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Cómo los juegos de mesa preparan para el mundo laboral

Cómo los juegos de mesa preparan para el mundo laboral

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Azael J Herrero, Catedrático y coordinador de LudIA., Universidad Europea Miguel de Cervantes

Hryshchyshen Serhii/Shutterstock

Cuatro personas intentan detener una epidemia mundial. Una propone una estrategia, otra insiste en seguir un plan diferente y una tercera apenas consigue hacerse escuchar. Deben ponerse de acuerdo cuanto antes porque, si fracasan, perderán todos.

No estamos ante una reunión de emergencia, sino ante una partida de Pandemic, un juego de mesa en el que los participantes deben colaborar para conseguir un objetivo común.

Pero aunque la salud de la población mundial realmente no esté en peligro, y más allá de haber pasado un buen rato, jugar a Pandemic tiene otros efectos a medio plazo: practicamos habilidades sociales que contribuyen al trabajo en equipo.

Más que diversión

Saber escuchar, expresar nuestras opiniones, negociar, resolver conflictos o colaborar con los demás son capacidades fundamentales en nuestra vida cotidiana. También resultan esenciales en el ámbito profesional, donde no basta con dominar los conocimientos técnicos. Necesitamos relacionarnos eficazmente con otras personas.




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Estas capacidades, conocidas como habilidades blandas o competencias transversales, no siempre son fáciles de enseñar. Aquí es donde los juegos de mesa modernos pueden desempeñar un papel interesante. Algunos plantean situaciones que nos obligan a comunicarnos, tomar decisiones conjuntas, defender argumentos o adaptarnos a los demás. Cada juego es diferente, pero todos proporcionan diversión y un trabajo de habilidades en un entorno controlado y seguro.

En La Isla Prohibida, todos los jugadores persiguen un mismo objetivo y deben coordinar sus acciones para conseguirlo: o recuperan entre todos cuatro tesoros de una isla que se está hundiendo o pierden la partida. En Point of View, los participantes deben compartir información para poder resolver cada uno de los enigmas. En Blood on the Clocktower, un juego de roles ocultos, es fundamental argumentar, interpretar qué dicen los demás y detectar contradicciones. Aunque sus temáticas sean diferentes, todos generan situaciones sociales que también encontramos fuera del tablero.

Jugar no es sólo cosa de niños

Desde hace años, el juego se utiliza en colegios e institutos para favorecer el aprendizaje, la convivencia y las habilidades sociales. Nos parece natural que los niños aprendan jugando. Sin embargo, cuando hablamos de adultos, el juego suele quedar relegado al entretenimiento y al tiempo libre, como si hubiera perdido su valor educativo.

La investigación científica está contribuyendo a cambiar esta percepción. Los juegos de mesa en personas mayores han demostrado mejorar capacidades cognitivas como la memoria, la atención, la fluidez verbal y determinadas funciones ejecutivas, así como en aspectos relacionados con el bienestar emocional, las relaciones sociales y la calidad de vida. Algunas investigaciones apuntan incluso a que pueden contribuir a ralentizar el deterioro cognitivo asociado al envejecimiento.

Durante la vida adulta seguimos necesitando desarrollar capacidades como la planificación, la toma de decisiones, la flexibilidad mental o el control de los impulsos. Igualmente habilidades sociales como escuchar, colaborar con personas diferentes o gestionar desacuerdos también deben trabajarse. Determinados juegos de mesa modernos ofrecen oportunidades para poner en práctica estas capacidades de forma simultánea.

Jugar en la universidad

La universidad tiene entre sus responsabilidades preparar a los estudiantes para su incorporación al mundo laboral. Esta preparación no debería limitarse a la adquisición de conocimientos específicos de cada titulación: también debería proporcionar oportunidades para desarrollar competencias transversales. Aunque los estudiantes realizan numerosos trabajos grupales a lo largo de sus estudios, trabajar junto a otras personas no significa necesariamente aprender a trabajar en equipo. Para conseguirlo, es importante crear experiencias que permitan practicar esas habilidades y reflexionar sobre ellas.

Con esta idea, en la Universidad Europea Miguel de Cervantes de Valladolid hemos desarrollado el programa el programa Ludo Skills: durante 12 semanas, 15 estudiantes universitarios participaron en 24 sesiones de juegos de mesa modernos, seleccionados bespecíficamente para favorecer la comunicación, la cooperación, la negociación y la toma de decisiones compartidas. Para valorar los resultados, comparamos su evolución con la de otros 52 estudiantes que no participaron en el programa.

Tabla con los juegos de mesa utilizados en el proyecto según su temática y las habilidades que destacan.
Tabla con los juegos de mesa utilizados en el proyecto según su temática y las habilidades que destacan.
Elaboración propia con ayuda de IA.

Al finalizar la experiencia, quienes habían participado en Ludo Skills mostraron una evolución más favorable en sus habilidades sociales, su actitud hacia el trabajo en equipo y la percepción de sus propias competencias para colaborar con otras personas. También observamos mejoras en comportamientos tan cotidianos como expresar sentimientos positivos, afrontar situaciones incómodas, pedir disculpas o saber decir que no.




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En relación con el trabajo en equipo, los participantes mostraron una actitud más favorable hacia la colaboración y una mejor percepción de su capacidad para establecer objetivos comunes, resolver problemas, compartir información y contribuir al esfuerzo colectivo.

Estos resultados son especialmente interesantes porque hablamos de competencias que resultan útiles en numerosos contextos profesionales, independientemente de la titulación que se esté cursando. Aunque todavía necesitamos investigar si las mejoras se mantienen en el tiempo y se trasladan a situaciones laborales reales, la experiencia apunta al potencial educativo de los juegos de mesa en la universidad.

No es solo jugar por jugar

Tan importante como jugar es reflexionar sobre lo sucedido durante la partida. Por eso, también dedicábamos unos quince minutos a conversar sobre la experiencia. ¿Habíamos escuchado todas las opiniones? ¿Alguien había impuesto sus decisiones? ¿Cómo resolvimos los desacuerdos? ¿Qué podríamos hacer de otra manera? Los estudiantes pueden así reconocer comportamientos, identificar errores y pensar cómo mejorar.

En una sociedad cada vez más digitalizada, merece la pena prestar más atención a lo que sucede cuando varias personas se reúnen alrededor de una mesa. Porque, a veces, lo más importante de una partida no es quién gana, sino lo que aprendemos al jugar con los demás.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

– ref. Cómo los juegos de mesa preparan para el mundo laboral – https://theconversation.com/como-los-juegos-de-mesa-preparan-para-el-mundo-laboral-293850

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