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Las ciudades del acero cambiaron de voto una generación después de perder sus fábricas

Las ciudades del acero cambiaron de voto una generación después de perder sus fábricas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Iker Saitua, Associate Professor, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

Youngstown (Ohio). Monumento conmemorativo del Little Steel Strike, la huelga convocada en mayo de 1937 por los trabajadores siderúrgicos para reclamar el reconocimiento de su sindicato, la jornada laboral de 8 horas, la semana de 40 horas y el pago de horas extra. Sean Pavone/Shutterstock

El 19 de septiembre de 1977 todavía se recuerda en Ohio como el “lunes negro”. Ese día, la compañía Youngstown Sheet and Tube anunció el cierre de su gran acería en Campbell, a las afueras de Youngstown, tras 77 años de operaciones. En menos de tres años, los cierres a lo largo del río Mahoning eliminaron unos 10 000 empleos en el sector siderúrgico estadounidense.

Si la pérdida económica realmente empujase a los votantes a abandonar el partido que apoyan, entonces el condado (la unidad administrativa básica de cada estado) de Mahoning, donde está Youngstown, debería haber cambiado de partido. Y Mahoning hizo lo contrario. En 1972, el condado votaba 21 puntos más demócrata que el conjunto de Ohio. En 1988, la diferencia ascendió a 38 puntos.

Así siguió durante una generación. Todavía en 2012, Mahoning era 26 puntos más demócrata que Ohio. Después, la distancia se desplomó: en 2024, apenas sumaba 2 puntos.

Un giro tardío, de Flint a Idaho

Youngstown no es una excepción. Flint (Míchigan), la ciudad de General Motors, y el Silver Valley de Idaho, con sus minas de plata, siguieron la misma pauta: tras los cierres se hicieron más demócratas que sus estados, y décadas después esa ventaja se esfumó. En 2024, el condado del Silver Valley era 13 puntos más republicano que Idaho.

¿Hasta qué punto es general este patrón? He combinado los resultados por condado de las elecciones a la presidencia, el Congreso y las gobernaciones desde 1972, con datos oficiales sobre las rentas de cada sector desde 1970, y he clasificado unos 3 000 condados con base en tres preguntas:

  1. ¿Dependían de la minería, el acero, la madera, el automóvil o el textil?

  2. ¿Han perdido desde entonces buena parte de su peso en la renta del país?

  3. ¿Ha sustituido algo a esa base, como las finanzas, los servicios profesionales o una población con estudios universitarios?

Unos 420 condados responden “Sí” a la primera y la segunda, y “No” a la tercera. Los geógrafos económicos llaman a este fenómeno lock-in: regiones atrapadas en la trayectoria que un día las hizo prósperas.

En el debate público, a estos lugares se les suele llamar territorios rezagados (left behind). Pero muchos no son especialmente pobres: lo que comparten no es la pobreza, sino no haber encontrado nada que sustituyese a la industria que un día los sostuvo.

Pittsburgh fue en la dirección contraria

El condado de Allegheny, donde está Pittsburgh, se encuentra a unos 100 kilómetros del de Mahoning y cayó casi tanto como este: su peso en la renta del país es hoy menos de la mitad que en 1970, frente a una caída del 61 % en Mahoning. Pero en 1970 el acero suponía en torno al 12 % de sus rentas del trabajo, frente al 22 % en Mahoning. Hoy, las finanzas, la información y los servicios profesionales aportan alrededor de un tercio de las rentas de Allegheny y una décima parte de las de Mahoning.

En 2024, el condado de Allegheny era 22 puntos más demócrata que el estado de Pensilvania, cuando en 1972 la diferencia era de 7 puntos.

Las cifras nacionales siguen la misma división. Entre los años setenta y las elecciones de 2016-2024, los condados atrapados de más de 100 000 habitantes se desplazaron unos 12 puntos hacia los republicanos respecto a su estado. En el caso de los condados que cayeron pero se renovaron, el movimiento fue de 14 puntos hacia los demócratas. Los que nunca perdieron peso económico apenas se movieron.

No obstante, hay que tomar en cuenta que estos datos muestran patrones y no pruebas de que el declive económico causara el giro, y el término atrapado (lock-in) describe la economía de un lugar, no a sus votantes. Además, los lugares que se han renovado tienen más población universitaria, y ahora, la educación divide mucho el voto en Estados Unidos. Por último, en el campo los atrapados no giraron más que el resto: la diferencia está en las ciudades industriales medianas como Youngstown, Flint o Wilkes-Barre.

¿Por qué tan despacio?

La propia historia de estos lugares sugiere por qué el cambio tardó tanto en producirse. En Youngstown, los sindicatos y las organizaciones locales de los partidos, que nacieron en la época del acero y del automóvil, sobrevivieron a las fábricas. Por tanto, la identidad del lugar quedó ligada al trabajo en la acería y a sus instituciones. Además, la población cambió despacio: muchos jóvenes se fueron mientras que los mayores, sostenidos por las pensiones y la sanidad pública para jubilados, se quedaron.

En Mahoning, las transferencias públicas pasaron del 8 % de la renta personal en 1969 al 29 % hoy. A todo ello se suma que los propios partidos cambiaron. Los demócratas se apoyaron cada vez más en las grandes ciudades y en los votantes con estudios universitarios, y los republicanos hicieron del comercio exterior y de la industria un tema central.

Lo que dicen los resultados del martes

El demócrata Sherrod Brown, que fue senador por Ohio entre 2007 y enero de 2025, recuperó el martes su escaño en el Senado al ganar la elección especial para el puesto que dejó J.D. Vance al convertirse en vicepresidente. Según los resultados provisionales difundidos por la agencia Associated Press, Brown ganó en Ohio por unos 5 puntos y en Mahoning por 51 %. Eso deja a Mahoning solo 2 puntos más demócrata que el conjunto de Ohio, frente a 35 cuando Brown ganó por primera vez, en 2006. El vecino condado de Trumbull, 34 puntos más demócrata que el estado en aquella primera victoria, fue esta vez ligeramente más republicano que Ohio.

En Ohio, los condados atrapados, que emiten alrededor de un tercio del voto del estado, fueron el martes 18 puntos más republicanos que el conjunto estatal: casi exactamente lo mismo que en las elecciones presidenciales de 2024. Veinte años atrás, en 2006, eran 3 puntos más demócratas que el estado. Los condados renovados, en torno a Cleveland, Cincinnati y Akron, se movieron en sentido contrario. La distancia entre ambos grupos pasó de 6 puntos en la primera elección de Brown a 42 el martes, casi la misma que en el voto presidencial.

La mejora de Brown respecto a 2024 llegó por igual de todo tipo de condados. Lo que ha cambiado es el mapa de su apoyo: frente a su victoria de 2018, los viejos condados industriales le dieron menos, y los metropolitanos, más.

Las consecuencias políticas de perder una base económica pueden aflorar una generación después, cuando los cierres ya no son noticia. Los lugares que construyeron algo nuevo siguieron otro camino. Si la política puede cambiar el rumbo de los lugares que se quedaron atrapados en el pasado es una pregunta que va más allá de estas elecciones.

The Conversation

Iker Saitua no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Las ciudades del acero cambiaron de voto una generación después de perder sus fábricas – https://theconversation.com/las-ciudades-del-acero-cambiaron-de-voto-una-generacion-despues-de-perder-sus-fabricas-295911

Original source: https://submissions.mil-osi.com/2026/11/04/las-ciudades-del-acero-cambiaron-de-voto-una-generacion-despues-de-perder-sus-fabricas-295911/