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El virus del mpox sigue circulando, y la vacuna es la principal arma para prevenir y controlar la enfermedad

El virus del mpox sigue circulando, y la vacuna es la principal arma para prevenir y controlar la enfermedad

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Jenaro Astray Mochales, Grupo de trabajo sobre vacunas de la Sociedad Española de Epidemiologia (SEE). Epidemiólogo

Tobias Arhelger/Shutterstock

La mpox, antes denominada viruela del mono o monkeypox, ha pasado de ser una enfermedad rara y limitada a regiones endémicas a convertirse en un problema de salud pública de relevancia global.

En Europa, un brote causado por el subclado IIb –una de las variantes del virus del mpox (MPXV) que causa la enfermedad– ha dejado desde 2022 más de 22 000 casos en Europa, incluida España. En 2025, otro clado (el Ib) empezó a circular en países europeos, con una trasmisión sostenida y tendencia al alza.

A lo largo de los últimos 12 meses, 16 países han reportado 458 casos de clado I y 18 han informado de 921 casos del clado II, lo cual evidencia que el riesgo de nuevos brotes sigue presente.

Cómo hacerle frente

Actualmente, la vacunación constituye la principal medida de prevención frente a la mpox y un elemento clave para limitar su transmisión, reducir la gravedad de los casos y prevenir hospitalizaciones y complicaciones. Tras el brote internacional iniciado en 2022, los países europeos implementaron estrategias de inmunización que han demostrado su eficacia.

La vacuna utilizada en la Unión Europea, comercializada como Imvanex o Jynneos, es una vacuna de tercera generación no replicativa. Esto quiere decir que contiene un virus modificado genéticamente (Modified Vaccinia Ankara, MVA BN) para que no pueda multiplicarse en las celulas, pero capaz de generar una respuesta inmunitaria protectora, incluso en personas con problemas de inmunosupresión.

Inicialmente autorizada para la viruela, su indicación se amplió durante el brote de 2022 para prevenir la mpox en adultos y, posteriormente, en adolescentes a partir de los 12 años. Puede administrarse tanto por vía subcutánea como intradérmica, lo que permite proporcionar anticuerpos protectores con el 20 % de la dosis habitual. Esto ha permitido adaptar las estrategias de vacunación en situaciones de disponibilidad limitada de dosis.

Dichas estrategias se articulan fundamentalmente en torno a dos enfoques complementarios: la profilaxis preexposición (es decir, para prevenir la infección) y la profilaxis postexposición (administrada después de haber estado en contacto con alguien que tenga mpox).

Vacunas preexposición

La primera de ellas está dirigida a personas con mayor riesgo de contacto con el virus. En este grupo se incluyen hombres que tienen sexo con hombres, bisexuales y personas trans con prácticas de mayor riesgo, como múltiples parejas, sexo en grupo o cambios frecuentes de parejas sexuales.

La vacuna preexposición también se recomienda en determinados colectivos con riesgo ocupacional. Nos referimos a trabajadores de laboratorio que manipulan el virus MPXV, profesionales sanitarios que atienden a personas con infecciones de transmisión sexual o infección por VIH y personal encargado de la limpieza y desinfección en entornos donde se producen contactos sexuales que pueden implicar alto riesgo.

Un solo pinchazo confiere una protección moderada, pero se refuerza con la administración de una segunda dosis. Por tal motivo, completar la pauta vacunal es una prioridad de salud pública; especialmente teniendo en cuenta que, en algunos países, como España, solo alrededor del 50 % de las personas vacunadas han recibido las dos dosis recomendadas.

Vacunas postexposición

La profilaxis postexposición se revela como otra estrategia esencial, especialmente para el control de brotes y la protección de personas vulnerables. La vacunación tras una exposición conocida al MPXV puede prevenir la aparición de la enfermedad o, si se administra de forma más tardía, atenuar sus manifestaciones clínicas.

Idealmente, debe recibirse dentro de los cuatro primeros días tras la exposición. Si se administra entre los 4 y 14 días posteriores, puede no evitar la infección, pero sí reducir la gravedad y el riesgo de complicaciones.

Se recomienda para todos los contactos estrechos de casos confirmados de mpox que no hayan pasado la enfermedad, incluyendo parejas sexuales, contactos domiciliarios y profesionales sanitarios expuestos sin las medidas de protección adecuadas. Además, se prioriza en individuos con mayor riesgo de desarrollar enfermedad grave, como personas inmunodeprimidas (incluyendo infección por VIH con recuentos bajos de linfocitos CD4), embarazadas y población infantil de cualquier edad.

En estos casos, la vacuna no solo protege al individuo, sino que contribuye a cortar las cadenas de transmisión.

¿Cuánto tiempo dura la protección?

En lo que se refiere a la duración de inmunidad generada por la vacuna, los estudios disponibles indican que disminuye progresivamente con el tiempo, sobre todo tras la administración de una sola dosis o cuando se utiliza la vía intradérmica. La evidencia sugiere que completar la pauta primaria de dos dosis puede conferir protección durante varios años, posiblemente en torno a una década.

Por el momento, aunque algún país europeo ha comenzado a valorar estrategias más amplias de refuerzo, las segundas dosis se recomiendan de forma limitada, principalmente en personas con riesgo ocupacional elevado. Es el caso de trabajadores de laboratorio que manipulan virus de mpox, a quienes se aconseja repetir el pinchazo cada dos años.


Artículo escrito con el asesoramiento de la Sociedad Española de Epidemiología.


The Conversation

Ángela Domínguez García es investigadora del proyecto financiado PI24/00692 del Instituto de Salud Carlos III e investigadora col·laboradora de proyectos europeos: Grant Agreement 101233259-SHIELD y 101233394-HEP-HOP. Es miembro del Consell Assessor en Vacunacions de l’Agència de Salut Pública de Catalunya. Es Coordinadora del Grupo de Trabajo de Vacunas e Inmunización de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE) y miembro de la Comisión Asesora de Comunicación de la SEE.

Iván Martínez-Baz es investigador principal del proyecto PI23/01519 y beneficiario de un contrato Miguel Servet CP22/00016, financiados por el Instituto de Salud Carlos III. Es miembro del Grupo de Trabajo sobre Vacunas e Inmunización de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE)

Pere Godoy es catedrático de Medicina Preventiva y Salud Publica en la Universidad de Lleida e investigador principal de proyectos financiados por el Instituto de Salud Carlos III. Es miembro del Consell Assessor en Vacunacions de l’Agència de Salut Pública de Catalunya. Es miembreo del grupo de Voigilancia de la Salud Pública y de Vacunas e Inmunización de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE) y miembro de la Comisión Asesora de Comunicación de la SEE.

Irene Barrabeig Fabregat, Irma Casas García, Jenaro Astray Mochales y José Tuells no reciben salarios, ni ejercen labores de consultoría, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del puesto académico citado.

ref. El virus del mpox sigue circulando, y la vacuna es la principal arma para prevenir y controlar la enfermedad – https://theconversation.com/el-virus-del-mpox-sigue-circulando-y-la-vacuna-es-la-principal-arma-para-prevenir-y-controlar-la-enfermedad-280006

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