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Partido Comunista de China: 105 años de una trayectoria marcada por la transformación y la búsqueda del desarrollo

Partido Comunista de China: 105 años de una trayectoria marcada por la transformación y la búsqueda del desarrollo

Source: People’s Republic of China – State Council News in Spanish

.china.org.cn | 01. 07. 2026

Por Isaura Diez

Hace 10 años llegué a China y los cambios en esta década muestran a un país donde conviven la memoria histórica y los signos de una transformación profunda.

Desde los espacios públicos, los centros financieros, los hub de innovación hasta los lugares más antiguos, es evidente la huella del proceso de desarrollo de este gigante asiático.

Como periodista latinoamericana que reside aquí, he tenido la oportunidad de observar parte de este proceso desde una perspectiva cercana.

Es obvio para todos los que vivimos estos cambios, que ningún éxito del país es posible sin la guía del Partido Comunista de China (PCCh) y de su capacidad de adaptación ante diferentes etapas históricas.

Al arribar al aniversario 105 de su fundación, esta organización política de más de 101 millones de miembros, transversaliza todas las transformaciones sociales, económicas, políticas, culturales y ambientales en China.

El PCCh fue fundado en 1921 en un contexto de profundos desafíos nacionales e internacionales. Desde sus primeros años, asumió como misión impulsar la independencia, el desarrollo y la búsqueda de mejores condiciones de vida para la población, en una época marcada por conflictos internos y presiones externas.

La fundación de la República Popular China en 1949 abrió una nueva etapa histórica y sentó las bases para un proceso de construcción nacional en medio de un contexto internacional complejo.

Con el inicio de la reforma y apertura a finales de la década de 1970, China emprendió un camino de modernización que permitió liberar fuerzas productivas, ampliar su integración con la economía mundial y generar cambios profundos en la estructura económica y social del país.

Sin dudas, uno de los capítulos más sobresalientes de este proceso ha sido la lucha contra la pobreza.

En 2021 China declaró la eliminación de la pobreza absoluta y posteriormente pasó de una etapa enfocada en sacar a millones de personas de esa condición a otra centrada en consolidar los resultados mediante la revitalización rural, el empleo y el desarrollo industrial local.

Por otro lado, el cambio en la estructura económica se refleja en su capacidad industrial. Este país mantiene desde hace 15 años el liderazgo mundial en escala manufacturera y cuenta con una amplia cadena industrial que abarca desde sectores tradicionales hasta áreas estratégicas como vehículos eléctricos, energías renovables y manufactura inteligente.

Esto es solo por mencionar ejemplos, porque la dimensión de las transformaciones en China vista desde el exterior asombra más cuando se conoce que todos estos logros ocurrieron en un período relativamente corto.

Usualmente me sorprendo en mis viajes a otras provincias y en conversaciones con pobladores acerca de cómo han cambiado ciudades pequeñas para transformarse en megaurbes con sistemas avanzados de transporte, centros tecnológicos y nuevas industrias vinculadas a la economía digital y verde.

Este proceso ha estado acompañado por el concepto de una modernización con características propias, basada en las condiciones nacionales y orientada hacia objetivos de desarrollo de alta calidad.

En la actualidad, China coloca la innovación científica y tecnológica como una de sus principales fuerzas motrices. De hecho, el país ha invertido más de 500 mil millones de dólares en I+D.

Quienes vivimos aquí notamos una estrategia dirigida a fortalecer la capacidad de desarrollo independiente y elevar la competitividad del país, muy evidente en sectores como inteligencia artificial, energías renovables, vehículos eléctricos, comunicaciones y manufactura avanzada.

Desde esta perspectiva, el aniversario 105 del PCCh coincide con una etapa en la que China busca consolidar nuevas ventajas económicas y responder a los desafíos de un entorno internacional marcado por cambios acelerados.

Para América Latina, observar la experiencia china representa también una oportunidad para comprender diferentes caminos de desarrollo.

En la última década la cooperación entre China y los países de aquella región ha adquirido una importancia creciente en áreas como comercio, infraestructura, agricultura, ciencia, tecnología y formación de recursos humanos.

Más de 20 naciones latinoamericanas participan de la Iniciativa de la Franja y la Ruta, el comercio bilateral ya supera los 549 mil millones de dólares y cinco grandes programas de cooperación bilateral están en marcha.

En estos años China nos ha enseñado su posición como interlocutor de paz que aporta estabilidad. Una nación que propone un acercamiento respetuoso, sin injerencias en asuntos internos y bajo el principio de ganancias compartidas.

Esto es aún más evidente en su proyección internacional a través de las iniciativas globales del presidente Xi Jinping estructuradas en cuatro grandes pilares estratégicos: Desarrollo, Seguridad, Civilización y Gobernanza.

Estas propuestas buscan reformar el sistema internacional, potenciar el rol del Sur Global y promover el multilateralismo.

Al mismo tiempo, el desarrollo chino no está exento de desafíos. La economía mundial atraviesa un periodo de incertidumbre debido a factores como tensiones geopolíticas, transformaciones tecnológicas y cambios en las cadenas globales de suministro.

Ante este escenario, los conceptos de innovación, apertura, desarrollo sostenible y fortalecimiento de la resiliencia económica ocupan un lugar central en las políticas de China.

La capacidad de adaptación ha sido uno de los elementos destacados bajo la guía del Partido Comunista de China.El país siempre ha respondido ante diferentes etapas históricas con ajustes de sus estrategias de desarrollo y nuevas formas de organización económica-social concebidas como parte de la planificación quinquenal.

En mi opinión, el proceso de transformación del país constituye uno de los acontecimientos más relevantes de la historia contemporánea.

La China actual es resultado de múltiples factores: la historia, las decisiones de desarrollo adoptadas durante décadas, la participación de la población y la búsqueda de nuevos caminos para enfrentar desafíos internos y externos.

Desde Beijing, en los hutones o en los rascacielos, unos al lado de los otros, es perceptible esa convivencia entre pasado y futuro.

Cuando viajo en China veo un movimiento amplio de construcción y transformaciones que me hacen pensar lo diferente que será este país en 2030.

El Partido encara esta nueva era de modernización enfocado en la construcción de una sociedad más desarrollada, estable y unida. Y nosotros estaremos aquí para ayudar al resto del mundo a comprender mejor la velocidad, escala y el alcance de estos cambios en China.

*La autora es Jefa Corresponsal de la Oficina de la Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina en China

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