Source: The Conversation – (in Spanish) – By Patricia Bachiller, Catedrática de Finanzas, Universidad de Zaragoza
A lo largo de la vida todos tomamos decisiones relacionadas con el dinero. Algunas son habituales: organizar el presupuesto familiar, decidir cuánto ahorrar cada mes, elegir dónde guardar nuestros ahorros. Otras son menos frecuentes, pero tienen un impacto mucho mayor: contratar una hipoteca, planificar la jubilación o decidir cómo invertir los ahorros acumulados durante años.
Para tomar estas decisiones conviene contar con unos conocimientos financieros básicos. Por ejemplo, saber y entender que:
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El dinero pierde valor con el tiempo debido a la inflación.
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El tipo de interés permite comparar el valor del dinero en distintos momentos.
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El interés compuesto puede hacer crecer los ahorros a largo plazo.
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Las inversiones con mayores ganancias suelen implicar mayores riesgos.
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Diversificar la inversión en varios activos en lugar de concentrarse en uno solo ayuda a reducir los riesgos financieros (el conocido consejo de “no poner todos los huevos en la misma cesta”).
Aunque estos conceptos parezcan sencillos, muchas personas tienen dificultades para comprenderlos y aplicarlos correctamente. Como consecuencia, pueden aparecer problemas de endeudamiento, una planificación insuficiente del ahorro o dificultades para acceder a determinados productos financieros.
Educar para evitar la exclusión financiera
La digitalización ha cambiado profundamente la relación entre los ciudadanos y las entidades financieras. Muchas operaciones que antes se hacían con la ayuda de un profesional se realizan ahora desde una aplicación móvil o una plataforma digital. Esto obliga a los usuarios a asumir una mayor responsabilidad en la gestión de sus propias finanzas. Aquellas personas que no se adapten a estos cambios corren el riesgo de sufrir exclusión financiera.
Por este motivo, organismos internacionales como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el Banco Mundial o la Comisión Europea llevan años promoviendo programas de educación financiera. En España, el Banco de España y la Comisión Nacional del Mercado de Valores impulsan desde 2008 planes de educación financiera. Entre ellos destaca el programa Finanzas para Todos, cuyo objetivo es mejorar los conocimientos financieros de la población.
¿Qué saben los españoles sobre finanzas? ¿Han mejorado sus conocimientos en los últimos años? ¿Existen grupos especialmente vulnerables? ¿Son conscientes de lo que saben y de lo que ignoran cuando toman decisiones sobre su dinero?
Estas son algunas de las cuestiones que analizamos en el estudio El papel de la educación financiera como herramienta de inclusión social, utilizando los datos de la Encuesta de Competencias Financieras realizadas por el Banco de España en 2016 y en 2021 como parte del Plan Estadístico Nacional. Este cuestionario evalúa la educación financiera de la población española de 18 a 79 años (8 554 entrevistas en 2016 y 7 764 en 2021) a partir de los siguientes puntos:
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Comprensión de conceptos financieros básicos (inflación, interés compuesto y diversificación del riesgo).
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Familiaridad con instrumentos de ahorro, seguros y deuda.
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Propiedad, adquisición y uso de productos financieros.
Luces y sombras en los conocimientos financieros
Los resultados ofrecen una visión moderadamente positiva del conocimiento financiero de los españoles que, en general, muestran un nivel aceptable. Además, varias de las competencias analizadas mejoraron entre 2016 y 2021, lo que hace pensar que las iniciativas públicas podrían haber contribuido a esta mejora.
Las preguntas relacionadas con conceptos sencillos y presentes en la vida diaria, como la inflación o el interés básico, obtienen altas tasas de respuestas correctas. Sin embargo, cuando esos conocimientos se hacen más complejos (como el interés compuesto o la diversificación del riesgo), el rendimiento de los encuestados disminuye. Y los errores son más frecuentes todavía cuando se aplican en situaciones reales y deben hacerse cálculos o razonamientos matemáticos.
La cuestión es, por tanto, conocer los conceptos y saber aplicarlos para tomar decisiones sobre el ahorro, la inversión o la planificación financiera.
Otro resultado interesante es que los españoles tienden a infravalorar sus conocimientos. Esta cautela puede tener ventajas porque quienes creen (falsamente) tener un nivel alto de educación financiera son más propensos al riesgo, asumen (erróneamente) que pueden gestionar productos complejos por sí mismos y desdeñan la educación financiera. No obstante, la sensación de desconocimiento y el temor a equivocarse puede llevar a algunas personas a adoptar estrategias demasiado conservadoras.
El estudio muestra que los conocimientos financieros no se distribuyen por igual entre la población. Las diferencias más importantes aparecen según el género, la edad y el nivel de ingresos.
Diferencias de género, edad e ingresos
Los hombres obtienen, de media, mejores resultados que las mujeres en la mayoría de las preguntas analizadas. Esta diferencia, que coincide con la observada en otros estudios internacionales, hace a las mujeres un grupo vulnerable en términos de educación financiera. Esta brecha se hace más problemática para las mujeres mayores o con niveles educativos más bajos, que tienden a tener una comprensión más limitada de conceptos clave.
Por ello, las mujeres, especialmente las de mayor edad, constituyen uno de los grupos que deberían recibir una atención prioritaria en las políticas de educación financiera.
La edad también marca diferencias. Los jóvenes obtienen mejores resultados en las cuestiones teóricas (tipos de interés y conceptos financieros) y muestran una mayor autoconfianza en su educación financiera que los adultos mayores. Sin embargo, también tienden a sobreestimarla y, por tanto, a tomar decisiones más arriesgadas.
En contraste, los adultos mayores tienden a ser más cautelosos y sentirse menos seguros de su conocimiento financiero –posiblemente por haber tenido menos oportunidades educativas–, pero destacan en cuestiones vinculadas con la inflación, probablemente porque hayan vivido épocas de fuertes subidas de precios.
Estos resultados ponen de manifiesto que los conocimientos financieros se adquieren con la educación y también con la experiencia.
Los ingresos son otro factor clave. Los hogares con mayores recursos muestran mejores niveles de conocimiento financiero que aquellos con menores ingresos. Esta situación resulta especialmente preocupante porque quienes disponen de menos recursos son, precisamente, quienes más necesitan tomar decisiones financieras acertadas para evitar situaciones de vulnerabilidad económica.
Por ejemplo, las personas con menor educación financiera tienen más riesgo de incurrir en deudas costosas y menos probabilidades de ahorrar e invertir adecuadamente, lo que limita su capacidad para acumular riqueza y mejorar sus niveles de ingresos.
Implicaciones sociales
La educación financiera favorece la inclusión social. Hoy muchas decisiones económicas se toman de forma autónoma desde un teléfono móvil o un ordenador. Por eso, entender conceptos financieros básicos es casi tan importante como saber leer, escribir o utilizar las nuevas tecnologías.
Dado que las competencias financieras evolucionan con los cambios económicos y tecnológicos, los programas de educación financiera deben actualizarse a las necesidades de cada momento. Además, para aumentar su impacto, los programas de educación financiera deberían combinar la parte teórica con otras habilidades fundamentales, especialmente las matemáticas. Comprender los conceptos es importante, pero también lo es saber aplicarlos correctamente.
Fortalecer las competencias financieras y matemáticas de la población, prestando atención especial a los colectivos más vulnerables, contribuye a mejorar el bienestar individual y ayuda a construir una sociedad más inclusiva, más resiliente y mejor preparada para afrontar los retos económicos del futuro.
Patricia Bachiller recibe fondos de la Agencia Estatal de Investigación, adscrita al Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, y del Gobierno de Aragón a través del grupo de investigación GESPUBLICA.
Emilio Martín Vallespín recibe fondos de la Agencia Estatal de Investigación, adscrita al Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, y del Gobierno de Aragón a través del grupo de investigación GESPUBLICA
– ref. El conocimiento financiero avanza en España, pero con desigualdades – https://theconversation.com/el-conocimiento-financiero-avanza-en-espana-pero-con-desigualdades-283721
