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El 29-N, entre Ceuta y la vivienda: las dos batallas que decidirán las elecciones

El 29-N, entre Ceuta y la vivienda: las dos batallas que decidirán las elecciones

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Juan Luis Manfredi, Professor International Studies & Journalism, Universidad de Castilla-La Mancha

Pedro Sánchez, durante su convocatoria para anunciar el adelanto electoral. Pool Moncloa/Fernando Calvo y Sandra Armada

España irá a elecciones. El presidente del Gibierno, Pedro Sánchez, ha anunciado la convocatoria de generales para el próximo 29 de noviembre. Será su sexta ocasión como candidato. La decisión abre una nueva fase de incertidumbre política en un país que ha convertido la excepcionalidad en rutina y la negociación permanente –¡entre socios parlamentarios!– en condición de gobierno.

Buscando la estabilidad política

Tras tres años marcados por coaliciones, pactos territoriales y un Parlamento inoperativo, los electores decidirán no solo quién gobierna, sino también qué modelo de estabilidad política desean para la próxima legislatura.

Los dos contendientes principales presentan trayectorias políticas y personales muy diferentes. El candidato Sánchez (PSOE) ha transformado su bajo perfil orgánico en una suerte de líder carismático de la socialdemocracia europea con aspiración internacional. Las entrevistas en medios internacionales, los constantes viajes y su propia proyección han contribuido a figurar en el –cada vez más– reducido club de líderes progresistas del planeta.

La retórica internacional ensalza sus cualidades (buena presencia, respuesta dinámica, eslóganes), aunque sea a costa de cierto desinterés por las instituciones y los procedimientos domésticos.

En cambio, el candidato Alberto Núñez Feijóo (PP) ha construido su imagen sobre la sobriedad, la experiencia en la gestión pública y la paciencia. No representa un arquetipo de carisma en tiempos de TikTok, sino el aprovechamiento de la ola del cambio. Tras ocho años, el gobierno socialista sufre el desgaste silencioso y una cierta negatividad acumulada. Así, el candidato popular transmite seguridad al electorado, aunque no apasione.

La campaña se interpretará como un plebiscito sobre el liderazgo de Sánchez, pero también como una prueba sobre la capacidad del sistema político español para producir gobiernos estables en un entorno cada vez más polarizado.

La campaña anticipa dos ejes discursivos: Ceuta y la vivienda. El primero se alinea con la tendencia europea de colocar seguridad y migraciones en un mismo plano. Señala cuáles son los problemas de las fronteras y la identidad nacional, así como las limitaciones del proyecto europeo. En Suecia, Italia, Francia, Chequia o Eslovaquia el votante confirma que está preocupado y aspira a retomar el control de no se sabe bien qué. La vis identitaria ha abandonado las claves del ciclo anterior para abrir otras bajo el sintagma de la “prioridad nacional”.

En cambio, la cuestión de la vivienda es el epítome de las grandes transformaciones sociales asociadas al neoliberalismo. Es un problema de escasez, de salarios, de fondos buitres, de corrupción y de toda una serie de males. Más aún, es un problema transversal en la triple G (género, generación y geografía): las mujeres viven la brecha salarial, los jóvenes precarizados no pueden ahorrar porque destinan entre el 30 y 40 % de su nómina a alquileres y la geografía señala zonas tensionadas, turistificadas y sin vivienda social.

Las elecciones ahondarán la fractura social persistente entre identidad y migraciones frente a políticas sociales. Veremos cuál moviliza y agrupa escaños suficientes.

La cita llegará en un contexto internacional complejo, marcado por la desaceleración económica europea, las tensiones comerciales globales y la creciente presión sobre el gasto en defensa y seguridad.

Para los mercados, las empresas y los socios europeos, la cuestión principal no será únicamente quién gane las elecciones, sino qué capacidad tendrá el próximo Gobierno para ofrecer previsibilidad en un momento de elevada volatilidad internacional.

Una buena situación económica en España

No se anticipa un gran debate sobre la situación macroeconómica de España, ya que los análisis reflejan una situación saneada. Sin embargo, en el plano doméstico, el buen comportamiento no se traduce en mejores salarios, reducción en los costes de la energía y –otra vez– la vivienda. La riqueza que no se redistribuye por otra vía que por los impuestos genera desafección en el sistema y alimenta el voto contra el gobierno actual y sus políticas.

En el ámbito diplomático, el presidente Sánchez procurará sacar rédito de su posición internacional, sea como amigo de Zohran Mamdani, alcalde de Nueva York, sea como una voz sólida de la socialdemocracia europea y la ayuda a Ucrania. La proyección de la política exterior puede atraer a cierto electorado, pero moviliza la cuestión de Ceuta y Marruecos, a la derecha, y el Sáhara, a la izquierda. Es una decisión arriesgada cuando uno emplea la lupa doméstica.

Como cierre, hay dos grandes incógnitas en el escenario. ¿A quién beneficia la polarización en un sistema que piensa en modo bipartidista? Las encuestas de los tres últimos años ofrecen datos, sumas y coaliciones posibles, pero el electorado será soberano en noviembre.

Quizás Vox aproveche el “momento europeo” y supere los 70 diputados marcando la agenda política.

En la izquierda, la acumulación de nombres, viejos y nuevos, indica más desorientación que renovación de las ideas. Solo Podemos permanece fiel a su ortodoxia, cuyo precio es un número de escaños limitado.

La segunda cuestión pendiente es la erosión institucional, sea el acoso al Poder Judicial, la falta de presupuestos generales, la conversión de TVE en una cadena de infoentretenimiento o la mala práctica de la llamada ley de nietos. Preocupa sobremanera esta última en la medida en que arroja dudas sobre el censo, la espina dorsal de unas elecciones libres y competitivas.

Sea cual sea el resultado de noviembre, convendría a los dos grandes partidos que impulsaran la gobernanza del país para recuperar la confianza social en el nuevo escenario internacional.

Un escenario lleno de incógnitas

Hay más incógnitas que certezas, pero el nuevo ciclo responderá a una pregunta central: si Pedro Sánchez conserva la capacidad de articular mayorías o si el país busca un relevo al frente del Ejecutivo. Después de años de polarización, la cita electoral se convertirá también en un examen sobre los límites y la resistencia de su liderazgo. Porque el resultado no solo determinará quién ocupará La Moncloa. También servirá para medir hasta qué punto los españoles siguen apostando por la política de bloques o reclaman una nueva fórmula de gobernabilidad.

En un contexto de creciente incertidumbre internacional, con migraciones y seguridad en el centro del debate europeo, la estabilidad volverá a convertirse en un activo electoral de primer orden.

Juan Luis Manfredi no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. El 29-N, entre Ceuta y la vivienda: las dos batallas que decidirán las elecciones – https://theconversation.com/el-29-n-entre-ceuta-y-la-vivienda-las-dos-batallas-que-decidiran-las-elecciones-293567

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