Source: The Conversation – (in Spanish) – By Irina Kuznetsova, Associate Professor in the School of Geography, Earth and Environmental Sciences, University of Birmingham
La guerra en Ucrania ha provocado la mayor crisis migratoria forzosa en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. A fecha de 2026, aproximadamente 4,4 millones de refugiados procedentes de Ucrania gozan de un estatuto de protección temporal en la UE. Alrededor de 4,6 millones más se encuentran desplazados internos.
Cientos de miles de familias del país han quedado separadas y muchos familiares llevan años sin verse. Los hombres sujetos al servicio militar obligatorio no pueden salir de Ucrania, mientras que las personas mayores y aquellas con problemas de movilidad se enfrentan a muchas dificultades para poder evacuar. Otros simplemente han optado por quedarse en sus hogares.
Viajar por Ucrania no es seguro y los viajes al extranjero son caros y, en ocasiones, están restringidos. Ni siquiera la comunicación digital es siempre posible, sobre todo para las familias que ahora se encuentran separadas entre Rusia y Ucrania, ya que las autoridades rusas han bloqueado el acceso a las plataformas de redes sociales extranjeras.
Mudarse a Rusia se ha convertido en una realidad para muchos ucranianos. Más de un millón huyeron a Rusia entre 2014 y 2015, cuando Rusia comenzó a orquestar las hostilidades en las regiones de Donetsk y Lugansk, en el este de Ucrania. Se cree que un número similar ha cruzado la frontera rusa desde la invasión a gran escala de 2022.
Entre 2016 y 2018, llevé a cabo una investigación sobre los ucranianos desplazados en Rusia. Descubrí que algunas personas habían optado por trasladarse allí en lugar de reubicarse en otras partes de Ucrania porque temían que la crisis en su país natal se agravara. Mucha de la gente con la que hablé tenía amigos en Rusia o solía trabajar allí.
Cuando comenzó la invasión a gran escala, huir a Rusia era a menudo la única opción que tenían las personas que vivían cerca de la línea del frente para escapar con vida, ya que la guerra hacía extremadamente difícil viajar desde las zonas situadas detrás de las líneas rusas a otras regiones de Ucrania. El Departamento de Estado de EE. UU. afirma que cientos de miles de civiles ucranianos de los territorios ocupados, entre ellos decenas de miles de niños, también han sido trasladados a la fuerza a Rusia durante la guerra.

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Reunificación familiar
Los casos de reunificación familiar han sido escasos, sobre todo para las familias que ahora se encuentran divididas entre Rusia y Ucrania. Las fronteras de Ucrania con Rusia llevan cerradas desde 2022 y la entrada de ciudadanos ucranianos se limita al aeropuerto de Sheremétievo, en Moscú. Incluso en ese caso, la entrada solo es posible tras viajar a través de terceros países, como Turquía.
Además, la admisión dista mucho de estar garantizada. Un estudio reciente realizado por Women Building Bridges, una iniciativa formada por activistas de Ucrania y Rusia, detalla los obstáculos a los que se enfrentan las familias ucranianas separadas. Las decisiones sobre si los ciudadanos ucranianos pueden entrar en Rusia las toman las unidades de control fronterizo sin ninguna transparencia.
A menudo se deniega la entrada durante largos periodos, los recursos son en gran medida ineficaces y los motivos del rechazo no se revelan ni se comunican con antelación. El riesgo de que se impongan prohibiciones de entrada a Rusia tras una denegación también ha llevado a muchos ciudadanos ucranianos a abstenerse de viajar. Como comentó a los autores del estudio una mujer que se trasladó a Rusia mientras su hija se quedaba en Ucrania:
“Ahora imponen prohibiciones de 20 o incluso 50 años. Si yo enfermara gravemente y mi hija tuviera que convencer a los agentes fronterizos de Sheremétievo para que la dejaran entrar, mostrando documentos médicos… Dios no lo quiera. Si le deniegan la entrada, ningún documento servirá de nada después”.
Los ciudadanos ucranianos que llegan a Sheremétievo también han denunciado haber sido sometidos a interrogatorios y cacheos por parte de los guardias fronterizos, así como a registros de sus teléfonos y ordenadores portátiles. Algunos han permanecido detenidos durante días sin motivos jurídicos claros ni plazos definidos, mientras que otros afirman haber sufrido amenazas, presión psicológica y actos de violencia.
Mientras tanto, a los ucranianos que viven actualmente en los territorios ocupados por Rusia les resulta increíblemente difícil acceder a los servicios consulares de Ucrania o de la UE. Los trámites presenciales, como la renovación del pasaporte, obligan a las personas a salir de las zonas ocupadas y desplazarse a la parte de Ucrania controlada por el Gobierno o a las embajadas ucranianas en terceros países. Esto crea dificultades adicionales a la hora de reunificar a las familias separadas.

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Construir la paz
La reunificación familiar no es solo una cuestión humanitaria, sino que también constituye una parte importante de una construcción de la paz y una reconciliación exitosas. Según un informe de 2019 del Comité Internacional de la Cruz Roja, la angustia psicológica que supone que las familias permanezcan separadas puede extenderse “a lo largo de generaciones”. Esto puede dejar una huella en la historia y el tejido social de comunidades enteras y, según el informe, obstaculizar la sanación colectiva.
Sin embargo, la separación familiar es actualmente un punto ciego en los instrumentos de paz. La base de datos Language of Peace, que recoge 252 instrumentos de paz interestatales y ha sido desarrollada por investigadores de la Universidad de Cambridge, revela que solo unos pocos mencionan a las familias. Entre ellos se encuentran los Acuerdos de Paz de París, cuyo objetivo era establecer un alto el fuego oficial en Vietnam, así como el Acuerdo de Nairobi de 1999 entre Sudán y Uganda.
Las familias de Chipre quedaron separadas por una frontera infranqueable tras la invasión turca de 1974 y, hasta que se abrieron los pasos fronterizos en 2003, rara vez se reunían con sus familiares del otro lado. Y más de 70 años después de la división de la península de Corea, miles de coreanos han fallecido sin haber tenido la oportunidad de ver a sus seres queridos.
Solo cabe esperar que las familias ucranianas no tengan que esperar tanto tiempo para volver a estar juntas.
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Irina Kuznetsova no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.
– ref. La guerra ha separado a muchas familias ucranianas y reunificarlas no es fácil – https://theconversation.com/la-guerra-ha-separado-a-muchas-familias-ucranianas-y-reunificarlas-no-es-facil-288114
