Source: The Conversation – (in Spanish) – By María Eugenia Alguacil Martín, Técnico de archivo, Archivo Histórico Provincial de Toledo, Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha
Acontecimientos tan relevantes como un eclipse total suelen venir acompañados de noticias sobre cómo se vivían episodios similares en las sociedades históricas. Pero a menudo se recuperan datos circunstanciales e inconexos, que sin quererlo acentúan el progreso del conocimiento actual mientras enfatizan la ignorancia de las sociedades pasadas.
Sin embargo, el análisis de los textos medievales permite ofrecer una imagen más matizada. Así ocurre con algunos testimonios relativos al eclipse del 7 de junio de 1415.
Crónicas y textos científicos
Dentro de los textos medievales podemos encontrar las crónicas, que narraban historias dinásticas, celebraban la guerra y apelaban a lo emocional. No es raro, por tanto, que interpretasen los eclipses como augurios de acontecimientos relevantes explicados con la voluntad divina.
Así se observa en la Crónica da tomada de Ceuta que escribió Gomes Eanes de Zurara. En ella contaba la conquista de esta plaza por el rey Juan I de Portugal y recordaba que el paso del eclipse de 1415 por Lisboa fue una de las señales que se incluyeron en los vaticinios del conocido como Yuda Negro, astrólogo de la corte de origen judío. Al rodear los hechos regios con circunstancias excepcionales interpretadas como augurios, se ensalzaba un poder al que se quería atribuir una base sobrenatural.
Pero la Edad Media también es la época en la que la herencia de la astronomía griega se transmitió a través de la cultura andalusí, incluyendo el propio vocablo eclipse.
En la segunda mitad del siglo XIII, el rey castellano Alfonso X promovió observaciones astronómicas para determinar la posición de los astros. Las tablas alfonsíes que reconocían el movimiento de los cuerpos celestes se difundieron por las élites cultas de su tiempo, y su saber llegó también a algunas capas de la sociedad castellana. A principios del siglo XIV, el literato don Juan Manuel ya sabía explicar en su Libro de los estados que, en ocasiones, “la luna faze eclipsi al sol”.

RB. Patrimonio Nacional, CC BY
¿Qué nivel de difusión social alcanzaron aquellas interpretaciones más ajustadas a la realidad? Los documentos escritos por los notarios públicos ofrecen una respuesta a este interrogante.
Los registros notariales
Más allá de las crónicas regias de audiencia cortesana y de las traducciones de textos astronómicos que circulaban por grupos muy concretos, los siglos finales de la Edad Media son también los de la extensión del notariado público por las ciudades y villas de la Europa latina.
Los notarios eran personas letradas a las que se reconocía fe pública. Sus escrituras tenían valor probatorio y protegían los derechos de instituciones y personas. Y además de los documentos que sus clientes se llevaban como garantía de sus derechos, los propios notarios redactaban sistemáticamente registros de todos los asuntos que escrituraban.
En ellos se recogía el día a día de las sociedades a las que pertenecían: los derechos de propiedad, la transmisión de las herencias, los tratos y contratos cotidianos, y también –de forma excepcional– las ocasiones y acontecimientos memorables en la vida de la comunidad. Los cuadernos donde los notarios medievales registraban su actividad se han conservado de forma desigual. Pero, a principios del siglo XV, ya son lo suficientemente numerosos para que podamos leer, desde Montpellier hasta Toledo, pasando por Toulouse, algunos de sus testimonios sobre el eclipse del 7 de junio de 1415.
Textos sobre ocasiones memorables
Ningún contrato pasó aquel día ante Juan Alfonso, notario al servicio de la Iglesia de Toledo. Pero en su registro tuvo a bien anotar con gran naturalidad un episodio fuera de lo común:
“fasta una ora, fizo eclibsi el sol muy fuerte, atanto que paresçieron las estrellas del çielo, e duró quarto de ora la tiniebra del dicho eclipsi”.
En los Anales occitanos de Montpellier, redactados en lengua vernácula en el ámbito de las élites concejiles, ya se entiende bien que aquello había sido “eclipsi del solhelh et de la luna”. Sin embargo, también se indica que no había sido demasiado intenso, “ni pas trop lonc ni trop escur” (‘ni muy largo ni muy oscuro’), aunque llegaron a verse claramente “las estelas en lo cel”.
Más técnico, el notario Georges Arnaud de la misma ciudad también lo describió en sus minutas de aquella fecha: “fuit eclipsa”, escribía en latín, para indicar luego su duración –“quasi per mediam horam”– y terminar diciendo que había sido “multum obscurum”, en una valoración distinta a la del texto anterior.
En fin, en Toulouse se conservan los registros de Bernard de Cuguron, que no dejó de referirse a la ocasión al final de sus páginas. También en latín, recordó que aquel viernes 7 de junio había ocurrido un eclipsis a la sexta o séptima hora del día, que las calles se quedaron sin luz. Según los cálculos actuales, Toulouse estaba en la zona de mayor visibilidad de aquel eclipse.
De todos estos textos, es el único que asocia un fenómeno astronómico excepcional con un contexto humano, pues indica que en aquel año también había tenido lugar la guerra entre los dos grandes poderes rivales del suroeste francés, los condes de Foix y los de Armagnac. Pero debe subrayarse que no llega a establecer una relación de causalidad entre ambos sucesos.
Todo esto permite pensar que algunos sectores de las sociedades medievales aprendieron a reconocer en el eclipse un fenómeno natural, por más que fuese excepcional. Estaban por llegar observaciones más precisas y cálculos más ajustados, como los que hoy permiten anticipar los eclipses futuros y fechar con precisión los del pasado. Pero la capacidad para observar y describir, que está en la base del conocimiento científico, también se encuentra en las sociedades pretéritas y nos advierte sobre los prejuicios con los que a veces pensamos sobre ellas.
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María Eugenia Alguacil Martín recibe fondos de Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, PID2023-146105NB-I00.
Miguel Calleja-Puerta recibe fondos de Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, PID2023-146105NB-I00.
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– ref. Los eclipses de la Edad Media: entre la observación y las interpretaciones – https://theconversation.com/los-eclipses-de-la-edad-media-entre-la-observacion-y-las-interpretaciones-287811
