Source: The Conversation – (in Spanish) – By Iñaki Ortega Cachón, Profesor de Dirección de Empresas, UNIR – Universidad Internacional de La Rioja

Si en 2022 las personas de 55 años o más representaban el 34 % de la población española, se estima que para 2050 ese porcentaje será del 42,9 %. Este progresivo envejecimiento ha hecho frecuente que se mire a las personas mayores como grandes consumidoras de recursos, especialmente pensiones, que drenan fondos que podrían destinarse a políticas públicas destinadas a personas más jóvenes.
El impacto económico de los más longevos
Ante esta visión, un equipo de investigadores hemos intentado cuantificar cuánto ingresa, consume, aporta y recibe del Estado un español mayor de 55 años. Esta radiografía del impacto económico de la longevidad en España se ha elaborado sobre una base de microdatos por edades de las cuentas económicas de los miembros de los hogares españoles que elabora todos los años la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea).
El informe acredita que los mayores de 55 años no son únicamente perceptores de fondos públicos (aunque es cierto que obtienen el grueso de las prestaciones públicas de carácter monetario, fundamentalmente pensiones, con el 85 %), sino también un colectivo con un gran peso económico: concentran el 68 % de los ahorros de los hogares y el 43 % del total de los recursos económicos, y, por tanto, son un motor económico para el país.
Son ahorradores y consumidores activos, sostienen redes familiares mediante transferencias intergeneracionales y constituyen un pilar fundamental de estabilidad financiera y patrimonial.
La aportación de los mayores
El impacto económico de la población sénior española, entendiendo como tal a las personas de 55 años o más, es mayor del que le correspondería por su peso demográfico. Estos son algunos datos al respecto:
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Los miembros de la generación sénior son el grupo de edad con mayor capacidad de consumo del conjunto de la población española. Representa un 39,3 %
del total, superando al del grupo de 30-54 años (36,9 %), aunque este concentra la mayor parte de la fuerza laboral fija y el empleo principal, sostiene la manutención de hijos y dependientes e, históricamente, ha representado un porcentaje muy elevado del consumo y la renta nacional. -
Atendiendo al peso del colectivo sénior en la generación de rentas de
mercado, donde no se incluyen las prestaciones públicas, su contribución estimada a la producción nacional alcanzaría el 32,8 %. -
Este grupo de edad ayuda a financiar el consumo de otros miembros de sus hogares. De hecho, el saldo neto de las transferencias privadas dentro de los hogares es negativo para los séniors. El importe medio por persona de esta ayuda es de 1 680 euros, inferior al del colectivo de entre 30 y 54 años (5 942 euros), que aún tienen que asumir el coste de la educación y sostenimiento de los hijos.
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El consumo privado medio por persona del colectivo senior es el mayor de cualquier grupo de edad: 16 406 euros, lo que supone un 14,4 % más que el del grupo principal (30-54 años) y un 15,7 % más que la media del conjunto de la población. Si usamos al IVA como medidor de ese consumo, el estudio señala que el 37,8 % proviene de los séniors, lo que permite vislumbrar su importante peso en el consumo español, por encima del propio peso poblacional.
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La contribución de la generación de mayor edad al sostenimiento del Estado y
sus administraciones territoriales a través de sus impuestos, sin incluir las contribuciones sociales, alcanza el 42,7 %, porcentaje superior a su peso en el conjunto de la población (34 %). Si ponemos el foco en las rentas, veremos que de todo el IRPF pagado en España, el 43,8 % proviene de los mayores de 55 años.
Transferencias familiares
El estudio también cuantifica las transferencias internas entre miembros de un mismo hogar. Estas alcanzan 130 000 millones de euros anuales y fluyen fundamentalmente desde los adultos y séniors hacia niños y jóvenes para financiar su consumo hasta su incorporación plena al mercado laboral.
De ese total, cerca de 27 000 millones provienen del colectivo de 55 o más, lo que pone de relieve el papel clave de la familia como mecanismo de redistribución intergeneracional complementario al Estado del bienestar.
El consumo crece en la última etapa de la vida
El consumo total por persona se mantiene relativamente estable hasta los 50 años, pero aumenta posteriormente. Así, los datos muestran cómo el consumo privado medio anual en España se sitúa en 14 183 euros por persona, mientras que en el grupo de 55 años o más asciende a 16 406, por encima de la media.
Parte de esta diferencia se explica por el mayor gasto sanitario y por el peso de la vivienda, incluyendo el alquiler imputado de la vivienda en propiedad (esto es, el alquiler que habría que pagar si en lugar de propietario fuera inquilino), cuyo importe aumenta cuando disminuye el número de convivientes tras la emancipación de los hijos o la viudedad.
Incorporar estos datos al debate sobre el peso de los mayores de 55 años en la economía puede servir para mejorar una percepción injusta con un grupo de la población que ha construido el actual sistema de bienestar español.
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Iñaki Ortega Cachón es consejero asesor del centro de investigación ageingnomics de Fundación MAPFRE
– ref. Los aportes de la población sénior a la economía española – https://theconversation.com/los-aportes-de-la-poblacion-senior-a-la-economia-espanola-282100
