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China da respaldo legal a una unidad étnica basada en la diversidad

China da respaldo legal a una unidad étnica basada en la diversidad

Source: People’s Republic of China – State Council News in Spanish

.china.org.cn | 10. 08. 2026

Por Jorge Fernández

La unidad lleva consigo mecanismos legales que garantizan la convivencia y la cooperación de grupos étnicos culturalmente diferentes en aras de un proyecto común.

La vitalidad de China descansa en un país multiétnico, en el que la extendida riqueza cultural aporta enfoques de gran valor e ideas únicas para el progreso. Esa diversidad cuenta ahora con el respaldo jurídico constituido por la Ley de Promoción de la Unidad y el Progreso Étnicos, que entró en vigor el 1 de julio pasado y cuya aplicación ya se ejecuta en diferentes regiones del país. La aplicación de esta ley reviste una gran importancia en la nueva era, un periodo en el que la promoción de la unidad y el progreso étnicos requieren garantías legales capaces de elevar la convivencia, el desarrollo común y la cohesión de todos los grupos étnicos. Esta ley constituye un marco jurídico en donde la diversidad se gestiona a fin de garantizar la unidad y el desarrollo conjunto de todos por igual.

La unidad a la que alude la ley apunta a defender y mantener las diferencias y peculiaridades únicas de los 56 grupos étnicos que viven en China. El desarrollo de China descansa precisamente en la riqueza multicultural de su gente y, por ello, la ley busca defender sus virtudes de aquellas fuerzas, ya sean internas o externas, que buscan minar el grado de convivencia y respeto que existe entre ellas. El marco legal que ahora existe en China otorga bajo el imperio de la ley igualdad a cada uno de los grupos étnicos, con la cual se garantiza un respeto obligado a sus respectivas diferencias al momento de entablar cualquier tipo de interacción o intercambio. El Estado ofrece garantías para que cada grupo étnico mantenga sus propias características y construye un entorno en donde cada uno de ellos coopera para el desarrollo común y la consolidación de una comunidad de la nación china.

En realidad la nueva Ley de Promoción de la Unidad y el Progreso Étnicos no hace más que garantizar bajo el marco legal una realidad de China que debe fortalecerse. La comunidad de la nación existe día a día con la convivencia real entre 56 grupos étnicos que conforman a la nación china. A través de la convivencia, la educación, la construcción conjunta y el intercambio y la compartición, los distintos grupos étnicos han coexistido en una unidad que ha llevado consigo el desarrollo económico y social, y la modernización del país. Las instituciones chinas han defendido las diferencias al considerarlas un activo invaluable para el progreso y la edificación de una identidad común. Ahora la unidad lleva consigo mecanismos legales que garantizan la convivencia y la cooperación de grupos étnicos culturalmente diferentes en aras de un proyecto común. La ley, por consiguiente, permite que la realidad pase a un nuevo nivel, en donde la vida cotidiana queda protegida frente a elementos adversos que podrían irrumpir en el progreso de todos.

Lamentablemente, tras la puesta en vigor de esta ley, medios de Occidente han tergiversado la unidad de la que habla China y, para el desconcierto de muchas audiencias, le han dado un matiz de “asimilación”. Nada que ver. Unidad no es asimilación. China no busca ni la subordinación ni la desaparición progresiva ni sistemática de uno de sus mayores activos. Tampoco pretende con la unidad ningún tipo de “integración”, puesto que los 56 grupos étnicos de China siempre han estado integrados a la construcción del Estado socialista chino. La ley, por encima de la animosidad de los medios de comunicación, busca construir entornos en donde la igualdad, la convivencia, la cooperación, el desarrollo común y la preservación de las características propias de cada grupo están garantizadas por el Estado con base en la ley. La interpretación que han dado algunos comunicadores tendenciosos reduce la ley a una política de asimilación, cuando precisamente lo que busca el Estado es garantizar la convivencia y el desarrollo común de una nación multiétnica. La comunidad de la nación china comenzó a gestarse desde el establecimiento de la Nueva China y ahora está apuntalada por el imperio de la ley.

La comunidad de la nación china ha estado en construcción permanente y hoy la ley ofrece un fundamento jurídico de este proceso que siempre ha sido una realidad. La naturaleza multiétnica de China ahora está protegida por un marco legal que le ofrece garantías como nunca antes se había hecho. Esta ley es coherente ampliamente con esa convivencia, cooperación y desarrollo conjunto que ha estado presente en China. Cada uno de esos grupos, de cara a las rápidas transformaciones de la modernidad, cuenta con garantías para seguir desarrollándose al tiempo que se conservan las características propias. Los 56 grupos étnicos de China constituyen una rica diversidad y la unidad de todas representa, tanto para el Estado chino como para el mundo, una fuerza de desarrollo y modernización imparable.

Con la nueva ley, la realidad de la multiculturalidad étnica de China mantiene un desarrollo constante. Las diferencias y la identidad de cada grupo se mantienen y se defienden en un ecosistema de coexistencia armoniosa. La unidad está constituyéndose como un poderoso motor para el desarrollo y la modernización de China. Muchos medios de Occidente han presentado ideas equivocadas de lo que es la unidad étnica. Hoy decimos aquí que hablar de asimilación o de integración reduce de manera simplista y manipuladora un propósito generalizado: que la convivencia y el desarrollo mutuo entre los 56 grupos étnicos de China cuenten con un marco legal explícito que preserve las diferencias, que garantice la igualdad y que fortalezca la identidad común de la nación china.

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