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La salud de los chinos como base de la modernización china

La salud de los chinos como base de la modernización china

Source: People’s Republic of China – State Council News in Spanish

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Por Jorge Fernández

La salud se convierte en un indicador del desarrollo del Estado moderno chino y en una dimensión indispensable de la construcción socialista.

El sistema hospitalario de grandes ciudades chinas refleja, como espejo del agua, la modernización de la infraestructura urbana. Las enormes estructuras sanitarias solo son superadas por la capacidad institucional del sistema hospitalario, donde expertos del sector ponen en práctica su talento al servicio de la protección humana. Las zonas rurales, aún distantes de la bonanza de urbes cosmopolitas, están llamando la atención al ser objeto de poderosas políticas de salud pública que, además de tratar enfermedades, promueven la prevención y amplían la equidad en el acceso y distribución de medicamentos. En el periodo del XV Plan Quinquenal (2026-2030), la iniciativa “China Sana” apunta a que las mejoras no solo sean sostenibles, sino permanentes en cada rincón del país.

La construcción de un gran país descansa en el bienestar físico y mental de sus habitantes y, por ello, la dirigencia nacional china presta gran atención al desarrollo de programas sanitarios. Esta prioridad responde a la necesidad de que la prosperidad y la fortaleza de la nación china se correspondan con el bienestar de su población. El presidente de China, Xi Jinping, ha hecho llamamientos que han encontrado eco en las altas esferas de la dirigencia nacional, para que el socialismo con peculiaridades chinas se fortalezca a la par de programas sanitarios que garanticen que no solo las grandes y modernas urbes gocen de vitalidad y amplias esperanzas de vida, sino también las zonas del interior, donde buena parte de la población depende del trabajo físico.

Desde hace más de una década, Xi Jinping ha hecho ingentes esfuerzos por transformar las infraestructuras y mejorar los servicios, el abastecimiento de insumos médicos y la formación del personal sanitario en clínicas de aldeas en el interior del país. “Debemos centrar la atención sanitaria en el ámbito comunitario, destinar más recursos médicos a las comunidades locales y promover la igualdad de acceso a los servicios públicos básicos tanto en las zonas urbanas como en las rurales”, reza una declaración, recordada en la localidad de Shiye, en Jiangsu, donde el líder chino corroboró en diciembre de 2014 los trabajos para que la salud pública en aldeas remotas elevara sus niveles de eficacia, accesibilidad y asequibilidad entre los habitantes de zonas rurales. Doce años después, esta orientación se mantiene en las prioridades del XV Plan Quinquenal.

El XV Plan Quinquenal no solo contempla la atención de las personas, sino que también busca fortalecer la prevención de enfermedades, la capacidad de respuesta ante emergencias, la atención desde el primer nivel de contacto y el acceso de todos los chinos, sin importar su ubicación o posición social, a servicios sanitarios de calidad. La dirigencia nacional pone en marcha sus programas para que la meta fijada por el XV Plan Quinquenal, de alcanzar una esperanza de vida media de 80 años en 2030, sea una realidad para todos. Para ello, la política sanitaria articula conocimientos, recursos y organización a escala nacional, con el propósito de mejorar la salud de la población de manera sostenida.

Un análisis del pensamiento de Xi Jinping sobre el estado y la condición física de los chinos revela que el bienestar del pueblo debe prevalecer sobre las cifras económicas y las aspiraciones materiales. Desde esta perspectiva, la salud constituye tanto una finalidad del desarrollo como una condición de la prosperidad nacional. Si el PCCh gobierna en beneficio del pueblo, entonces el pueblo es base, pilar e impulsor fundamental del Estado socialista. La iniciativa “China Sana” constituye un marco estratégico del XV Plan Quinquenal y este, a su vez, fija el desarrollo sanitario como una de sus estrategias prioritarias. Así, la salud se convierte en un indicador del desarrollo del Estado moderno chino y en una dimensión indispensable de la construcción socialista. A mejor salud, mayor modernización y más rapidez en la construcción del Estado socialista.

La dirigencia china comprende a cabalidad que la acelerada modernización y el desarrollo del país generaron inequidades, entre ellas, las relacionadas con el acceso a servicios de salud dignos y de calidad. Es por ello que, tomando al pueblo como lo principal, Xi Jinping siempre ha hecho énfasis en proporcionar servicios de salud de alta calidad en todos los rincones del país, y en evitar que el acceso a estos servicios sea un privilegio de las grandes ciudades. Había que dotar a las zonas rurales del interior del país de servicios, insumos e infraestructuras médicas normalizados. En el verano de 2016, en el marco de la Conferencia Nacional de Salud y Sanidad, celebrada en Beijing, el presidente fue enfático en la esencia de su política: “Debemos defender sin vacilar el carácter de bien público del sector médico y sanitario, y no tomar el camino de la mercantilización y la comercialización generalizadas”.

Desde que asumió el cargo, el dirigente chino ha prestado especial atención a la salud del pueblo. Conoce las carencias del Sur Global y los problemas asociados a los procesos de desarrollo acelerado. Para Xi, China está en proceso acelerado de transformación y, de cara a retos internos y externos, debe ajustar sus acciones a fin de mantenerse firme en los objetivos sin desatender las crecientes necesidades y exigencias sanitarias del país. Sus palabras son esencia y guía, además de garantía de que en China, la salud de las personas no solo es prioridad y condición del desarrollo, sino un derecho humano fundamental inapelable. A ojos de Xi Jinping, “la labor de China en materia de salud y asistencia sanitaria debe adaptarse a las circunstancias cambiantes y perfeccionar determinadas políticas y medidas específicas. No obstante, la trayectoria del desarrollo de la salud y la asistencia sanitaria con peculiaridades chinas no debe desviarse”.

El autor es experto en relaciones internacionales y analista político. Cuenta con una amplia trayectoria en el ámbito del periodismo y el análisis de la actualidad internacional.

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