Source: The Conversation – (in Spanish) – By Loles Villalobos Tornero, Facultad de Psicología. Departamento de psicología experimental procesos cognitivos y logopedia. Instituto de Tecnología del Conocimiento, Universidad Complutense de Madrid
Imagine que está en una habitación sofocante en pleno verano. Entra alguien y comenta: “Qué pena que se me haya olvidado traer el jersey”. La mayoría de nosotros entendemos inmediatamente que no habla en serio. No pensamos que tenga frío, sino que está haciendo una broma para remarcar el calor que hace. Pero ¿y si una persona comprende perfectamente todas las palabras de esa frase, pero no capta la intención? Entiende el significado literal, pero no el mensaje real. Esto puede ocurrir tras una lesión cerebral.
El lenguaje es una de las capacidades cognitivas más sofisticadas de los seres humanos. Aunque otras especies se comunican, ninguna lo hace con la complejidad que caracteriza a nuestra especie. Para que esa capacidad funcione, el cerebro debe coordinar una extensa red de regiones conectadas entre sí.
Los primeros mapas cerebrales del lenguaje
Los primeros avances en el estudio de las bases cerebrales del lenguaje se produjeron a mediados del siglo XIX. El neurólogo francés Paul Broca observó que las lesiones en una región de la parte frontal izquierda del cerebro provocaban en los pacientes dificultades para expresarse. Poco después, el investigador alemán Carl Wernicke describió que las lesiones en una zona temporal izquierda alteraban principalmente aspectos de la comprensión.
Los investigadores de la época trabajaban sin técnicas de neuroimagen. Sus conclusiones procedían principalmente de la observación clínica y del estudio post mortem del cerebro de pacientes que habían sufrido una lesión. Estas personas presentaban afasia, un trastorno adquirido del lenguaje que aparece cuando un daño cerebral altera esta capacidad previamente desarrollada con normalidad.
Con el paso de las décadas, los científicos comprendieron que el lenguaje no depende únicamente de áreas aisladas. Diseñaron modelos teóricos basados en el funcionamiento de regiones cerebrales conectadas. En la actualidad, ya se conocen los circuitos cerebrales que subyacen a la anatomía funcional del lenguaje.
El hemisferio izquierdo no trabaja solo
Durante mucho tiempo se asumió que el hemisferio izquierdo era el gran protagonista del lenguaje. Efectivamente, en la mayoría de las personas concentra funciones esenciales para hablar y comprender palabras.
Sin embargo, las modernas técnicas de neuroimagen han permitido observar el cerebro en funcionamiento y han revelado una realidad más compleja. Cuanto más exigente es una tarea lingüística, más regiones cerebrales participan en ella.
La comprensión de narraciones extensas o conversaciones o textos complejos activa no solo áreas clásicamente relacionadas con el lenguaje en el hemisferio izquierdo, sino también regiones del hemisferio derecho. Este último desempeña un papel especialmente relevante cuando necesitamos integrar información, interpretar el contexto o inferir significados que no están explícitamente expresados.
Más allá de las palabras: la pragmática
Aquí entra en juego un aspecto fundamental de la comunicación humana: la pragmática del lenguaje.
La pragmática hace referencia a nuestra capacidad para interpretar qué quiere decir realmente una persona teniendo en cuenta el contexto, la situación y sus intenciones. Gracias a ella comprendemos que el significado de una frase no depende únicamente de las palabras que contiene.
Por ejemplo, cuando alguien afirma “qué puntual eres” después de que lleguemos media hora tarde, entendemos que probablemente está expresando una crítica y no un elogio. Del mismo modo, sabemos reconocer bromas, ironías o dobles sentidos.
Esta capacidad resulta tan automática que rara vez somos conscientes de ella.
Sin embargo, esto constituye una de las habilidades más sofisticadas de la comunicación humana. A fin de cuentas, requiere combinar información lingüística, conocimientos previos, claves sociales e incluso la capacidad de comprender los pensamientos y emociones de los demás (un componente de la cognición social llamado teoría de la mente).
Cuando una broma deja de tener gracia
Numerosos estudios han mostrado que las personas con lesiones en el hemisferio derecho suelen conservar la capacidad de hablar y comprender palabras y frases: a simple vista, parece que su lenguaje funciona con normalidad. Sin embargo, habitualmente presentan dificultades para interpretar significados implícitos, detectar el sarcasmo o comprender el humor. También pueden tener problemas para seguir el hilo de conversaciones complejas o para captar matices emocionales en el discurso.
Esta situación plantea un desafío para los profesionales sanitarios. Las pruebas tradicionales de evaluación del lenguaje suelen centrarse en aspectos como la denominación de objetos, la repetición de palabras o la comprensión de frases relativamente simples. Como consecuencia, algunas personas pueden obtener resultados aparentemente normales y, sin embargo, experimentar dificultades significativas en situaciones comunicativas de la vida real.
Se trata de dificultades menos visibles que una afasia clásica, pero pueden afectar de manera importante a las relaciones sociales, familiares y laborales.
Un cerebro preparado para leer entre líneas
Entender el lenguaje no consiste únicamente en reconocer palabras o construir frases correctas. También implica interpretar intenciones, comprender emociones y descubrir significados implícitos.
La próxima vez que sonría ante una ironía o entienda una broma aparentemente obvia, recuerde que detrás de esa sencilla interacción cotidiana está trabajando una compleja red cerebral distribuida en ambos hemisferios del cerebro. Porque, en comunicación, las palabras son solo una parte del mensaje.
![]()
Loles Villalobos Tornero no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.
– ref. No todo está en las palabras: el infravalorado papel del hemisferio derecho en la comprensión del lenguaje – https://theconversation.com/no-todo-esta-en-las-palabras-el-infravalorado-papel-del-hemisferio-derecho-en-la-comprension-del-lenguaje-285074

