes que con una hembra?
Una conducta nunca se interpreta de forma aislada
En el reino animal, una misma conducta puede tener significados completamente diferentes según el contexto en el que aparece.
Un pez que permanece inmóvil puede estar descansando, pero también puede estar mostrando una respuesta de miedo. Cualquier animal que deja de alimentarse puede estar enfermo o adaptándose a un cambio ambiental. En la otra cara de la moneda, una elevada actividad puede reflejar curiosidad y exploración. O, por el contrario, estrés y frustración.
Por eso, los etólogos rara vez interpretamos una conducta de forma aislada. Para entender su significado biológico, analizamos cuándo aparece, con qué frecuencia se repite y cuánto tiempo dura. También estudiamos qué otros comportamientos la acompañan y si ese patrón permanece estable a lo largo del tiempo.
Con los carneros sucede exactamente lo mismo. Observar que un macho monta a otro no permite concluir que tenga una preferencia sexual por individuos del mismo sexo. Esa conducta puede formar parte de un comportamiento de dominancia. También puede relacionarse con el aprendizaje durante la juventud, con errores de reconocimiento o con interacciones sociales normales dentro del rebaño.
¿Cómo se determina la preferencia sexual de un carnero?
La clave está en distinguir entre una conducta puntual y una preferencia sexual.
En etología, se utiliza el término “comportamiento sexual entre individuos del mismo sexo” (same-sex sexual behaviour) para describir una conducta observable. Sin embargo, hablar de una preferencia requiere evidencias mucho más sólidas.
El carnero doméstico (Ovis aries) es, probablemente, el modelo animal mejor estudiado en este ámbito. Desde finales de los años 1980, distintos equipos de investigación comenzaron a analizar de forma sistemática el comportamiento sexual de miles de ejemplares. Entre ellos, destacan los experimentos dirigidos por Charles Roselli y sus colaboradores en la Universidad Estatal de Oregón.
Para determinar la preferencia sexual, los investigadores realizaban pruebas repetidas durante dos o tres años. Primero confirmaban que los carneros mostraban un comportamiento sexual activo. Después, se les permitía elegir libremente entre varios machos y varias ovejas en celo.
Solo los ejemplares que mantenían de forma consistente su preferencia por otros machos se clasificaban como orientados hacia machos. Esa clasificación se basaba en pruebas repetidas, no en una única observación.
Gracias a estos estudios, sabemos que alrededor del 8 % de los carneros muestran una preferencia persistente por otros machos. No se trata de una observación aislada. Es un patrón estable, documentado durante décadas.
Correlato en el cerebro
Aquellas investigaciones fueron más allá. Tras caracterizar el comportamiento de estos animales, los investigadores identificaron diferencias en una región del hipotálamo del cerebro, denominada núcleo sexualmente dimórfico ovino –ovine sexually dimorphic nucleus (oSDN)–. Su volumen era, de media, mayor en los carneros orientados hacia hembras que en aquellos orientados hacia machos.
Este hallazgo consolidó al carnero como uno de los modelos animales más importantes para estudiar las bases neurobiológicas de la preferencia sexual. También demostró que este fenómeno podía investigarse con el mismo rigor experimental que cualquier otra característica biológica o comportamental.
¿Qué significa esto desde el punto de vista de la etología?
Quizá aquí reside la mayor diferencia entre la mirada científica y la interpretación que suele hacer el público general. Desde la etología, no nos cuestionamos si un comportamiento es “normal” o “anormal”. Nos preguntamos por qué existe, cómo aparece, cómo se desarrolla y qué función puede desempeñar en la biología de la especie. Nuestra misión no consiste en poner etiquetas a los animales, sino en comprender el significado adaptativo de sus comportamientos.
Esa perspectiva evita interpretaciones simplistas y recuerda que las conductas animales siempre deben entenderse dentro de su contexto ecológico, social y evolutivo.
¿Es un comportamiento excepcional?
El comportamiento sexual entre individuos del mismo sexo está ampliamente documentado en el reino animal. Se ha descrito en centenares de especies de mamíferos, aves, reptiles, peces e, incluso, invertebrados.
Eso no significa que todas las especies presenten individuos con una preferencia exclusiva por animales de su mismo sexo. Significa que este tipo de comportamientos forma parte de la diversidad conductual observada en la naturaleza. Además, puede responder a funciones muy distintas, según la especie.
En los bonobos, por ejemplo, las interacciones sexuales ayudan a reducir tensiones y reforzar vínculos sociales. En los delfines mulares, fortalecen las alianzas entre machos. En otras especies, pueden relacionarse con el aprendizaje, la comunicación social o el establecimiento de jerarquías.
Un amplio estudio publicado en Nature Communications, en 2023, mostró que el comportamiento sexual entre individuos del mismo sexo ha evolucionado múltiples veces de forma independiente en los mamíferos. Los autores proponen que, aunque no contribuye directamente a la reproducción, ayudaría a establecer y mantener relaciones sociales. También podría reducir los conflictos dentro del grupo.
Por tanto, hoy la pregunta ya no es si estos comportamientos existen, sino qué función cumplen en cada especie.
Cuando cambian las preguntas, cambia la ciencia
Durante buena parte del siglo XX, las preferencias sexuales de machos hacia machos apenas aparecían en la literatura científica. No porque fueran inhabituales. Simplemente, casi nadie registraba estas conductas de forma sistemática.
Un estudio publicado en PLOS ONE en 2024 encuestó a investigadores especializados en comportamiento de mamíferos. El 76,7 % afirmó haber observado conductas sexuales entre individuos del mismo sexo en las especies que estudiaba. Sin embargo, solo el 48,2 % las había registrado de forma sistemática. Aún menos investigadores llegaron a publicarlas: solo el 18,5 %.
Mucho más que una historia sobre ovejas
Rainbow Wool ha conseguido que miles de personas descubran una realidad poco conocida del comportamiento animal. Sin embargo, quizá el mayor valor de esta historia sea otro. Nos recuerda que la naturaleza rara vez encaja en categorías simples. También nos enseña que una conducta, por sí sola, casi nunca basta para comprender lo que está ocurriendo.
En comportamiento animal, aprendemos pronto que observar no es lo mismo que interpretar. Comprender una conducta exige contexto, repetición, evidencia y una mirada libre de prejuicios. Quizá esa sea también una buena definición de cómo funciona la ciencia.
El conocimiento no avanza únicamente gracias a nuevas tecnologías o mejores laboratorios. A veces, progresa porque aprendemos a mirar con más atención aquello que siempre había estado delante de nosotros.
La naturaleza no dicta cómo debemos organizar nuestra sociedad. Pero sí nos recuerda una lección de humildad. La diversidad sexual no es una excepción que necesite explicarse: es una parte inherente del mundo vivo.
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Rubén Bermejo Poza no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.
– ref. Un refugio para carneros homosexuales: ¿cómo se reconocen? – https://theconversation.com/un-refugio-para-carneros-homosexuales-como-se-reconocen-288662
