Post

La selección: el ejercicio es medicina

La selección: el ejercicio es medicina

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Pablo Colado, Redactor jefe / Editor de Salud y Medicina, The Conversation

Imagen del libro _Entrenamiento físico para hombres de negocios: normas básicas y ejercicios sencillos para lograr un control seguro del propio cuerpo_, de Harrie Irving Hancock. Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos

A priori, el cuerpo humano no está diseñado para hacer esfuerzos innecesarios. Calzarnos las zapatillas de running, cumplir con las rutinas del gimnasio o, simplemente, pegarnos una caminata no son actividades comparables a cazar, recolectar, huir de depredadores, explorar: para nuestros ancestros, era cuestión de supervivencia. Como explicaba magníficamente el investigador Miguel Ángel Rodríguez (Universidad de Oviedo) en un artículo que quedó finalista en el Premio Luis Felipe Torrente, el ejercicio –entendido como actividad planificada y estructurada para mejorar la forma física– es un concepto reciente. “Salvo que exista una recompensa suficientemente valiosa, el cerebro tiende a favorecer las conductas de menor coste energético”, escribía.

Si se siente aludido y es de los que les cuesta horrores sacudirse la pereza para ponerse en marcha, siga leyendo. Porque a lo mejor sí que le va la vida en ello: un cúmulo creciente de evidencias continúa demostrando múltiples –y a veces insospechados– beneficios para la salud. Hasta el punto de que entre los especialistas ha hecho fortuna el concepto “el ejercicio es medicina” (aunque siga sin recetarse en las consultas como los analgésicos o los antibióticos).

En primer lugar, quédense con esta palabra: mioquinas. Según un grupo de profesores de la Universidad San Jorge, el estudio de los efectos que ejercen estas proverbiales sustancias liberadas por la contracción de nuestros músculos está revolucionando la visión de la actividad física. Al distribuirse por todo el organismo, el torrente de mioquinas contribuye al buen funcionamiento del sistema nervioso, el corazón, las células inmunitarias, el metabolismo de la glucosa y de las grasas, la formación de huesos…

Otras investigaciones también ponen de relieve la importancia de desterrar el sedentarismo para gozar de una buena salud cognitiva. Un reciente hallazgo, por ejemplo, revelaba que las vesículas extracelulares –una especie de paquetes de mensajería enviados por las células con “instrucciones químicas”– viajan desde los músculos en movimiento hasta el cerebro, promoviendo la creación de nuevas neuronas. Además, esa renovación ayudaría a borrar los malos recuerdos cuando estos todavía están frescos en la memoria.

Suma y sigue: los expertos de The Conversation también han ponderado las virtudes del ejercicio para aliviar el tormento de la migraña, combatir la depresión y la ansiedad o, incluso, dejar de fumar. Pero ¿cómo debe debe administrarse esta “medicina”? El ya viejo mantra de los 10 000 pasos y otras recomendaciones genéricas no son suficientes. Múltiples estudios, por ejemplo, coinciden en que el entrenamiento de fuerza es básico para mantener la forma física, especialmente según vamos cumpliendo años.

Pablo Jorge Marcos-Pardo, catedrático de la Universidad de Almería, nos recordaba que la fuerza muscular “se asocia desde hace décadas de forma consistente con la mortalidad por todas las causas y aporta información pronóstica independiente de otros indicadores de salud”. Por ello, desde su punto de vista, las revisiones médicas rutinarias deberían incluir pruebas tan sencillas como levantarse de una silla cinco veces sin apoyar los brazos. Quizá ahora no le cueste trabajo, pero si reserva un tiempo a ejercitarse regularmente, con método y constancia, su yo del futuro se lo agradecerá.

The Conversation

– ref. La selección: el ejercicio es medicina – https://theconversation.com/la-seleccion-el-ejercicio-es-medicina-292730

MIL OSI – Global Reports –