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El turismo «China Cool» cambia percepciones

El turismo «China Cool» cambia percepciones

Source: People’s Republic of China – State Council News in Spanish

.china.org.cn | 24. 08. 2026

Durante el intenso verano de 2026, cuando «China Cool» devino una expresión de moda en las redes sociales internacionales, el mercado turístico chino vivía su propio auge. A medida que las temperaturas globales se disparaban, también lo hacía el número de visitantes extranjeros que escapaban del calor.

En el primer semestre del año, la Administración Nacional de Inmigración registró 22,91 millones de entradas de ciudadanos foráneos, un aumento del 20,4 % respecto al mismo período del año anterior. Aquellos sin visa subieron un 30,6 %, hasta los 17,8 millones, esto es el 77,7 % del total. Las cifras sugieren que China se está convirtiendo en un destino estival popular.

La razón de este incremento salta a la vista. El verano es la temporada alta de vacaciones y China cuenta con vastos lugares frescos. Las políticas de exención de visa dieron precisamente el impulso necesario para que los viajeros la eligieran como destino. Además, hay una dimensión psicológica en el avance sin precedentes del turismo de verano. Muchos de los extranjeros que vienen para escapar del calor quieren ir a algún lugar fresco, más la temperatura es solo un aspecto de este concepto.

Viajar al exterior trae consigo una infinidad de experiencias nuevas, pero la incertidumbre también puede generar estrés. En ese sentido, China ofrece un entorno con relativamente pocas complicaciones y un alto grado de previsibilidad. Aunque la temperatura tal vez no sea diferente, el periplo resulta más manejable.

El ingreso sin visa, el tránsito sin visa de 240 horas, las opciones de pago convenientes, las tiendas abiertas hasta tarde, las pantallas de información del tren de alta velocidad y los puestos fronterizos de fácil acceso son más que simples mejoras de infraestructura. En conjunto, reducen la incertidumbre que suele tener un terreno desconocido.

Esto podría explicar por qué los momentos más virales capturan lo cotidiano. En la tendencia «China Cool», los videos de turistas en trenes de alta velocidad, en el metro, durmiendo en esteras de bambú, saboreando wontons en mercados nocturnos, practicando ejercicios tradicionales y viendo baloncesto en las plazas de los pueblos cobran protagonismo.

Son experiencias nuevas para ellos, pero no hacen perder independencia simplemente por ser inusuales. Por el contrario, brindan una oportunidad única de sumergirse en el ritmo de la vida cotidiana y, por unos días, vivir como un local. Es una forma más profunda de turismo cultural.

Quizás la esencia de «China Cool» resida en la caída de los estereotipos. Cuando no conocemos sobre un grupo o un lugar, a menudo nos agarramos de suposiciones sencillas que luego moldean nuestros juicios sobre casi todos los miembros de ese colectivo. Es así que los estereotipos son atajos mentales que nos ayudan a tomar decisiones cuando la información es limitada, pero a un costo: Pueden distorsionar la realidad y permitir que los rumores eclipsen la experiencia de primera mano.

En el caso de lugares inéditos, los rumores suelen llenar ese vacío. Antes de llegar a China, muchos visitantes pueden tener ideas preconcebidas sobre el país. Viajar abre las puertas al contacto directo entre diferentes grupos, lo cual es una forma eficaz de desterrar prejuicios. «China Cool» propone un sinfín de experiencias de inmersión, capaces de transformar la percepción de China.

Cuando viajaba por Alemania, una amiga me preguntó una vez: «¿No te parece aburrido comer un tazón de arroz blanco sin nada más?». Le expliqué que en China, por lo general, no comemos solo arroz, lo acompañamos con otros platos. Probablemente ella no sabía que el país cuenta con una rica variedad de fideos y alimentos a base de trigo que incluso a un chino amante del arroz le costaría enumerarlos.

Sin ir a China y comer en medio de la multitud en un restaurante, es difícil entender por qué se come arroz blanco sin nada. El conocimiento llega cuando uno está ahí, y no de leer una guía de viajes, sino de sentarse a la mesa y usar los palillos para degustar un tazón de arroz y un salteado. Esas experiencias abren paso a recuerdos que dejan una impresión más duradera que cualquier relato escrito.

La seguridad es otro ejemplo. Los extranjeros pueden ver a personas que dejan sus patinetes eléctricos al costado de la carretera con las llaves en el contacto, teléfonos sobre las mesas de los restaurantes o pertenencias olvidadas en bicicletas compartidas. Estos objetos perdidos u olvidados se devuelven a sus dueños. Esos atisbos cotidianos tienen un efecto poderoso porque son tangibles e irrefutables y forman una idea sobre la seguridad.

Cuando los turistas llegan a China por primera vez, sus ideas encuentran interrogantes y cambios de a pocos. Su conexión con el país se va revelando en todas partes: en las casas de té, en las calles bulliciosas y en las escenas de la vida diaria. Las barreras se desvanecen, no porque alguien los haya convencido, sino porque comparten las mismas experiencias y momentos.

La popularidad de «China Cool» refleja necesidades psicológicas más profundas. En el mundo, son varias las personas que sienten el agotamiento del ritmo acelerado de la vida moderna. Existe la ansiedad de que la inteligencia artificial reemplace a los humanos, la presión de las redes sociales y menores oportunidades para la interacción real. Como resultado, se pierde fácilmente tres necesidades psicológicas básicas: autonomía, competencia y conexión.

En el léxico actual, «cool» puede significar más que una temperatura baja, puede aludir a tener el control sin esfuerzo, conectarse con los demás sin forzarlo y relajarse sin sentirse observado o juzgado.

Cuando un extranjero compra una bebida fría en una calle china a las 2 de la madrugada y usa una bicicleta compartida entre la muchedumbre, ya no se trata solo de viajar, sino de un «Puedo vivir así».

En el corazón de esa experiencia está el retorno a una sensación de control. Es la caída de barreras psicológicas y un pequeño pero significativo giro de la historia que las personas cuentan sobre sí mismas. Esa es la verdadera esencia de «China Cool».

MIL OSI