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¿De verdad se han hecho muchas películas sobre la guerra civil española?

¿De verdad se han hecho muchas películas sobre la guerra civil española?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ruth Gutiérrez Delgado, Profesora titular de Guion, Epistemología y Poética audiovisual, Universidad de Navarra

Mario Casas y Alberto San Juan en un fotograma de la película _La cena_, situada en el final de la guerra civil española. RTVE

La guerra civil española ha marcado la historia de la España contemporánea y, por tanto, ha dejado también su huella en el cine español. No sólo el género bélico ha reflejado el trauma, la amarga experiencia y la frustración propias del conflicto fratricida. Toda la industria audiovisual ha crecido confrontando la herida de la guerra y generando a sus héroes y heroínas en ese caldero roto.

Conviene matizar que preguntarse si se han rodado, o no, muchas películas sobre esta contienda tiene trampa. La guerra no fueron solo sus batallas ni la vida en la retaguardia, sino también los meses previos de república que condujeron a la guerra y la posguerra durante la dictadura. Así, guerra y posguerra en España componen un mismo universo cinematográfico.

Durante el conflicto

A lo largo del tiempo, la producción sobre este tema ha sido desigual. La guerra filmada pasó por diversas etapas que explican también cambios de mentalidad en la sociedad. Durante la propia contienda, aunque ambos bandos promovieron principalmente el rodaje de películas de carácter documental con fines propagandísticos, también se estrenaron unos pocos largometrajes de ficción.

Cartel que anuncia la proyección de _Sin novedad en el Alcázar_ en Madrid.
Cartel publicitario que anuncia la proyección de Sin novedad en el Alcázar en Madrid.
Filmaffinity

Así, con el apoyo de la industria italiana, el bando sublevado filmó Frente de Madrid y Sin novedad en el Alcázar, que recreaba el asedio al Alcázar de Toledo en los primeros meses de 1936, elogiando a los defensores. Con el sello de Hollywood, se estrenaron The Last Train from Madrid, Love Under Fire y, para apoyar la causa republicana, Bloqueo.

En el exilio surgió un cine en rescate de los perdedores: el cineasta y escritor francés André Malraux dirigió Sierra de Teruel y Luis Buñuel contribuyó a la causa republicana con el guión de España 1936, un documental propagandístico.

La versión ganadora

Finalizada la guerra, empezó a gestarse la visión oficial. La industria nacional estrenó entre 1941 y 1942 una decena de títulos que exaltaban los valores patrióticos y castrenses, narrando las gestas heroicas del bando nacional durante la guerra. Fue el llamado cine de cruzada, “a medio camino entre la tradición de cine bélico y los tonos del cine de propaganda política o de la reconstrucción histórica, aunque en la inmediatez del pasado presente”. Entre ellas se encontraban Porque te vi llorar, ¡Harka!, Raza o Rojo y negro.

Raza –con un guion escrito por Franco, bajo seudónimo, en el que proyectó sus ideas políticas– narra los diferentes caminos que toman los miembros de la aristocrática familia Churruca al estallar la guerra, un “trasunto ennoblecido de los Franco”. En cuanto a Rojo y negro, destacó por su innovadora estética, enmarcada en una corriente netamente falangista, y por humanizar y ofrecer una visión matizada de los vencidos en la guerra.

Una visión desde la dictadura

Durante la posguerra se estrenaron títulos de carácter histórico-biográfico como El santuario no se rinde, acerca de la resistencia del capitán Cortés en el santuario de Santa María de la Cabeza, y Cerca del cielo, en torno al martirio del obispo de Teruel, Anselmo Polanco.

También en los años cuarenta se filmaron en Estados Unidos películas sobre el tema, como Arise, My Love, The Fallen Sparrow, ¿Por quién doblan las campanas?, basada en la novela Ernest Hemingway, y Confidential Agent, adaptación de una obra de espías de Graham Greene. Todas ellas, rodadas durante la Segunda Guerra Mundial, presentaban de una u otra manera a miembros de las Brigadas Internacionales o a soldados republicanos en lucha contra el fascismo.

Un hombre abraza a una mujer mientras miran al cielo.
Ingrid Bergman y Gary Cooper en la adaptación de ¿Por quién doblan las campanas?.
Paramount Pictures

Con el paso de los años disminuyó el número de largometrajes en torno a la guerra. A los títulos bélicos se sumaron melodramas o cintas románticas con el conflicto como telón de fondo.

Poco a poco, se fueron realizando una serie de películas que suponían una reflexión más o menos velada acerca de la contienda, especialmente en una época en la que resultaba un tabú disentir del relato oficial acerca de sus causas y, sobre todo, sus consecuencias. Así sucedió con la hollywoodense Behold a Pale Horse, prohibida en España hasta 1979. Aunque se ambientaba en los años cincuenta, tenía como protagonista a un antiguo maquis exiliado en Francia que decidía regresar a su país de origen.

Más favorable resultó el llamado cine de reconciliación, coincidiendo con la “política del olvido” que preparó a España para su transición. Tierra de todos abordó el conflicto de manera reconciliadora, así como Posición avanzada, en la que los soldados de ambos bandos pactan una tregua para pescar truchas e intercambiar cigarrillos. Otras obras, aun desarrollando su argumento en la contemporaneidad, tenían la guerra como tema de fondo. Fue el caso de España otra vez o La caza y La prima Angélica, ambas de Carlos Saura, en las que recuerdos, fantasmas y rencores del pasado impactaban en el presente.

Escena de La caza, de Carlos Saura.

Mientras tanto, continuaban estrenándose títulos menores de escasa repercusión que insertaban el discurso oficialista en relatos bélicos, como Golpe de mano (Explosión), La orilla y La montaña rebelde.

Llega la democracia también al cine

Finalizada la dictadura, los años de la Transición dieron lugar a sucesivos estrenos que abordaron críticamente la guerra civil. Estos incidían en la perspectiva republicana pero también reflexionaban sobre la tragedia que había supuesto para toda la sociedad española. Algunos incluso adoptaron tono de sátira con toques de destape.

Entre los más destacados, Las largas vacaciones del 36 recreó el ambiente de la burguesía catalana durante el inicio del conflicto; Retrato de familia adaptó Mi idolatrado hijo Sisi, de Miguel Delibes, acerca de cómo la guerra impacta en una familia en descomposición; Soldados hizo lo propio con una novela de Maux Aub sobre el camino hacia el exilio de unos soldados republicanos; Los días del pasado se aproximó a la figura del maquis y Companys, proceso a Cataluña recreó el juicio y fusilamiento de Lluis Companys, presidente de la Generalitat.

Los títulos en clave crítica, costumbrista y cómica fueron relegando la política del olvido. En esa línea, De camisa vieja a chaqueta nueva retrató el oportunismo ideológico como adaptación a los tiempos; Las bicicletas son para el verano incidió en una desprevenida clase media durante el estallido de la guerra y La vaquilla se convirtió en la comedia negra española más relevante del momento.

Imagen de unos soldados hablando desde una trinchera.
Fotograma de La Vaquilla.
Santiago Castillo París & MuVIM. Foto: Rafael de Luis

Posteriormente, la tendencia a la comedia ligera se hizo notar en ejemplos como ¡Ay, Carmela!, La niña de tus ojos (situada en Alemania en los años de la guerra civil) y La hora de los valientes, donde la farándula, la música y el arte sirven como macguffin para presentar el contexto del conflicto. Este mismo motivo se vio en Pájaros de papel o en el éxito de 2025 La cena.

Entrar en el siglo XXI

También fue notable el protagonismo de la infancia y su mirada inocente y catalizadora de los demonios de la guerra. Así sucede en La lengua de las mariposas, El viaje de Carol, El espinazo del diablo y El laberinto del fauno, las dos últimas de Guillermo del Toro. Todas ellas, de algún modo, son herederas de El espíritu de la colmena, de 1973.

Con una trayectoria histórica de ajuste a las diversas leyes y políticas de financiación en España, con el movimiento de recuperación y las leyes de Memoria Histórica, el cine sobre la guerra civil continuó su producción a lo largo del siglo XXI. Ha primado desde entonces la percepción individual frente a la gran Historia, privilegiándose también las visiones regionalistas.

Vienen a la memoria, entre muchos otros, títulos como Soldados de Salamina, La luz prodigiosa, La buena nueva, La voz dormida, Pa negre e Incierta gloria –ambas de Agustí Villaronga–. También las más recientes La trinchera infinita, Mientras dure la guerra, El maestro que prometió el mar y San Simón.

Todas ellas pondrán el acento en una memoria recrudecida y amarga sobre la represión, el odio y aquellas historias mínimas, normalmente biográficas, que pasaron desapercibidas y que hoy perfilan otro recuerdo del conflicto.

Una de las escenas más icónicas de Soldados de Salamina.

La guerra civil española, siempre difícil y costosa de filmar, ha encontrado relatos a través de los cuales mostrar su crudeza. Batallas como las de Madrid, Brunete, el Ebro y Teruel, o las marítimas de los cabos de Palos y Machichaco carecen de representación fílmica. El frente quedó al margen y, también, los datos históricos.

Sin embargo, casi un siglo después, y sin apenas testigos, emergen reflexiones que apuntan no sólo a avivar la represalia sino a reconciliar los sentimientos, contando historias de perdón y reencuentro como un cierre de aquel conflicto.


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The Conversation

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ref. ¿De verdad se han hecho muchas películas sobre la guerra civil española? – https://theconversation.com/de-verdad-se-han-hecho-muchas-peliculas-sobre-la-guerra-civil-espanola-283638

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