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Eduardo Méndez, astrónomo y Premio Princesa de Girona 2026: “El universo está cruzado por rayos destructores que apenas conocemos”

Eduardo Méndez, astrónomo y Premio Princesa de Girona 2026: “El universo está cruzado por rayos destructores que apenas conocemos”

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Lorena Sánchez, Responsable de Eventos. Editora de Ciencia y Tecnología, The Conversation

José Eduardo Méndez Delgado, astrofísico de la UNAM galardonado con el Premio Princesa de Girona Internacional de Investigación 2026

“El universo entero está recorrido por rayos energéticos destructores de altísima intensidad. Parecen espadas láser cruzándose”, dice el astrónomo mexicano José Eduardo Méndez.

Le pregunto si son como los rayos C que el replicante Roy Batty menciona en Blade Runner.

“Podrían ser, sí, pero tendría que ver la película para confirmarlo”.

Méndez, premio Princesa de Girona Internacional Investigación 2026, tiene 31 años (su edad explica que no conozca Blade Runner) y ha dedicado buena parte de su carrera a estudiar algunos de los fenómenos más violentos del cosmos. Formado en la Universidad Nacuonal Autónoma de México (UNAM) y tras investigar en Alemania y España, trabaja en comprender cómo interactúan las estrellas recién nacidas con el gas que las rodea y cómo esos procesos moldean galaxias enteras.

Su investigación se ha centrado especialmente en la Nebulosa de Orión, una región de formación estelar que describe como “muy especial porque está justo geométricamente orientada hacia nosotros; es como si la hubieran puesto ahí para ser observada”.

Ahora, de regreso a la UNAM y a México, participa en uno de los proyectos internacionales más ambiciosos de cartografiado galáctico, Local Volume Mapper, que busca reconstruir en tres dimensiones la estructura y dinámica de nuestra galaxia. Esta conversación aborda tanto esos descubrimientos como los interrogantes que aún persisten sobre la evolución del universo.

Y hay que empezar, claro, por Orión.

¿Es uno de los lugares más hostiles imaginables?

Sí, en muchos sentidos, porque está lleno de radiación ultravioleta. Orión es la región de formación de estrellas masivas más cercana a la Tierra y presenta una estructura gaseosa muy compleja. Algunas de las estrellas recién nacidas emiten chorros de gas a gran velocidad que, al impactar en el entorno, comprimen y calientan el gas nebular, le arranca electrones y genera lo que conocemos como ionización. Esa interacción entre las estrellas, el gas y el polvo es muy importante y no la entendemos.

¿Esos chorros de gas, los objetos Herbig-Haro, son los que han centrado su investigación?

En mis primeras etapas como investigador me interesó mucho la física que existe entre las estrellas y el medio circundante. Ahí entran estos chorros de gas, llamados objetos Herbig-Haro.

Cuando se forman las estrellas, están rodeadas por un disco de material gaseoso. Ese material interactúa con los campos magnéticos de la propia estrella. Parte queda atrapada por esos campos y es expulsada en forma de chorros. Son impresionantes porque alcanzan velocidades muy altas, fácilmente de 100 o 200 kilómetros por segundo.

Cuando impactan contra el gas circundante, este se comprime, se calienta y, si hay polvo, lo destruye. Cuanto mayor es la velocidad del chorro, mayor es su capacidad de destrucción, de alterar el entorno.

¿Estos fenómenos existen solo en Orión?

No, aparecen en muchos lugares del universo. Cada vez descubrimos nuevos objetos y fenómenos que emiten radiación y que aún no comprendemos bien, y esto es relevante a escala de galaxias enteras. Existen numerosos estudios sobre estos objetos en ambientes fríos. La novedad de mi trabajo fue estudiarlos en ambientes calientes, donde las temperaturas son tan elevadas que dejan de ser visibles en luz óptica y pasan a observarse en ultravioleta y rayos X.

En condiciones más extremas, con más masa y campos magnéticos más intensos, los chorros son mucho más energéticos. Entonces, sus consecuencias son importantes y desconocidas para el conjunto de la galaxia.

Si pudiéramos verlos, ¿se parecerían a espadas láser cruzándose?

Podemos verlos. Y no solo observamos los chorros, sino también la huella que dejan tras de sí. Si examinamos un mapa de la Nebulosa de Orión en emisión de hierro gaseoso, aparecen chorros en múltiples direcciones, cruzándose entre sí como las espadas láser. Lo que realmente vemos es la huella de la destrucción que producen.

En uno de esos estudios encontró algo inusual: una gran concentración de azufre.

Estudiábamos un objeto llamado HH514 y nos dimos cuenta de que contenía muchísimo azufre. Tras analizarlo, concluimos que antes de la eyección del chorro ese azufre debió concentrarse de alguna manera. Después fue expulsado junto con el material del chorro. Ese proceso encaja con escenarios de formación planetaria.

¿Había encontrado un planeta?

Así es. Observábamos un filtrado de material consistente con la formación de planetas. Lo interesante era que ocurría en un ambiente muy hostil, donde no esperábamos encontrar este tipo de procesos.

Además, vimos que la formación planetaria podía ser más rápida de lo que se pensaba. Muchas estrellas terminan alejándose de las regiones más irradiadas, por lo que algunos de esos planetas podrían sobrevivir.

¿Hay estrellas que abandonan esos entornos llevándose sus planetas consigo?

Así es. Muchos estudios posteriores reforzaron esa hipótesis y descubrieron numerosos planetas en ambientes hostiles, especialmente gracias a observaciones posteriores del telescopio James Webb.

La idea que parecía loca no lo era tanto.

Ahora participa en el proyecto internacional Local Volume Mapper, que pretende cartografiar la Vía Láctea en tres dimensiones. ¿Cómo funciona?

Este proyecto partió desde cero. Hubo que construir el telescopio, reunir especialistas en instrumentación y coordinar un gran equipo internacional.

¿Qué telescopio utilizan?

Está operativo en el Observatorio Las Campanas, en Chile, y fue desarrollado dentro de esta colaboración. En realidad, más que un telescopio son cuatro pequeños telescopios trabajando simultáneamente. La Vía Láctea es demasiado grande y brillante, así que necesitamos cubrir enormes áreas del cielo en el menor tiempo posible. Llevamos aproximadamente tres años observando todas las noches y todavía no hemos terminado.

El objetivo es entender la llamada retroalimentación estelar, el proceso mediante el cual las estrellas jóvenes modifican el medio que las rodea. Hasta ahora podíamos estudiar estrellas individuales o galaxias lejanas, pero era difícil conectar ambas escalas.

¿Por qué resulta tan importante esta información para comprender las galaxias?

Porque hasta ahora observábamos una galaxia y deducíamos lo que estaba ocurriendo basándonos en modelos. Yo soy un astrónomo observacional y creo fuertemente que quien construye sobre modelos construye sobre arena, no porque estén equivocados, sino porque son incompletos. Y saber exactamente cuánto uno está equivocado es algo que solo se puede resolver con las observaciones.

Cuando tengan una gran parte de la Vía Láctea cartografiada en 3D, ¿se parecerá a las imágenes que conocemos?

Sí y no. Tendrá un aspecto reconocible, pero lo realmente importante no serán los colores más evidentes, sino la información escondida en ellos.

Muchas veces las señales que contienen más información física son precisamente las más difíciles de detectar. Son esas líneas de emisión casi invisibles las que nos permiten comprender mejor qué está ocurriendo.

¿Han publicado ya resultados?

Sí, ya estamos publicando algunos trabajos. Hay muchos objetivos científicos dentro del proyecto.

Uno de los estudios que más satisfacción me dio fue realizado junto a una colega alemana sobre una estructura en forma de bucle en el centro de la galaxia. No teníamos claro cuál era su naturaleza.

¿La estructura que parecía una rosquilla?

Exactamente. Parecía una estructura asociada al agujero negro Sagitario A y se pensaba que podía haber sido generada por una eyección de material procedente de su actividad.

Sin embargo, al analizarla dentro de nuestro cartografiado encontramos una explicación menos espectacular. Todo indica que no está relacionada con la actividad del agujero negro, sino que se trata de una nebulosa con propiedades similares a muchas otras.

¿Y realmente tiene esa curiosa forma?

No. Tiene esa apariencia únicamente desde nuestra posición dentro de la Vía Láctea. No todos los resultados importantes tienen que ser exóticos.

Permítame que termine con una pregunta sobre el porqué de su regreso a México, en un momento en el que la inestabilidad política se hace sentir.

Yo tenía muy claro que quería regresar a México. Creo que es importante aprender de todos, pero también retribuir a la sociedad que apostó por mí. Yo estudié siempre en la educación pública y todo lo que aprendí vino esencialmente de ahí. La UNAM me dio becas, ayudas alimentarias y acceso a programas culturales y deportivos; es una institución que apostó todo por mí y por la cual yo también apuesto todo.

Vivimos momentos complicados, pero esas situaciones nunca se van a resolver si todos los que tienen la capacidad de aportar algo se van. Todos los países han pasado por etapas difíciles y si se han levantado ha sido por la gente que se quedó a empujar.

Creo que una de las tareas más importantes en nuestra región es fortalecer nuestras instituciones educativas y de investigación. Necesitamos universidades sólidas y resilientes que sigan formando personas y generando conocimiento, incluso en momentos de inestabilidad.

The Conversation

ref. Eduardo Méndez, astrónomo y Premio Princesa de Girona 2026: “El universo está cruzado por rayos destructores que apenas conocemos” – https://theconversation.com/eduardo-mendez-astronomo-y-premio-princesa-de-girona-2026-el-universo-esta-cruzado-por-rayos-destructores-que-apenas-conocemos-284511

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