Source: People’s Republic of China – State Council News in Spanish
Por Jorge Fernández
El énfasis que hace el secretario general Xi Jinping gira en torno a la construcción de cuadros altamente calificados, con integridad y compromiso político, cuyas conductas sean ejemplares y procederes estén regidos por una disciplina implacable.
Si hubiese una guía para hacer caer un régimen, la recomendación sería, sin importar la época o el lugar, liberar al monstruo de la corrupción. Mientras más diseminado se encuentra este mal, más próximo está el colapso de una administración política, más que nada porque este engendro encuentra un caldo de cultivo en la debilidad institucional. Sea como sea en otros lugares, China en la nueva era, sabedora de los daños que este cáncer causa, no ceja en sus esfuerzos para dar fin a este mal en las filas del Partido Comunista de China (PCCh). En la recién concluida quinta sesión plenaria del XX Comité Central (CC) del PCCh, los comunistas no solo han aleccionado con rigurosidad a malos elementos, sino que, como medida disuasiva, han establecido pautas éticas y jurídicas para impedir la incubación de infractores y evitar que cuadros incurran en procederes deleznables.
Del 26 al 29 de octubre, se discutió en la sesión el informe de trabajo presentado por Xi Jinping, secretario general del Comité Central del PCCh, por petición de su Buró Político. Temas delicados relacionados con la corrupción, incluidos los nombres de poderosas figuras, ahora expuestas al escarnio público y sometidas al imperio de la ley, figuraron en el comunicado final. En la Decisión del CC del PCCh sobre ciertas cuestiones importantes relativas al impulso perseverante del disciplinamiento integral y riguroso del Partido, dada a conocer parcialmente a través de un comunicado, se hace patente la preocupación de cómo fortalecer las estructuras de un partido marxista que, en medio de profundos cambios y rápidas transformaciones, debe avanzar con cuadros de conducta impecable y disciplina rigurosa. Desalentar a toda figura a caer en actos de corrupción es el propósito fundamental de acometer el disciplinamiento en todos los niveles del Partido.
El PCCh sí ha padecido males que, de cara a las tragedias que engendran, le han hecho reconocer que entre sus procesos y elementos hay fallas y elementos espurios. La Decisión los señala y advierte que estos causaron “debilitación, desvirtuación y trivialización del liderazgo del Partido”. Esa realidad, innegable en los derroteros del Partido, “surgida por algún tiempo”, obligó al CC, nucleado en torno a Xi Jinping, a desenvainar un cuchillo. El filo lo apuntó al seno mismo del Partido y con ello se consiguió poner orden en el caos. En la nueva era, bajo el liderazgo de Xi Jinping, problemas que amenazaban la construcción socialista se han resuelto con decretos severos, y se “ha logrado revertir sustancialmente la situación de lenidad, laxitud y debilidad de la administración y disciplinamiento”. Pese al camino que aún falta por recorrer, no se debe ignorar ni demeritar los logros alcanzados hasta hoy en el disciplinamiento entre los miembros del Partido.
En el seno del PCCh está la protección y salvaguarda de los bienes más sagrados del pueblo chino. Su papel frente a la tremenda responsabilidad que la nación le encomienda es la ejecución de un trabajo prístino y perfecto. Xi Jinping ha aceptado el reto de llevar las riendas de un gran país y, con mano firme, pone su atención en perfeccionar las estructuras del Partido. Solo con el PCCh como núcleo dirigente, la construcción del socialismo con peculiaridades chinas de la nueva era avanzará con mayor velocidad y firmeza. Es por ello que el énfasis que hace el secretario general, Xi Jinping, gira en torno a la construcción de cuadros altamente calificados, con integridad y compromiso político, cuyas conductas sean ejemplares y procederes estén regidos por una disciplina implacable. El corazón, la supervivencia y el destino de toda una nación están en sus manos y, por esa misma razón, el espíritu de los comunistas debe ser íntegro y representar genuinamente los altos ideales y aspiraciones del PCCh.
El perfeccionamiento en las estructuras y filas del Partido lleva consigo el trabajo conjunto. Todos los organismos de todos los niveles asumen papeles protagónicos en el fortalecimiento de las funciones y los trabajos de organización. Con el fortalecimiento de las regulaciones como estrategia, el disciplinamiento integral y riguroso avanza en sus tareas principales, a saber, que los comunistas cuenten con la grandeza espiritual, la sabiduría adquirida, los principios morales y los códigos éticos para servir con acreditación, para defender los intereses de la nación con coraje, y para atender las necesidades urgentes del pueblo con corazón. Las disposiciones sistemáticas anunciadas en la Decisión se ejecutan a fin de que “nadie ose, pueda ni intente corromperse”.
La Decisión que emana de la quinta sesión plenaria del XX Comité Central del PCCh representa el avance de China en el perfeccionamiento de su principal estructura política. Al reconocer la susceptibilidad humana a flaquear ante la tentación, presenta las herramientas y los instrumentos disuasivos para que todo aquel que integre las filas del Partido se mantenga por el camino de la rectitud y pureza. En el panorama internacional se presentan situaciones que suponen retos en la construcción del Estado socialista, y si bien pueden afrontarse con enfoques científicos, la clave para sobreponerse a los retos está en la unidad interna, en la firme convicción, en la entereza y en la fidelidad de los comunistas a la causa nacional y a los intereses del país en el corto, mediano y largo plazo. El PCCh es una organización que, por su capacidad para reconocer sus flaquezas, para corregirse y para renovarse, lleva de la mano al país con firmeza y seguridad rumbo a la revitalización nacional.
El autor es experto en relaciones internacionales y analista político. Cuenta con una amplia trayectoria en el ámbito del periodismo y el análisis de la actualidad internacional.
