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El modelo de bienestar basado en el consumo choca con la sostenibilidad del planeta

El modelo de bienestar basado en el consumo choca con la sostenibilidad del planeta

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Jose Domingo García-Merino, Profesor Titular Universidad-Economía Financiera, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

izzuanroslan/Shutterstock

El desarrollo humano consiste, en esencia, en mejorar el bienestar de las personas ampliando sus capacidades y sus opciones vitales, y se mide habitualmente mediante indicadores de salud, educación y renta.

Alcanzar un alto desarrollo humano requiere del consumo de grandes cantidades de recursos naturales: minerales, bosques, agua, gas y petróleo, entre otros. Estos últimos generan emisiones de CO₂ que deben ser absorbidas por el medio ambiente. El problema es que este proceso tiene límites. Los ecosistemas cuentan con una capacidad finita para regenerar recursos y absorber residuos. Cuando esa capacidad se supera, los impactos ambientales se acumulan: cambio climático, pérdida de biodiversidad o degradación de suelos, entre otros.

La pregunta es: ¿están los países utilizando adecuadamente sus recursos para mejorar el bienestar de su población? Para responder a esta cuestión hemos comparado el uso de recursos con los niveles de desarrollo humano en 120 países. Y el resultado es preocupante.

Más pobres y más eficientes

En términos generales, los países con menores ingresos son capaces de transformar una unidad de recursos en mejoras relativamente mayores de bienestar. Es decir, son más eficientes. Por el contrario, los países más ricos consumen grandes cantidades de recursos para obtener incrementos pequeños, o incluso marginales, en el bienestar.

Además de la eficiencia, resulta relevante evaluar si los países se encuentran dentro de unos umbrales que puedan considerarse sostenibles, lo que plantea la formulación de los límites planetarios para una vida digna, el establecimiento de límites energéticos para satisfacer las necesidades humanas y la necesidad de fijar límites de acuerdo con el principio de suficiencia (el umbral mínimo para garantizar el bienestar y los derechos básicos de las personas).

Los países con mayores niveles de desarrollo humano no solo consumen más recursos, sino que, además, superan con mayor frecuencia los límites ecológicos considerados sostenibles. Mientras tanto, muchos países con menor desarrollo humano permanecen dentro de esos límites, aunque a costa de tener condiciones de vida más precarias.

Las causas

Cuando se examinan por separado los componentes del desarrollo humano –salud, educación e ingresos–, aparece un resultado muy revelador: el principal factor que reduce la eficiencia en el uso de los recursos es un mayor nivel de ingresos, mientras que las mejoras en salud y educación no tienen un efecto negativo significativo. Esto sugiere que el problema no es mejorar la vida de las personas en sí mismo. Al contrario, ampliar el acceso a la educación o aumentar la esperanza de vida no implica necesariamente un mayor deterioro ambiental.

El verdadero desafío está en el modelo de crecimiento basado en el consumo, que acompaña al incremento de la renta en las economías más avanzadas. En otras palabras, no todo el desarrollo es igual desde el punto de vista ambiental: es posible avanzar en bienestar sin aumentar de forma proporcional el uso de recursos, pero esto requiere cambiar las bases económicas que lo sustentan.

Es lo que podríamos llamar “rendimientos decrecientes del consumo”. En niveles bajos de desarrollo humano, pequeñas mejoras —más acceso a energía, a alimentos o a servicios básicos— tienen un impacto enorme en el bienestar. Sin embargo, en sociedades ricas con altos niveles de consumo, su aumento apenas mejora el bienestar. En otras palabras: llega un punto en el que consumir más recursos deja de ser interesante para mejorar el bienestar, ya que genera impactos ambientales.

La desigualdad económica y ecológica global

Se genera así una situación paradójica: los países más ricos son los que mayor presión ambiental generan al planeta, mientras que los más pobres son los que menos contribuyen a este problema, pero también los que menos se benefician del desarrollo.

Si aumentar el uso de recursos no mejora significativamente el bienestar, entonces ese aumento carece de sentido desde una perspectiva social. El reto es, entonces, encontrar un equilibrio que permita mejorar el bienestar de las personas sin sobrepasar los límites del planeta.

The Conversation

Jose Domingo García-Merino recibe fondos de EHU. Ethics in Finance & Social Value (ECRI)-GIU22/003

– ref. El modelo de bienestar basado en el consumo choca con la sostenibilidad del planeta – https://theconversation.com/el-modelo-de-bienestar-basado-en-el-consumo-choca-con-la-sostenibilidad-del-planeta-282787

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