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Parada cardiaca: las ventilaciones también salvan vidas

Parada cardiaca: las ventilaciones también salvan vidas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Juan Manuel López-Reina Roldán, Assistant lecturer, Universidad de Alcalá

Prácticas de ventilación en reanimación cardiopulmonar. ALPA PROD/Shutterstock

Imagine que una persona se desploma delante de usted. No responde cuando le habla ni respira con normalidad. ¿Sabría qué hacer hasta que llegue la ambulancia? En una parada cardiaca, cada minuto sin reanimación reduce las posibilidades de supervivencia en un 10 %. La actuación de quienes presencian la emergencia puede determinar si esa persona sobrevive y, además, si lo hace con o sin secuelas neurológicas.

El 16 de octubre se celebra el Día Mundial de la Parada Cardiaca. Esta fecha recuerda que cualquier persona puede convertirse en el primer eslabón de la cadena de supervivencia si sabe cómo. Porque sí, salvar una vida está en sus manos. Y sí, a salvar una vida también se aprende.

Qué ocurre cuando el corazón se detiene

Una parada cardiaca se produce cuando el corazón deja de bombear sangre de forma eficaz y el oxígeno deja de llegar a los órganos, especialmente al cerebro. Cada año se producen cerca de 30 000 de estos eventos en España: el equivalente a dos autobuses llenos de personas cada día. Puede ocurrir en el domicilio, en el trabajo, en la calle o haciendo deporte.

La supervivencia depende de varios factores: el reconocimiento de la parada, la llamada al 112, el inicio de la reanimación cardiopulmonar (RCP), la utilización de un desfibrilador y la llegada de los servicios de emergencias.

Pero, a la hora de realizar los primeros auxilios, ¿basta con comprimir el pecho o también debemos aportar oxígeno mediante ventilaciones boca a boca?

Las compresiones mueven la sangre, ¿qué ocurre con el oxígeno?

Durante años las campañas de formación han promovido la reanimación solo con compresiones torácicas. Estas permiten actuar sin formación sanitaria.

Las compresiones mantienen la circulación hacia el cerebro y otros órganos, pero las células también necesitan oxígeno. Por su parte, las ventilaciones permiten introducir aire en los pulmones: desde allí el oxígeno puede pasar a la sangre y alcanzar los tejidos mediante las compresiones.

La reanimación cardiopulmonar convencional combina ambas maniobras mediante ciclos de 30 compresiones y 2 ventilaciones.

La cuestión no consiste en elegir entre comprimir o ventilar. Se trata de comprender qué aporta cada intervención y cuándo conviene combinarlas, teniendo en cuenta que siempre es mejor hacer que no hacer.

Qué hemos descubierto tras analizar más de 386 000 pacientes

Recientemente, nuestro equipo de investigación vinculado a la Universidad de Castilla-La Mancha y la Universidad de Alcalá ha publicado una revisión de estudios en la revista Journal of Emergency Nursing.

El análisis reunió seis trabajos de Japón y Europa, con 386 766 personas que sufrieron una parada cardiaca fuera del hospital. Comparamos los resultados de dos formas de reanimación realizadas por testigos: la reanimación cardiopulmonar convencional, que combina compresiones y ventilaciones, y la basada únicamente en compresiones torácicas.

El objetivo fue evaluar la supervivencia y el estado neurológico a los 30 días o más después de la parada cardiaca. Es decir, a medio y largo plazo.

Los resultados mostraron que la reanimación cardiopulmonar convencional se asociaba con mayores posibilidades de supervivencia que la reanimación basada solo en compresiones. Así, en los estudios analizados sobrevivieron aproximadamente 67 de cada 1000 personas que recibieron compresiones y ventilaciones, frente a 47 de cada 1000 que recibieron únicamente compresiones. Es decir, alrededor de 20 supervivientes más por cada 1000 personas.

También se observó una tendencia hacia un mejor estado neurológico entre quienes recibieron ambas intervenciones.

Nuestros hallazgos respaldan, pues, la importancia de mantener las ventilaciones dentro de la formación en reanimación cardiopulmonar.

Cómo actuar si presencia una parada cardiaca

Imagine de nuevo la situación inicial. Una persona cae al suelo y no responde. Usted se encuentra a su lado. ¿Qué debe hacer?

En primer lugar, compruebe que el entorno es seguro. Después, valore si la persona responde y respira con normalidad.

Si no responde ni respira con normalidad, llame al 112 e inicie las compresiones. Active el manos libres y siga las instrucciones del servicio de emergencias.

Coloque las manos en el centro del pecho y comprima entre 100 y 120 veces por minuto. Para recordar el ritmo, puede pensar en “Stayin’ Alive”, de los Bee Gees, “La Macarena”, de Los del Río, o “DtMF”, de Bad Bunny. Además, hay que procurar alcanzar una profundidad de entre 5 y 6 centímetros en adultos, un tercio del diámetro anteroposterior del pecho.

Si sabe realizar ventilaciones, combine 30 compresiones con 2 ventilaciones boca a boca. Si no sabe hacerlas o no puede realizarlas, continúe con las compresiones sin retrasar la reanimación.

Si hay un desfibrilador externo semiautomático (DESA) cerca, pida que se lo traigan. Enciéndalo y siga sus instrucciones: incluso una persona sin formación puede utilizarlo.

Estas actuaciones forman parte de las recomendaciones del Consejo Europeo de Resucitación de 2025 y del Plan Nacional de RCP.

Aprender a ventilar también puede salvar vidas

Los resultados plantean una cuestión para la educación sanitaria: ¿basta con enseñar únicamente compresiones torácicas?

Las ventilaciones requieren práctica y confianza. Por eso, la formación debe incluir el reconocimiento de la parada, las compresiones, las ventilaciones y el uso del desfibrilador. También es necesario que los servicios de emergencias adapten las instrucciones telefónicas a las capacidades de cada testigo.

El objetivo no es que una persona deje de actuar porque desconozca cómo ventilar, sino que más personas sepan realizar ambas maniobras cuando la situación lo permita.

La supervivencia comienza antes de que llegue la ambulancia

El Día Mundial de la Parada Cardiaca nos recuerda que los primeros minutos de esta emergencia transcurren, en su mayoría, fuera del ámbito sanitario.

Nuestra investigación indica que combinar compresiones torácicas y ventilaciones se asocia con una mayor supervivencia y también muestra una tendencia hacia una mejor recuperación neurológica.

Si usted presencia una parada cardiaca, reconózcala, llame al 112 e inicie la reanimación. Si sabe realizar ventilaciones, incorpórelas, y si no sabe hacerlas, continúe con las compresiones.

Aprender reanimación cardiopulmonar puede darle a alguien una oportunidad de sobrevivir. Porque a salvar una vida también se aprende.

The Conversation

El artículo publicado forma parte de un proyecto de investigación financiado por la Consejería de Educación, Cultura y Deportes-JCCM y Fondos FEDER (Ref. SBPLY/23/180225/000060).

Ivan Ortega-Deballon, José Alberto Martínez Hortelano, Juan Manuel López-Reina Roldán y Pablo Blasco Benito no reciben salarios, ni ejercen labores de consultoría, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del puesto académico citado.

– ref. Parada cardiaca: las ventilaciones también salvan vidas – https://theconversation.com/parada-cardiaca-las-ventilaciones-tambien-salvan-vidas-294416

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