Source: United Nations – in Spanish 4
Headline: La IA está cambiando cómo pensamos: ¿Nos daremos cuenta a tiempo?
Por Sachin Gaur
1 Noviembre 2026 Salud
Es muy tentador ahorrarle al cerebro el pensar del todo”. Solo entre el cinco y el diez por ciento de los trabajadores usa la IA para liberar capacidad mental; la mayoría externaliza también el análisis y la decisión. “Mantén tu cerebro en el juego”, pide un neurocientífico, que alerta además de que la IA “piratea el apego” y de la soledad que sufren quienes más se relacionan con ella. “El cambio nunca ha sido tan rápido, pero nunca volverá a ser tan lento”.
La inteligencia artificial promete hacernos la vida más fácil. Con unas pocas pulsaciones, puede escribir correos, resumir informes, generar ideas y responder a preguntas complejas en segundos. Para muchas personas, supone un salto tecnológico comparable a la llegada de internet. Pero, según el neurocientífico David Rock*, la pregunta más importante no es qué está haciendo la IA por nosotros, sino qué puede estar haciéndonos a nosotros.
“En cierto modo, la tecnología no nos está cambiando en absoluto”, declaró Rock a Noticias ONU. El cerebro humano sigue tomando decisiones, resolviendo problemas y respondiendo a los desafíos como lo ha hecho durante miles de años. Sin embargo, la historia demuestra que los grandes acontecimientos y las presiones prolongadas pueden dejar huellas duraderas en el cerebro, moldeando el comportamiento durante años o incluso generaciones.
La gran paradoja
La revolución tecnológica actual puede ser uno de esos momentos. La diferencia, sostiene Rock, es que la tecnología nos da cada vez más una sensación de control sobre casi todo.
¿Necesitas un coche? Pulsa un botón. ¿Quieres que te traigan la cena? Pulsa otro. ¿Buscas información? Está disponible al instante. Esa creciente sensación de autonomía puede ser liberadora. Pero también crea una trampa sutil, especialmente a medida que los sistemas de IA se vuelven capaces de realizar tareas que antes requerían un esfuerzo mental considerable.
La verdadera preocupación no es que la IA sea cada vez más potente. Es que las personas están demasiado dispuestas a entregar su pensamiento. Rock describió recientemente el momento actual como una transición del “FOMO de la IA” a la “resaca de la IA”.
Las organizaciones se apresuraron a adoptar herramientas de IA generativa, a menudo antes de comprender plenamente sus efectos a largo plazo. Ahora las consecuencias son más claras.
Lo que ve le preocupa. Una pequeña minoría de trabajadores, tal vez entre el cinco y el diez por ciento, utiliza la IA según lo previsto: descargando tareas rutinarias y liberando capacidad mental para un trabajo más exigente.
La mayoría, sin embargo, hace lo contrario. “El cerebro adora conservar energía”, dijo. “Es muy tentador ahorrarle al cerebro el pensar del todo“.
El resultado, advierte, es una erosión gradual del juicio. Cuando las personas externalizan no solo el trabajo rutinario, sino también el análisis, la evaluación y la toma de decisiones, corren el riesgo de perder la capacidad de distinguir las buenas ideas de las malas.
La IA puede proporcionar respuestas rápidamente, pero la velocidad no es lo mismo que la sabiduría. “Mantén tu cerebro en el juego“, dijo. “Cuando tu cerebro no está en el juego, pierdes esas habilidades muy rápido”.
Una crisis de atención
El auge de la IA llega en un momento en que muchas personas ya tienen dificultades para concentrarse. Según Rock, el mayor desafío al que se enfrentan los trabajadores hoy no es la falta de información, sino un exceso abrumador de ella. Compara el momento actual con la llegada del correo electrónico, que aumentó drásticamente la cantidad de información que la gente tenía que procesar. Hoy, sin embargo, la escala es mucho mayor.
Los trabajadores se ven bombardeados por mensajes, actualizaciones, notificaciones y resúmenes generados por IA, a menudo muy por encima de lo que el cerebro humano puede gestionar de forma realista. “Nuestros cerebros tienen límites reales”, dijo.
Los ordenadores pueden procesar miles de decisiones en un instante. Los humanos, no. Sin embargo, muchas organizaciones siguen funcionando como si las personas tuvieran una capacidad ilimitada de atención y toma de decisiones.
Rock cree que la sociedad se encuentra todavía en un “período de asentamiento” con la IA, parecido a los primeros días del automóvil, antes de que existieran las leyes de tráfico y los límites de velocidad. La tecnología ha llegado más rápido que las normas sociales y las salvaguardias necesarias para utilizarla de forma responsable.
La tecnología que quiere ser tu amiga
A diferencia de avances tecnológicos anteriores, la IA puede estar transformando algo aún más fundamental que el trabajo. “Piratea el apego”, dijo Rock.
Mientras que la televisión, los libros y los teléfonos inteligentes competían por nuestra atención, la IA compite cada vez más por nuestras relaciones. Cada vez más personas recurren a los chatbots no solo para obtener información, sino para conversar, buscar compañía y pedir consejo.
Esa tendencia le preocupa. Las investigaciones, señaló, sugieren que las personas que pasan mucho tiempo interactuando con compañeros de IA pueden sentirse más solas en lugar de menos. Otros estudios apuntan a vínculos entre una gran dependencia de los chatbots y un mayor distanciamiento de las interacciones sociales del mundo real.
El cerebro humano evolucionó en torno a las relaciones con otras personas. Sustituir demasiado esa interacción por máquinas puede tener un coste psicológico que la sociedad apenas empieza a comprender. A medida que la IA se vuelve más sofisticada, y a medida que la robótica, la computación más rápida y las tecnologías de internet de próxima generación convergen, es probable que esas preguntas sean aún más acuciantes.
Por qué la conexión humana puede volverse más valiosa
Paradójicamente, cuanto más capaces se vuelven las máquinas, más valiosas pueden volverse las relaciones humanas. Rock cree que el futuro valorará la confianza, la autenticidad y la conexión humana genuina.
En un mundo en el que las máquinas pueden generar contenido, analizar datos e imitar conversaciones, lo que sigue siendo exclusivamente humano puede volverse más preciado.
“La experiencia humana va a ser mucho más valiosa”, dijo. En lugar de sustituir a las personas, la IA podría acabar aumentando la importancia de las redes humanas, las relaciones más profundas y la colaboración significativa. Ese futuro no está garantizado. Pero es una posible respuesta a un mundo de cambio tecnológico acelerado. Y la aceleración es exactamente lo que Rock espera. “El cambio nunca ha sido tan rápido”, dijo, “pero nunca volverá a ser tan lento”.
La habilidad que puede importar más
Entonces, ¿cómo pueden adaptarse las personas? La respuesta de Rock se reduce a un solo concepto: la metacognición, o pensar sobre el pensamiento. En lugar de permitir que la IA se haga cargo, sostiene que las personas deben mantener firmemente el control, utilizando estos sistemas para desafiar y ampliar sus perspectivas en lugar de reemplazarlas.
La IA puede ayudar a las personas a considerar puntos de vista que de otro modo pasarían por alto, poner a prueba supuestos y explorar interpretaciones alternativas. Pero la responsabilidad del juicio debe seguir siendo humana. Llama a este enfoque “el humano al mando”. La tecnología, dice, funciona mejor cuando profundiza el pensamiento en lugar de sustituirlo.
A medida que la IA se integre en la vida cotidiana, esa distinción podría resultar crítica. Las máquinas pueden volverse más inteligentes y rápidas, pero el desafío para la humanidad será garantizar que nuestras propias mentes sigan comprometidas. Porque el futuro puede depender no de lo inteligente que llegue a ser la IA, sino de si seguimos ejercitando la inteligencia que ya tenemos.
*El doctor David Rock, que acuñó el término “neuroliderazgo”, es cofundador y consejero delegado del NeuroLeadership Institute, una consultoría global que aplica la neurociencia al liderazgo y al rendimiento organizacional. Autor de varios libros, entre ellos el superventas “Your Brain at Work” y su último trabajo, “Your Story Has a Villain”, es uno de los oradores principales del UN Skills Fest 2026, dedicado a las personas en el centro.
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