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Cómo traer la evidencia científica a las aulas para enseñar mejor

Cómo traer la evidencia científica a las aulas para enseñar mejor

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Susana Al-Halabí, Profesora Titular de Universidad, Psicología, Universidad de Oviedo

Monkey Business Images/Shutterstock

“No hay enseñanza sin investigación ni investigación sin enseñanza”, escribió el pedagogo y filósofo de la educación Paulo Freire. La investigación permite comprender cómo pueden mejorarse las prácticas educativas. Para lograr un impacto real, sus conclusiones deben incorporarse a la formación de los futuros docentes, pero también llegar a quienes ya están cada día en las aulas.

Sin embargo, no resulta sencillo acercar la evidencia científica al profesorado de las etapas preuniversitarias. En el sistema educativo actual, no siempre está claro quién debe hacerlo, cuándo ni mediante qué procedimientos. Como consecuencia, muchos docentes encuentran dificultades para acceder a literatura científica relevante y debatir sobre estudios rigurosos en profundidad.


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Tertulias para docentes

Una manera de responder a este desafío son las tertulias pedagógicas dialógicas. Basadas en los principios del llamado aprendizaje dialógico, constituyen espacios de encuentro en los que el conocimiento científico se construye colectivamente a través del diálogo entre personas con experiencias y perspectivas diversas.

Las investigaciones desarrolladas durante las últimas décadas han mostrado que este tipo de actuaciones favorecen el pensamiento crítico, fortalecen los procesos de aprendizaje y mejoran la calidad de la formación. Su valor reside en que las aportaciones se juzgan por la solidez de los argumentos y no por la posición de quien las realiza. De este modo, la diversidad de conocimientos, trayectorias y experiencias se convierte en una fuente de aprendizaje compartido.




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Salud mental y evidencias

Con este propósito, un grupo de investigadoras de la Universidad de Oviedo pusimos en marcha, en colaboración con el Centro del Profesorado y Recursos de Oviedo, una formación sobre salud mental basada en tertulias pedagógicas dialógicas. En ella participaron docentes de distintas etapas educativas, profesionales de la orientación, equipos directivos y familias.

La dinámica era sencilla: no trabajábamos con resúmenes ni materiales divulgativos, sino que ofrecíamos al profesorado artículos científicos originales.

Del ‘paper’ científico a la realidad del aula

Los docentes de enseñanzas medias no siempre tienen acceso a bases de datos científicas ni dispone de criterios suficientes para discriminar entre evidencias de distinta calidad. En este sentido, el equipo de formadoras e investigadoras asumimos la responsabilidad de seleccionar la mejor evidencia disponible y ofrecerla a través de esta modalidad formativa.

Antes de cada encuentro, se proporcionaban los artículos a los participantes, que realizaban la lectura de manera individual. Después, durante la tertulia, quien lo deseaba compartía el párrafo que más le había sorprendido o inspirado. A partir de ahí se iniciaba la conversación.

Lejos de convertirse en una discusión académica tradicional, o en una sesión de preguntas y respuestas a las personas involucradas en la investigación, las tertulias funcionaron como espacios de construcción colectiva del conocimiento. Los hallazgos de la investigación dialogaban constantemente con la experiencia profesional en los centros educativos, enriqueciendo la comprensión de los problemas analizados y favoreciendo la creación de nuevos significados compartidos.

Cuando la evidencia cuestiona nuestras certezas

Una de las razones por las que este formato de formación de docentes es especialmente eficaz es que, a menudo, los docentes con años de experiencia pueden tener creencias muy arraigadas: enfrentados a evidencias científicas que apuntan en otra dirección, es fundamental que exista el espacio para debatir y plantear situaciones concretas.

En la experiencia realizada en Oviedo, por ejemplo, las lecturas incluían trabajos sobre la llamada hipótesis de inflación de la prevalencia, según la cual determinados discursos de sensibilización podrían contribuir involuntariamente a interpretar formas leves o transitorias de malestar como problemas psicológicos más graves. Revisamos artículos científicos que advertían de posibles efectos iatrogénicos (es decir, efectos adversos resultantes de la intervención) de algunas intervenciones universales de salud mental y analizamos una revisión reciente sobre la idealización de los problemas de salud mental en adolescentes y el papel que determinadas dinámicas culturales y digitales pueden desempeñar en este fenómeno.




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Las primeras sesiones generaron sorpresa e incluso cierta desazón. Algunos hallazgos cuestionaban prácticas ampliamente aceptadas en los contextos educativos y obligaban a revisar ideas que muchos participantes daban por sentadas. Sin embargo, la reacción no fue el rechazo ni la defensa de posiciones previas, sino la curiosidad.

Aprender a formular mejores preguntas

Lo más estimulante de la experiencia no fueron únicamente los artículos analizados. Fue comprobar hasta qué punto el profesorado desea comprender críticamente qué está ocurriendo con la salud mental de su alumnado y cuál puede ser el papel de la escuela. Docentes de primaria, secundaria, bachillerato y formación profesional acudieron cada semana, después de sus jornadas lectivas, para discutir literatura científica compleja con rigor, interés y una notable apertura intelectual.

Más allá de los contenidos concretos abordados, las tertulias se consolidaron como un espacio de encuentro entre investigación y práctica educativa. De hecho, una de las demandas que surgió del propio grupo fue la organización de nuevas conversaciones y de talleres sobre búsqueda de literatura científica que permitiera al profesorado acceder de forma autónoma a las mejores evidencias disponibles.

Espacios para pensar juntos

En un contexto educativo cada vez más complejo, la formación no consiste únicamente en transmitir contenidos, sino en crear las condiciones para pensar juntos.

Como recordaba el pedagogo, educador y filósofo brasileño Paulo Freire, no hay enseñanza sin investigación. Y quizá la mejor formación docente no consista en proporcionar respuestas cerradas, sino en aprender a formular mejores preguntas a la luz de la evidencia científica.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

– ref. Cómo traer la evidencia científica a las aulas para enseñar mejor – https://theconversation.com/como-traer-la-evidencia-cientifica-a-las-aulas-para-ensenar-mejor-291007

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