Source: The Conversation – (in Spanish) – By Armando Alvares Garcia Júnior, Profesor de Derecho Internacional y de Relaciones Internacionales, UNIR – Universidad Internacional de La Rioja
Cuando Ursula von der Leyen subió al escenario en la reunión de la patronal francesa de finales de agosto de este año, utilizó una palabra poco habitual en el vocabulario de un dirigente europeo: perezoso. Así calificó al ahorro bancario de los hogares europeos, una masa de 10 billones de euros que, según la presidenta de la Comisión, duerme en depósitos bancarios en lugar de trabajar para la economía del continente.
La frase no fue casual. Formaba parte de la presentación de la Unión de Ahorros e Inversiones, la estrategia con la que Bruselas quiere alcanzar un acuerdo entre los Veintisiete antes de que termine 2026. Detrás de ella hay algo mayor que la rentabilidad de las familias: una disputa por el capital para invertir en la próxima generación de tecnología, energía y defensa europeas.
Leer más:
La UE quiere que los europeos inviertan sus ahorros en sectores estratégicos
Ahorro viajero
Para entender por qué esto es importante conviene mirar hacia dónde viaja el ahorro europeo. Buena parte termina comprando deuda pública estadounidense, con un rendimiento a diez años del 5,08 % a 15 de octubre de 2026, frente al 3,98 % del bono español al mismo plazo.
Esa es una decisión racional para cualquier ahorrador que busca seguridad y rentabilidad, pero tiene un efecto colateral que la propia presidenta del Banco Central Europeo ha descrito con crudeza: el ahorro europeo no entra en los mercados de capitales en volúmenes suficientes porque se concentra en depósitos de bajo rendimiento. En términos prácticos, cada euro que financia al Tesoro de EE. UU. es un euro que no financia una fábrica de semiconductores en Dresde, una startup de baterías en Bilbao o un proyecto de defensa en Toulouse.
El fenómeno va más allá de la deuda pública: según el Tesoro de Estados Unidos, los inversores extranjeros poseían, a mediados de 2025, acciones estadounidenses valoradas en 19,86 billones de dólares, con el Reino Unido, Canadá, Japón, Luxemburgo e Irlanda entre los mayores tenedores.
Dependencia europea
Bruselas lleva años observando un patrón similar en otros terrenos. La Unión Europea depende de Rusia para buena parte de su energía, de China para materiales críticos como las tierras raras, y de Estados Unidos para sus semiconductores avanzados.
También depende de Washington para gran parte de la financiación de capital riesgo que permite a sus startups crecer hasta convertirse en grandes empresas, ya que son fondos estadounidenses y británicos quienes dominan las rondas más grandes y decisivas, según señala el Banco de Pagos Internacionales.
Mario Draghi, expresidente del Banco Central Europeo, lo documentó en el informe sobre competitividad que entregó a la Comisión en 2024: Europa se arriesga a quedarse rezagada si no reduce estas dependencias y construye su autonomía estratégica, la capacidad de tomar decisiones propias en sectores críticos sin depender de terceros. El ahorro bancario había quedado fuera de ese análisis pero Von der Leyen acaba de incorporarlo.
EE. UU. financia tecnología europea
El capital riesgo tecnológico ilustra bien el problema. Una startup europea de inteligencia artificial que necesita una ronda grande de financiación suele recurrir a fondos estadounidenses. Entre 2015 y 2024, las tecnológicas europeas atrajeron unos 426 000 millones de dólares en capital riesgo, diez veces más que en la década anterior, pero esa cifra sigue siendo modesta frente al mercado estadounidense, que movilizó 1,31 billones de dólares solo en 2025.
Además, la financiación de última etapa (cuando la empresa ya está consolidada, tiene un modelo de negocio validado, obtiene flujos de caja recurrentes y busca crecer a gran escala o salir a bolsa) en inteligencia artificial procede mayoritariamente de fondos de Estados Unidos y Reino Unido, según la Comisión Europea.
Europa ahorra pero no invierte
La paradoja es que Europa no tiene un problema de escasez de ahorro: los hogares europeos ahorraron el 11,3 % de su renta disponible en el primer trimestre de 2026, frente al 3 % de los hogares estadounidenses en julio del mismo año.
El problema es que ese ahorro queda aparcado en depósitos de bajo rendimiento en lugar de financiar a esas startups. España ilustra el extremo del fenómeno: su tasa de ahorro está entre las más bajas de la eurozona, señal de que el problema no es solo el exceso de ahorro ocioso, sino también una escasa cultura inversora que deja a sus empresas emergentes dependiendo de capital extranjero.
La respuesta de Bruselas consiste en hacer más atractivo, mediante incentivos fiscales, que ese ahorro se mueva hacia mercados de capitales domésticos, mecanismo que la Comisión espera acordar con los Veintisiete antes de que acabe el año y que Von der Leyen ha defendido, incluso ante la posibilidad de avanzar sin unanimidad completa.
Puente entre el ahorro familiar y la inversión productiva
El objetivo declarado no es forzar a nadie a mover su dinero ni tocar los depósitos existentes, sino tender un puente entre el ahorro familiar y la inversión productiva europea, replicando lo que ya ocurre en Estados Unidos, donde los mercados de capitales cumplen esa función pese a que sus hogares ahorran mucho menos.
Lo que está en juego trasciende la rentabilidad de una cuenta bancaria. Se trata de si Europa puede financiar su transición energética, su industria de defensa y sus empresas tecnológicas con capital propio, o si seguirá dependiendo de que otros –sea Washington con sus fondos de inversión o Pekín con su control de materiales estratégicos– decidan qué proyectos europeos merecen crecer.
![]()
Armando Alvares Garcia Júnior no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.
– ref. El ahorro de los europeos para apuntalar la autonomía de la UE frente a Estados Unidos y China – https://theconversation.com/el-ahorro-de-los-europeos-para-apuntalar-la-autonomia-de-la-ue-frente-a-estados-unidos-y-china-291409

