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La penalización económica de la maternidad: por qué tener hijos sigue ampliando la brecha salarial

La penalización económica de la maternidad: por qué tener hijos sigue ampliando la brecha salarial

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Rebeca García-Ramos, Profesora de Economía Financiera, Universidad de Cantabria

Andrey_Popov/Shutterstock

La desigualdad salarial entre mujeres y hombres sigue siendo una realidad en el mercado laboral español. Este fenómeno se deriva de múltiples factores como la división sexual del trabajo, la segregación de las mujeres en sectores peor remunerados o la falta de corresponsabilidad. Sin embargo, al observar las trayectorias profesionales a lo largo del tiempo, hay un patrón claro: la maternidad marca un punto de inflexión en la carrera de muchas mujeres, mientras que la paternidad apenas altera la de los hombres.

Este fenómeno, conocido en la literatura económica como motherhood penalty o penalización por maternidad, ha sido documentado en muchos más países. El informe del Banco Mundial Women, Business and The Law 2026, muestra que la normativa sobre maternidad y cuidado sigue limitando las oportunidades laborales de las mujeres y contribuye a la persistencia de la brecha de género.
Así lo confirma [el Informe Mujeres y Hombres en España elaborado por el Instituto Nacional de Estadística (INE) en 2024] (link text Mientras que la tasa de empleo de los hombres aumenta con la paternidad (del 85,8 % al 90,3 %), en las mujeres disminuye a medida que crece el número de hijos e hijas (del 77,9 % al 71,5 %, y hasta el 52,2 % con tres o más).

La penalización aparece tras el primer hijo

La evidencia económica muestra que el nacimiento de hijos e hijas marca un antes y un después en la carrera profesional de las mujeres. La economista estadounidense Claudia Goldin, Premio Nobel de Economía en 2023, especialista en la desigualdad laboral de género, ha documentado este patrón. Al inicio de la vida laboral las diferencias salariales son más pequeñas. Tras la llegada de la descendencia, persisten y crecen notablemente.

Un estudio realizado por investigadores del Banco de España, basado en la Muestra Continua de Vidas Laborales,revela que los ingresos de las mujeres caen alrededor de un 11 % el primer año tras la maternidad. Sin embargo, los ingresos de los hombres casi no cambian. Diez años después, las madres acumulan una pérdida cercana al 28 % respecto a su trayectoria previa.

Una brecha que se amplía con el tiempo

Otros datos confirman esta tendencia. El Instituto de las Mujeres, dependiente del Ministerio de Igualdad, sitúa (con datos del INE de 2023) la brecha salarial en España en el 15,74 %. La diferencia media salarial es de 4 781 euros anuales a favor de los hombres. Aunque es el valor más bajo desde 2008, la desigualdad alcanzó su punto máximo en 2013 (23,99 %) y aumenta con la edad. La mayor divergencia se da entre los 55 y 59 años.

Hay otros informes sobre desigualdad salarial que apuntan en la misma dirección. El Sindicato de Técnicos de Hacienda (Gestha) estima que la brecha salarial media supera el 20 % y crece a lo largo de la vida laboral.

A nivel europeo, los datos de Eurostat muestran que en 2024 la brecha salarial media en la UE fue del 11,1 %. Pero existen grandes diferencias entre países. La brecha oscila entre el -0,8 % en Luxemburgo y el 18,8 % en Estonia. España se sitúa en un nivel intermedio.

Qué cambia en la carrera profesional de las madres

La penalización por maternidad no tiene una única causa. Uno de los factores principales es la reducción en la participación laboral.

Después de ser madres, muchas mujeres reducen su presencia en el trabajo. Durante el primer año, se calcula que las madres trabajan alrededor de un 10 % menos de días. En cambio, los padres casi no cambian su actividad laboral.

También aumenta la probabilidad de que las mujeres trabajen a tiempo parcial o en empleos menos estables. Esto reduce sus ingresos y limita sus opciones de promoción.

El impacto no es igual para todas. Las mujeres con estudios superiores suelen seguir trabajando, pero con menos horas. Las que tienen menor nivel educativo trabajan menos días al año o interrumpen temporalmente su empleo con mayor frecuencia.




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El peso del reparto de los cuidados

Más allá de las decisiones individuales, el reparto de las tareas de cuidado sigue siendo la clave. En España, como en la mayoría de países, las mujeres asumen gran parte del trabajo doméstico y del cuidado de hijos e hijas. Esto provoca más interrupciones en sus carreras, menor disponibilidad horaria, mayor presencia femenina en el empleo a tiempo parcial y más barreras para acceder a puestos de responsabilidad.

Las investigaciones de Claudia Goldin también destacan el papel de aquellos empleos que premian la disponibilidad horaria total (los trabajos codiciosos o greedy jobs). Cuando los salarios dependen en gran medida de esa disponibilidad, cualquier interrupción o reducción de jornada puede tener un impacto económico considerable.

Una de las características más llamativas de este fenómeno es que no existe un efecto equivalente para los hombres. Los datos muestran que los ingresos masculinos apenas se ven afectados tras el nacimiento de los hijos o hijas. En algunos casos, incluso se observa un ligero aumento. Este fenómeno se conoce en la literatura económica como fatherhood premium o “premio a la paternidad”.

La persistencia de expectativas sociales que sitúan al hombre como principal sostén económico del hogar, y la mayor continuidad en las trayectorias laborales masculinas, podrían explicar este fenómeno.

Consecuencias económicas y demográficas

La penalización por maternidad tiene efectos que van más allá del salario. Amplía la brecha de género, genera carreras más cortas o intermitentes y reduce las cotizaciones y las pensiones futuras. También puede limitar el potencial productivo de la economía.

Además, puede influir en la decisión de tener hijos. En España, un país con una de las tasas de natalidad más bajas de Europa, la dificultad para compatibilizar empleo y cuidado pesa cada vez más en esa decisión.

Reducir la penalización

La evidencia internacional muestra que algunas políticas ayudan a reducir estas desigualdades. Entre ellas destacan los permisos parentales igualitarios para ambos progenitores, el acceso a servicios de educación infantil de calidad y modelos laborales menos dependientes de jornadas excesivamente largas.

Como indican los estudios citados, la penalización por maternidad y su impacto en la brecha salarial, no responden solo a decisiones individuales. También reflejan cómo se organizan el trabajo y los cuidados. Reducir esta penalización requiere actuar en ambos ámbitos. De lo contrario, tener descendencia seguirá contribuyendo a aumentar y mantener la brecha salarial a lo largo del ciclo vital.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. La penalización económica de la maternidad: por qué tener hijos sigue ampliando la brecha salarial – https://theconversation.com/la-penalizacion-economica-de-la-maternidad-por-que-tener-hijos-sigue-ampliando-la-brecha-salarial-278477

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