Post

Cien años de Foucault: el poder habla a través de los medios

Cien años de Foucault: el poder habla a través de los medios

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Álvaro Ledesma de la Fuente, Profesor de Filosofía, Universidad de La Rioja

Imagen de las tropas del ejército estadounidense que fueron enviadas a Los Ángeles durante los disturbios de 1992. Robert Couse-Baker/Wikimedia Commons, CC BY

Se cumplen cien años del nacimiento del filósofo francés Michel Foucault (Poitiers, 15 de octubre de 1926 – París, 25 de junio de 1984), posiblemente el pensador más citado en las humanidades y las ciencias sociales contemporáneas. Su extensa obra abarca, entre muchas otras la pregunta por lo humano; las condiciones de posibilidad del conocimiento; el estatuto de la verdad; la relación entre sexualidad y política –la biopolítica– o las formas que adopta el poder en la Modernidad.

Sin embargo, pocas de sus intuiciones resultan tan útiles para entender el presente como su teoría del poder y, en particular, el papel de los medios de comunicación como uno de sus dispositivos más eficaces.

Del poder que oprime al poder que produce

La interpretación clásica del poder lo concibe como una dimensión vertical, jerárquica y visible, y lo encarnan las instituciones que ostentan el monopolio legítimo de la violencia, según la formulación de sociólogo Max Weber.

Foucault cuestiona esa imagen, y sugiere que el poder no es una posesión ni una facultad estática de la que alguien dispone y otro padece. Es, más bien, un entramado de relaciones que circula horizontalmente por todo el cuerpo social. No se reduce a la represión, sino que produce normas, constituye las condiciones de posibilidad de nuestras prácticas cotidianas y moldea identidades y comportamientos allí donde actúa.

Los medios como dispositivo de poder

Los medios de comunicación convencionales encajan bien en esta rúbrica. Su capacidad de controlar el relato los convierte en actores políticos de primer orden. Este poder blando de configurar la mirada colectiva es, en muchas ocasiones, más determinante para la vida pública que los hechos mismos.

El politólogo Joseph Nye definió la capacidad de un actor para obtener lo que desea no mediante la coerción, sino mediante la persuasión y la construcción de un relato atractivo de sí mismo. Quien controla el discurso controla una forma de poder tan eficaz como la fuerza, aunque menos visible. Los medios producen estados de ánimo colectivos y contribuyen a fijar qué es sensato decir y qué resulta demasiado radical para ser siquiera proferido en el debate público.

Según su narrativa oficial, la función de los medios de comunicación es la de ser mensajeros neutrales, dar cuenta de aquello que sucede. Pero el modo en que se cuenta un acontecimiento es, ante todo, una forma de producirlo socialmente. El también filósofo francés Roland Barthes lo señaló en su lección inaugural en el Collège de France en 1977: la lengua no es progresista ni reaccionaria, es sencillamente un mecanismo que obliga a decir de una determinada manera. Antonio Gramsci, uno de los más brillantes politólogos del siglo XX, había mostrado décadas atrás cómo la hegemonía cultural –el sentido común que una sociedad da por evidente– se construye tanto o más en el terreno simbólico que en el económico.

Foucault no escribe como tal una teoría de los medios de comunicación, pero su concepto de discurso ofrece las herramientas para pensarlos. Para él, los discursos no se limitan a describir una realidad previa, sino que forman los objetos de los que hablan. Toda sociedad controla, selecciona y redistribuye lo que puede decirse. Para ello emplea divisiones entre lo verdadero y lo falso, así como reglas sobre quién está autorizado a hablar y hasta dónde puede decir. Es lo que se conoce como la relación entre poder-saber: cada sociedad tiene unos discursos que acepta como verdaderos y ciertas instancias habilitadas para sancionarlos.

Retrato de la cara de un hombre que aparece en medio de un muro de ladrillo.
Retrato de Michel Foucault en La Demeure du Chaos, en el Museo de Arte Contemporáneo de Lyon.
Thierry Ehrmann/Flickr, CC BY

Aplicada a los medios, esta idea desplaza la pregunta habitual: importa menos si una noticia es verdadera o falsa que quién decide qué es noticia, cuáles son las fuentes legítimas y qué vocabulario es entendido como neutral. El poder de los medios no consiste solo en censurar, sino en dar forma a aquello que puede ser pensable. En muchas ocasiones, este poder se organiza de forma deliberada e institucional.

Poder blando y control del relato: el caso de la Hasbará

Un ejemplo institucionalizado de este mecanismo es la Hasbará, la red de diplomacia pública del gobierno de Israel. Dependiente directamente de la Oficina del Primer Ministro, es la encargada de gestionar el relato del país en el exterior, justificar sus prácticas militares y coordinar esta comunicación en medios extranjeros y redes sociales.

Aunque se presenta a sí misma como una labor legítima explicativa, buena parte de la literatura académica que la ha estudiado la describe, en cambio, como un aparato de propaganda estatal, destinado a naturalizar ante la opinión pública occidental su política de asentamientos en Gaza y Cisjordania que tanto el Consejo de Seguridad de la ONU en 2016 como la Corte Internacional de Justicia en 2024 han calificado de ilegal y expansionista.

El caso ilustra bien la tesis foucaultiana: el poder no necesita ocultar sus actos, le basta con controlar el lenguaje con el que se nombran.

La memoria selectiva

La historia reciente ofrece ejemplos abundantes de cómo la mirada colectiva está atravesada por lo que los medios narran, pero también por lo que omiten. Por eso es habitual asociar un lugar con un acontecimiento concreto, pero no hacer lo mismo con otros de magnitud comparable.

Así, en el imaginario global, la plaza de Tiananmén queda indisolublemente ligada a las protestas de 1989. Sin embargo, no ocurre lo mismo con Los Ángeles –ciudad célebre por la cultura del cine–, donde los disturbios de 1992 dejaron más de medio centenar de víctimas mortales. Tampoco asociamos Génova con el asesinato de Carlo Giuliani en la Piazza Alimonda por el carabinero Mario Placanica durante las protestas contra la cumbre del G8 de 2001. No es casual qué episodios de violencia quedan grabados en la memoria colectiva y cuáles se diluyen; suele depender de si el episodio confirma o desmiente el relato que la sociedad occidental sostiene sobre sí misma.

Imagen de fotógrafos de prensa corriendo delante de unos policías que cargan durante unas protestas en la calle de una ciudad.
Génova durante las protestas contra el G8 en junio de 2001.
Ares Ferrari/Wikimedia Commons, CC BY-SA

La caja de herramientas

Una imagen potente de la concepción metodológica de Foucault la encontramos en Un diálogo sobre el poder y otras conversaciones, donde propone entender su propia teoría como una caja de herramientas. La metáfora expresa una actitud práctica frente al pensamiento: más que construir un sistema cerrado, se trata de producir instrumentos útiles para analizar y transformar situaciones concretas.

Cien años después de su nacimiento, esa caja de herramientas sigue abierta sobre la mesa, demostrando que en ningún caso las prácticas discursivas son neutrales. Por eso se denomina “operación especial” a la invasión militar de un país, “intervención táctica” al secuestro ilegal de un presidente extranjero, o “acción antiterrorista” a la limpieza étnica y el genocidio.

De esta forma se pone en marcha el mismo dispositivo que Foucault se propuso desmontar: no el poder que prohíbe, sino el que produce, con el lenguaje, la versión del mundo que después llamamos realidad.

The Conversation

Álvaro Ledesma de la Fuente no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Cien años de Foucault: el poder habla a través de los medios – https://theconversation.com/cien-anos-de-foucault-el-poder-habla-a-traves-de-los-medios-293892

MIL OSI – Global Reports –