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El honor que rinde la nación china a sus héroes inmortales

El honor que rinde la nación china a sus héroes inmortales

Source: People’s Republic of China – State Council News in Spanish

.china.org.cn | 01. 10. 2026

Por Jorge Fernández

La mayor muestra de agradecimiento está en hacer de ellos seres inmortales, en hacer de ellos figuras imperecederas que guían el camino de China hacia el futuro con la luz que seguirá emanando de sus inmortales vidas.

En China, la construcción de un país socialista con peculiaridades chinas se emprende con el espíritu de los ciudadanos de a pie de hoy y, además, con el espíritu de aquellos héroes de ayer que hicieron patria y que están más vivos que nunca. El pasado “no es cosa del pasado” sino que es, entre los grandes esfuerzos para revitalizar a la nación china, la sustancia que mantiene unido al pueblo. Con gran orgullo y respeto, 1.400 millones de chinos, encabezados por el presidente Xi Jinping, rindieron un homenaje el 30 de septiembre, Día de los Mártires, para recordar a los Héroes del Pueblo. La memoria de aquellos que dieron sus vidas por la China de hoy es una llama inapagable que ha estado encendida durante generaciones en el corazón del gran pueblo chino.

El Día de los Mártires representa una muestra ejemplar de la deferencia que tienen los chinos hacia aquellos que generosamente entregaron sus vidas por la construcción de la patria. La reflexión de la nación se hace patente cuando el jefe de Estado, en compañía de otros líderes chinos, presentó el miércoles sus respetos en la Plaza de Tian’anmen a aquellos héroes que hoy viven en la memoria de los chinos como mártires. Lejos de ser un tributo breve y pasajero, el homenaje viste al sitio más emblemático de todo Beijing, el corazón de China, con enormes cestas florales escoltadas por guardias de honor formadas por militares y, además, por los líderes de la nación. Son los representantes de la China de hoy, que no olvidan y que tienen presente que ni una sola gota de sangre derramada en el pasado pasará desapercibida en la vida de sus jóvenes.

Las acciones de las generaciones anteriores, bendiciones extendidas a la posteridad, no se ejecutaron en vano. Traspasaron el tiempo y la distancia hasta llegar a los herederos de hoy, quienes, al llevarlos y tenerlos presentes en el corazón, mantienen con vida sus proezas, glorificándolas y tomándolas como acciones ejemplares. A ellos, las generaciones que les sucedieron les profesan amor y agradecimiento, y así ocurrirá durante la nueva era. En este 2026, los mártires, los héroes, los grandes ejemplos de la nación china han estado más vivos que nunca, al conmemorarse dos aniversarios que transformaron la vida de China y del mundo, y que toda una nación se ha dado a la tarea de recordar, así como de encontrar su significado y trascendencia en la actualidad. Por un lado, el 105º aniversario de la fundación del Partido Comunista de China (PCCh), conmemorado el 1 de julio, y por otro lado, el 90º aniversario de la victoria de la Gran Marcha, por celebrarse este mes de octubre.

La fundación del PCCh marca el inicio de una revitalización de la nación. Con la victoria de la revolución china y la fundación de la República Popular China (RPC), los chinos dieron testimonio de un cambio trascendental en 5.000 años de historia, que cambió para bien el destino del país y del mundo. Ese y otros desenlaces han sido posibles gracias a la fundación del PCCh, en una relación causal cuyos efectos perduran hasta el día de hoy, con ya 105 años de historia. A esta institución visionaria, que entiende las necesidades de campesinos y obreros, innovadores e intelectuales, se debe que China se haya puesto de pie para hacer patente su potencial y capacidades. La sangre que derramaron y los sacrificios que hicieron los primeros comunistas chinos no fueron en balde. Las generaciones han valorado sus contribuciones y sobre ellas han erigido la China de hoy, cuyas acciones razonadas tienen efectos en toda la humanidad.

A 90 años de la Gran Marcha, aquella travesía militar que cambió el destino de un país y del mundo, los chinos de hoy no han dejado de escuchar epopeyas. El recorrido protagonizado por el Ejército Rojo, liderado por el PCCh, rebasa cuentos y narraciones memorables. Es la historia de chinos apasionados por la edificación de un país, forjados por los suelos y los climas de la vasta China, que con inteligencia y sabiduría rompieron el cerco militar de las fuerzas del partido Kuomintang, entonces en el poder. Diezmadas filas de héroes completaron, según registros, 12.500 kilómetros, pero pese a su número, al reagruparse ya tenían la bendición y el temple de las tierras chinas. Las plantas de sus pies habían sido forjadas por agrestes caminos y sus corazones por el Partido. El espíritu ya templado llevó a estos héroes a combatir a los enemigos del pueblo chino y a sentar las bases para la victoria revolucionaria y la posterior fundación de la RPC. Todo chino que hoy planta sus pies en territorio nacional lleva el espíritu de los mártires caídos durante la Gran Marcha.

Para los chinos de hoy, principalmente para las generaciones más jóvenes, rendirle un homenaje a los héroes que les dieron patria constituye una expresión de amor, respeto y consideración. La mayor muestra de agradecimiento está en hacer de ellos seres inmortales, en hacer de ellos figuras imperecederas que guían el camino de China hacia el futuro con la luz que seguirá emanando de sus inmortales vidas.

El autor es experto en relaciones internacionales y analista político. Cuenta con una amplia trayectoria en el ámbito del periodismo y el análisis de la actualidad internacional.

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