Source: People’s Republic of China – State Council News in Spanish
.china.org.cn | 07. 08. 2026
Fecha: 24 de abril de 2026
Lugar: Xuzhou, China
Martín González, secretario de transferencia tecnológica, y relaciones inter-institucionales e internacionales de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA)
Martín González. Foto cortesía del entrevistado
CON mate, dulce de leche y vino tinto en mano, llegó a China Martín González, secretario de transferencia tecnológica, y relaciones inter-institucionales e internacionales de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Junto a un selecto grupo de colegas, González fue recibido por autoridades y académicos de la Universidad Normal de Jiangsu en el marco de la primera conferencia académica tras el establecimiento del Centro Conjunto de Investigación de la Franja y la Ruta en septiembre del año pasado. Tras un vuelo de más de 30 horas, pero con el firme propósito de extender la cooperación y el intercambio entre la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA y la casa de estudios china, González habló con la revista China Hoy sobre este importante hito y sobre sus expectativas futuras en el marco de una colaboración aún más amplia que ha puesto a China como un socio estratégico clave.
Firma del acuerdo para la creación de un centro de investigación conjunta bajo la Iniciativa de la Franja y la Ruta entre la Universidad Normal de Jiangsu y la Universidad de Buenos Aires (Argentina). Foto cortesía de la Universidad Normal de Jiangsu
China Hoy (CH): ¿Me podrías contar de qué manera se fue gestando la relación entre la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA y el Instituto de la Franja y la Ruta de la Universidad Normal de Jiangsu, que dio paso al posterior establecimiento del Centro Conjunto de Investigación de la Franja y la Ruta?
Martín González (MG): En términos generales, nuestra facultad viene trabajando fuertemente en tener una política de cooperación internacional muy diversa porque tenemos muchísimos profesores y dentro de esa gran cantidad de profesores que tenemos hay intereses particulares que nos llevaron a empezar a pensar en una vinculación con la Universidad Normal de Jiangsu. A partir de algunos contactos previos, sobre todo con algunos colegas de distintos departamentos de acá, de lenguas modernas, y también del departamento de filosofía, empezamos a pensar en la posibilidad de un convenio y en ese marco, en una política de cooperación conjunta nos plantearon la posibilidad de sumarnos al Instituto de la Franja y la Ruta.
CH: ¿En el contexto de la profundización de la cooperación entre China y América Latina, ¿cuáles consideras que son las prioridades para ampliar la colaboración en investigación y formación entre las dos instituciones?
MG: Yo diría que en principio nosotros nos estamos focalizando fuertemente en las humanidades, que es, en cierto punto, uno de los ejes que distingue a la Universidad de Buenos Aires en el marco de América Latina y que también es un eje muy importante para la Universidad de Jiangsu y para los distintos institutos y departamentos que tiene. Por un lado, para nosotros pasa por compartir las fortalezas institucionales que tenemos desarrolladas, y a partir de ahí, pensar en una política de desarrollo a futuro. Eso por un lado, pero también, si lo situamos en un marco más grande de cooperación, desde distintos marcos conceptuales, como puede ser el del Sur Global o como pueden ser los BRICS, Argentina, por el peso específico que tiene en América Latina, está destinada a ocupar un lugar importante en esos diálogos internacionales. Por eso, más allá de las políticas que implementen los diferentes Gobiernos, hay un movimiento de la sociedad, de las personas, de los individuos, de las instituciones y de las empresas, que lleva a una necesidad concreta de cooperar con China que es el actor más importante a nivel global hoy por hoy. Entonces, yo creo que hay algo de esa importancia trascendental que tiene China para el mundo en general, pero para América Latina en particular, que hace que todas las universidades, todos los institutos, cualquier tipo de institución que piense un desarrollo crítico, económico, autónomo, de soberanía nacional, y de soberanía continental, deban vincularse con China y construir puentes.
20 de abril de 2026. Personas practicando caligrafía china en un evento por el Día Internacional de la Lengua China en el Instituto Confucio de la Universidad de Magallanes, en Punta Arenas, Chile. Xinhua
CH: Esta es la primera vez que vienes a China junto a tus colegas. ¿Cómo ha sido el viaje hasta ahora y con qué percepciones o expectativas venías previo a la llegada?
MG: El viaje ha sido espectacular. Hay algunas cuestiones concretas, como el hecho que estamos tan lejos –el concepto que nos plantearon los colegas de Jiangsu al momento de plantear la conferencia era esta cosa de ʻSpanning the antipodes’, o cómo pensar las antípodas entre China y Argentina en particular– y cómo pensar distintas líneas en común. Entonces, cuando veníamos a China, teníamos esa sana preocupación de saber cómo íbamos a funcionar en un país tan lejano. Vinimos además en el nuevo vuelo de China Eastern Airlines, que es directo, pero que son 30 horas de vuelo, y a su vez, también veníamos con [la duda] de cómo iba a ser la comunicación en general en China. En ese sentido, estamos completamente sorprendidos. Funciona todo muy bien. No hemos tenido ningún problema, y además, nuestros colegas chinos, y el pueblo chino en general, son muy cordiales, amables y atentos a las necesidades de quienes venimos –los turistas o los que venimos para trabajar–, y en ese sentido, queda claro que es un socio estratégico y que es muy interesante plantear estas líneas de cooperación en el futuro.
CH: China ha establecido amplios canales de cooperación a través de diferentes mecanismos y plataformas, siendo una de las principales de ellas justamente la Iniciativa de la Franja y la Ruta. ¿Qué análisis haces de todo esto y qué implicaciones crees que podría tener en el marco del Sur Global?
MG: Yo creo que el funcionamiento del orden global en los últimos 40 años, desde el fin de la Guerra Fría, y desde el fin de un supuesto orden bipolar hacia una multipolaridad de actores, nos obliga a repensar a nosotros, como institución universitaria, pero también a mi país que es Argentina, cuál va a ser nuestro rol en ese mundo. Digamos, [un mundo] que es más complejo, y que requiere vincularse de una manera autónoma, responsable, adulta, seria, y conociendo las virtudes y limitaciones que podemos tener como país y también, tratando de construir las fortalezas y los vínculos de cooperación a nivel continental que nos permitan tener un rol definido, centralizado y soberano en ese marco. En ese punto, actualmente nuestro Gobierno nacional tiene una política que apunta a reprimarizar nuestro sistema productivo y nuestra economía, tiene una política que apunta a destruir muchos de los pilares de la sociedad argentina como puede ser en el caso de lo que yo represento que es el sistema universitario, pero que también está empobreciendo a la población, está atacando a los sectores más vulnerables, está atacando a los adultos mayores y, en cierto punto, está planteando una inserción de nuestro país en este sistema global que nos está condenando a cierta posición de atraso. Entonces, esta invitación en particular que nos hizo la Universidad Normal de Jiangsu nos permitió, por ejemplo, analizar y retomar esta dinámica de un país soberano que tenga como objetivo poder vincularse a nivel global de una forma seria, sostenida, sustentable, [pero] que no parece ser ese el rumbo que está tomando el [actual] Gobierno.
CH: China se ha posicionado a la vanguardia de la revolución tecnológica, lo cual se ha convertido en un gran motor de la economía con un gran impacto sobre la vida de las personas en diferentes ámbitos. Desde tu rol como secretario de transferencia tecnológica, y relaciones inter-institucionales e internacionales de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, ¿qué crees que se podría rescatar de China que pueda ser implementado en la universidad?
MG: Yo creo que en principio nuestros estudiantes y nuestros profesores están teniendo un interés cada vez mayor en la cooperación internacional y están pensando cada vez más en salirse un poco de la clásica matriz de cooperación eurocéntrica y anclada, sobre todo por las facilidades del idioma, con España, con Italia, o también a nivel de América Latina, con Chile, con Brasil, con Paraguay, con los cuales tenemos muchísima cooperación, para empezar a vincularse con nuevos socios. En ese sentido, China tiene una característica particular al ser una nación o un pueblo que tiene miles de años de existencia, pero un sistema universitario que es relativamente nuevo. Son universidades que tienen 50, 70, 80 años, mientras que Argentina es un país relativamente joven –porque tenemos un poco más de 200 años de existencia independiente–, pero tenemos instituciones universitarias de muchísima antigüedad. Creo que hay algo en esta capacidad que ha tenido China en estos últimos 30 o 40 años de reinventarse a sí misma en el marco de una construcción política, social y económica preocupada tanto por el desarrollo tecnológico y el desarrollo de capitales y de grandes empresas capitalistas, como también por las poblaciones más vulnerables, por combatir la pobreza, por generar un sistema de igualdad y de equidad, [en las que] tenemos muchísimas cuestiones para trabajar en conjunto y para pensar, sobre todo desde el ámbito que nos toca a nosotros, que es el de las humanidades: cómo seguir formando intelectuales críticos, cómo seguir formando jóvenes comprometidos con el desarrollo sostenible, y cómo seguir apostando por la transformación de la sociedad para generar un mundo con países soberanos y con sociedades que sean cada vez más iguales.
Fuente: China Hoy
