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Los gatos en la calle generan riesgos para la salud pública

Los gatos en la calle generan riesgos para la salud pública

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Miguel Clavero Pineda, Investigador Científico CSIC, Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC)

El gato doméstico (Felis catus) es una de las mascotas más frecuentes en el mundo, que se estima que alberga entre 600 y 1000 millones de ejemplares. La relación que mantienen con los humanos es mucho más flexible que la de otras mascotas. Algunos viven siempre en casa, otros salen de vez en cuando a explorar el exterior, otros viven en la calle y visitan hogares humanos, muchos viven en la calle pero son cuidados por personas y otros están asilvestrados.

La enorme cantidad de estos felinos y la variedad de formas en las que viven hacen que puedan convertirse en un riesgo para la salud pública. Por suerte, es algo que tiene solución.

En España se cree que hay unos 6 millones de gatos viviendo en hogares. De estos, en torno al 30 % accede al exterior sin supervisión. Existen, además, al menos 125 000 colonias felinas, con más de 1,8 millones de individuos que pasan toda su vida en la calle, pero que reciben alimento y cuidados.

Las mascotas han ido adquiriendo un papel cada vez más importante en las familias. Por ello muchos países han desarrollado leyes encaminadas a garantizar su bienestar. En el caso de los gatos las normas han ido a menudo más allá del ámbito doméstico para proteger a los que viven en calles y campos. En estos supuestos, la ley no hace sino acentuar y cronificar un problema ambiental de primer orden, demasiadas veces minimizado.

Que los gatos estén en la calle genera serios impactos, pero también es un problema para ellos mismos. Los felinos de exterior viven menos y peor que los caseros, contraen más enfermedades, sufren más heridas, y a menudo tienen muertes violentas.

Gato y lavandera (1893), obra de Bruno Liljefors.

Más allá de la depredación

El conocimiento sobre la depredación por gatos en sistemas naturales y sus consecuencias sobre las poblaciones de presas es copioso y sólido. El conflicto entre gatos y la conservación de la fauna tiene una larga historia y ha recibido una importante atención mediática.

Sin embargo, es mucho menos conocido por el público que la presencia de gatos en el exterior genera importantes riesgos para la salud pública. Son problemas que también están bien documentados en la literatura científica.

Los gatos pueden transmitir más de una veintena de patologías a las personas. En la mayoría de ellas actúan de intermediarios, llevando enfermedades de la fauna silvestre hacia los humanos, convivan o no con ellos.

Entre los patógenos que las personas podemos recibir de los gatos hay virus, bacterias y hongos.

En España, hoy en día, el principal problema de salud ligado a los gatos es el de los parásitos. Los felinos forman parte del ciclo de parásitos cuando interactúan con la fauna silvestre y los transmiten a través de sus heces. De ahí siguen diversos itinerarios hasta acabar siendo ingeridos por personas.

El peligro de los parásitos transmitidos por gatos

Toxocara es un género de gusanos nematodos que en humanos pueden provocar serios problemas de salud, como los síndromes de larvas migradoras viscerales y oculares. Las infecciones por este parásito se consideran una enfermedad emergente asociada a la infancia y a la presencia de gatos callejeros.

Los hábitos de los gatos a la hora de depositar sus excrementos, enterrándolos en sustratos finos y sueltos, facilitan que los parásitos lleguen a las personas, especialmente a niñas y niños. Los estudios realizados hasta la fecha muestran que una proporción muy elevada de los areneros destinados al juego infantil, en ocasiones más del 90 %, están contaminados con Toxocara cati.

Por su parte, Toxoplasma gondii es un parásito unicelular que solo se reproduce sexualmente y genera formas de resistencia (ooquistes) en el intestino de felinos. Los gatos que han contraído el parásito liberan ooquistes en sus heces durante un corto periodo de tiempo (pocas semanas), pero expulsan millones de ellos, viables en el medio durante prolongados periodos.

Como resultado, los ooquistes viables son prácticamente ubicuos, y su densidad puede alcanzar varios cientos por metro cuadrado. Los humanos adquirimos Toxoplasma a través de ooquistes del sustrato, de alimentos contaminados con ellos, fundamentalmente vegetales mal lavados, o por el consumo de carne de animales que previamente se contaminaron con ooquistes. Así que, independientemente de la ruta, el origen de la infección es siempre el gato.

La toxoplasmosis se ha considerado tradicionalmente inocua para personas con un sistema inmunitario sano, en las que el parásito pasa a enquistarse en el músculo y el tejido nervioso. Sin embargo, existe ya una abundante evidencia científica acumulada sobre la relación entre la presencia de quistes de Toxoplasma y diferentes problemas de salud, particularmente con el desarrollo de esquizofrenia.

La evidencia epidemiológica es rotunda, y se estima que parásito podría estar detrás de un 20 % de los casos de esta enfermedad.

Los gatos, mejor en casa

Todos los problemas mencionados hasta ahora se asocian a que los gatos salgan a la calle o vivan en ella. Si permanecen en casa no se exponen a peligros, no matan a otros animales y dejan de formar parte de los circuitos de circulación de muchos patógenos.

Eliminar el tránsito de los gatos entre el hogar y el exterior puede generarles estrés, pero este desaparece en pocos días y mejora notablemente con enriquecimiento ambiental y juego.

Pero no todos los gatos pueden ser confinados. La Ley 7/2023 de bienestar animal prohíbe, en su artículo 42, el confinamiento de los gatos que forman parte de colonias felinas y la reubicación de estas. La prohibición de la reubicación contempla algunas excepciones, como la que se da cuando “la ubicación [de los gatos] en libertad suponga un riesgo contra la salud y la seguridad de las personas”.

Lo expuesto anteriormente muestra que esos riesgos para la salud son importantes y particularmente graves para la infancia. Sería importante reubicar todas las colonias felinas situadas en el entorno de lugares de juego de niñas y niños.

Lo deseable, en realidad, sería reformar la Ley 7/2023 para ampliar las opciones de gestión de gatos callejeros. Por ejemplo, debería contemplarse la creación de recintos cerrados en los que los gatos puedan ser cuidados y estar seguros, evitando daños a otros animales y minimizando los riesgos para la salud pública.

The Conversation

Miguel Clavero Pineda no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Los gatos en la calle generan riesgos para la salud pública – https://theconversation.com/los-gatos-en-la-calle-generan-riesgos-para-la-salud-publica-293583

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