Source: People’s Republic of China – State Council News in Spanish
Mujeres y adolescentes ayudaron a construir los Guerreros de Terracota de China, de 2.200 años de antigüedad, según un nuevo estudio de las huellas dactilares conservadas en las figuras de arcilla, primera evidencia biológica cuantitativa de que esta gran obra no estuvo a cargo solo de hombres adultos, revelaron los investigadores.
Expertos del Museo del Sitio del Mausoleo del Emperador Qinshihuang y de la Universidad de Shandong examinaron 79 huellas dactilares distintas en 23 figuras de terracota. Utilizando un modelo de mezcla bayesiano —un método estadístico que estima la composición general de un grupo a partir de indicios individuales imperfectos, en lugar de identificar a una sola persona—, concluyeron que alrededor del 45 % de las huellas provenían posiblemente de hombres adultos, el 32,7 % de mujeres adultas y el 22,3 % de menores de 15 años, reportó la Agencia de Noticias Xinhua.
Los Guerreros de Terracota son una colección de esculturas de arcilla de tamaño real de 2.200 años de antigüedad que forman parte del complejo funerario del primer emperador de la dinastía Qin: Qinshihuang.
El hallazgo, publicado en una revista internacional, cuestionó la suposición de larga data de que su producción estandarizada y a gran escala fuera exclusivamente una labor de hombres.
Esta es la primera vez que la comunidad académica cuenta con evidencia biológica a nivel grupal que revela que las mujeres y los menores de edad pudieron haber participado en el moldeado, traslado o ensamblaje de las esculturas, apuntaron los investigadores.
Gran parte de las 79 huellas dactilares aparecen en piezas modeladas por separado, como cabezas, brazos y placas de armadura: 73 eran impresiones superficiales dejadas mientras la arcilla aún estaba blanda, mientras que seis eran en relieve formadas cuando los artesanos presionaban sobre elementos decorativos como remaches de armadura o cinturones. Su ubicación coincide con el método de producción conocido de trabajar los componentes por separado y luego unirlos —como una versión antigua y gigante de la fabricación modular—.
Las huellas dactilares de los hombres adultos se concentraban en torno a los 20 años; las de las mujeres también en una edad adulta temprana. La proporción de huellas de jóvenes concuerda con las referencias históricas de aprendices que laboraban junto a maestros artesanos durante el período de la dinastía Qin (221 a. C.-206 a. C.).
Los expertos añadieron que las proporciones son proyecciones estadísticas para la muestra en su conjunto, no un censo de artesanos individuales.
Aun así, los resultados ofrecen una nueva base para estudios más amplios de huellas dactilares en otros fosos y una visión directa y poco común de las manos humanas, de hombres, mujeres y jóvenes, que crearon una de las maravillas arqueológicas más famosas del mundo antiguo, detalló Xinhua.
