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Una catedral para un nuevo Año Santo: Santiago de Compostela en marzo de 1669

Una catedral para un nuevo Año Santo: Santiago de Compostela en marzo de 1669

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Miguel Taín Guzmán, Chair professor, Universidade de Santiago de Compostela

Durante el lluvioso anochecer del 3 de marzo de 1669 llega a Santiago de Compostela, tras recorrer el Camino Portugués, Cosimo III de Medici, Gran Príncipe de Toscana, famoso por su devoción y su gusto por peregrinar.

Viene acompañado por solo algunos miembros de confianza de su séquito, pues ha dejado al resto descansando en Padrón, a unos 20 km de distancia. Tales prisas por llegar a la ciudad se explican por su interés en pasar la noche en Compostela y acudir a la mañana siguiente, muy temprano, a la catedral que alberga las reliquias del apóstol Santiago el Mayor y escuchar la misa del peregrino en la capilla de El Salvador, donde además comulgará –y tal vez recibirá su compostela–.

A lo largo de ese mismo día, llega el resto de la comitiva. Entre ellos se encuentra el joven arquitecto y pintor florentino Pier Maria Baldi, con el encargo ex profeso de dibujar las localidades donde come o duerme el príncipe.

Así, mientras Cosimo recibe visitas de autoridades locales o descansa durante los días 4 y 5, el artista busca en el monte de Santa Susana una localización desde la que dibujar sus bocetos para realizar, ya en Florencia, la gran panorámica de Compostela. Se trata de la página 159 de la Relazione Ufficiale del Viaggio di Cosimo III, hoy en la Biblioteca Medicea Laurenziana, donde el protagonista principal es el Santuario del Apóstol.

Las ocho torres de la catedral dibujada

El edificio dibujado presenta una imagen acastillada, muy diferente de la vistosa catedral actual, tras las renovaciones del Barroco. En efecto, en 1669 todavía se conservaba la basílica medieval, con su techumbre de losas de cantería, sus tres fachadas y ocho torres. Lamentablemente, Baldi evita representar la fachada románica del Obradoiro y coloca delante un inoportuno árbol, dejando pasar la ocasión de crear un testimonio gráfico de inapreciable valor.

Sí figuran las dos torres que la flanquean, la Torre de la Carraca –que debe su nombre a la matraca que alberga y que suena durante la Semana Santa– y la Torre de las Campanas. En su interior se hallan las campanas a las debe su nombre, cuyos repiques avisan a vecinos y peregrinos de la celebración de oficios.

Detrás, se representaría la terminación de una altura, que correspondería a la enigmática Torre del Gallo, un campanario del siglo XV, demolido en 1759, que flanquea el lado este de la fachada de la Azabachería, donde se encuentra la puerta por la que entran los peregrinos.

A ella le sigue la Torre del Crucero, construida entre 1664 y 1665. Su linterna y aguja la convirtieron entonces en la mayor altura de la catedral y, en consecuencia, en el referente visual de los peregrinos del lugar donde se hallaba la tumba del Apóstol. Además, es posible que la linterna funcionase entonces a modo de farola jacobea en los Años Santos, igual que lo hace la actual linterna de la Torre del Reloj desde su construcción en 1680.

El enorme volumen del claustro catedralicio, construido entre 1520 y 1537, se identifica perfectamente gracias a la representación de los palacios y torres a él superpuestos. En el extremo suroccidental se eleva la Torre de la Vela, de cronología, autoría y finalidad controvertida, aunque, dado su nombre, es clara su vinculación a la vigilancia de ese flanco de la ciudad.

La Torre del Ángel se sitúa en el flanco oeste de la fachada de las Platerías y habría sido construida unos años antes de 1470, fruto de la remodelación de una torre anterior. De gran altura –posiblemente la mayor en el siglo XV– desde ella se podía controlar las calles del sur, particularmente la plaza de las Platerías, corazón económico de Compostela, con una azarosa historia de revueltas. Fue derribada a finales del siglo XVII, pocos años después de la visita de Cosimo.

La Torre del Rey de Francia, hoy conocida como la Berenguela, se representa en el lado este de la fachada de las Platerías. Se trata de un gran edificio gótico cuadrangular construido entre 1484 y 1494 para albergar las campanas donadas al Apóstol por el rey francés Luis XI. Hoy se conserva porque entre 1676 y 1680 fue reutilizado como primer cuerpo de la actual Torre del Reloj.

Sobre ella se asienta un chapitel de hierro con una campana perfectamente detallada, correspondiente a un reloj que se disponía hacía la Plaza de la Quintana. Así, mientras las campanas interiores de la torre se tocaban sólo con motivo de las grandes celebraciones catedralicias, la del chapitel metálico lo hacía de acuerdo con las horas marcadas por el reloj para regular los horarios de la vida social y económica de los vecinos de Compostela.

La Torre del Tesoro es lo único que se representa del Palacio del Tesoro. Fue construido entre 1543 y 1555 para guardar en su interior los objetos más valiosos de la catedral, tanto los adquiridos por el cabildo para solemnizar la liturgia como los regalados por reyes, nobles y peregrinos. Su famoso remate escalonado evocaría las representaciones imaginarias del Mausoleo de Halicarnaso y aludiría al destino de la catedral como panteón apostólico.

Los preparativos para el año santo de 1677

La Relazione Ufficiale del Viaggio describe con detalle la visita medicea en el interior de la basílica. Así, Cosimo, tras asistir a la misa del peregrino, siguiendo la tradición –y es de suponer que acompañado de otros peregrinos–, acudió al recinto de la capilla mayor. Allí contemplaría la imagen pétrea de Santiago que preside la catedral desde 1211. A ella accedían los peregrinos por unas escaleras, tal vez también el príncipe, para rendir homenaje a la imagen del santo con el rito del abrazo y el beso, meta de la peregrinación.

Significativamente, el diario también se muestra bien informado del proyecto barroco de construir un camarín para albergar la imagen –el actual– y un nuevo baldaquino con vistas al nuevo año santo de 1677, cuando se instala el Santiago Matamoros que lo corona.

Y ahí siguen todavía hoy, como podremos volver a disfrutar trescientos cincuenta años después, en este próximo año santo de 2027.


El proyecto cuenta con el apoyo del The Medici Archive Project de Florencia, dirigido por Alessio Assonitis, experto internacional en los Medici, y del Centro Interdipartimentale di Ricerca sull’Iconografia della Città Europea, dirigido por Alfredo Buccaro, experto internacional en iconografía urbana. Además, colaboran la Biblioteca Medicea Laurenziana y el Kunsthistorisches Institut de Florencia.


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The Conversation

Miguel Taín Guzmán recibe fondos para el proyecto PID2023-147647NB-I00 financiado por MCIU /AEI /10.13039/501100011033 / FEDER, UE, años 2024-2027

ref. Una catedral para un nuevo Año Santo: Santiago de Compostela en marzo de 1669 – https://theconversation.com/una-catedral-para-un-nuevo-ano-santo-santiago-de-compostela-en-marzo-de-1669-284893

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