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Impulsar el desarrollo de las relaciones entre China y América Latina en la nueva era bajo la Iniciativa para el Desarrollo Global

Impulsar el desarrollo de las relaciones entre China y América Latina en la nueva era bajo la Iniciativa para el Desarrollo Global

Source: People’s Republic of China – State Council News in Spanish

.china.org.cn | 23. 09. 2026

Por Zhang Jieyu

En la actualidad, los cambios nunca vistos en una centuria en el mundo evolucionan de manera acelerada, con desequilibrios en el desarrollo y un déficit de gobernanza. Los países en desarrollo necesitan urgentemente unirse y colaborar para superar juntos las dificultades del desarrollo. 

Hace cinco años, el presidente chino Xi Jinping presentó la Iniciativa para el Desarrollo Global (IDG), que ofrece una solución china para resolver los retos del desarrollo mundial y poner en práctica la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.

América Latina y el Caribe constituyen una parte importante del Sur Global y un socio clave de China para profundizar la cooperación exterior y practicar el verdadero multilateralismo. En el marco de la IDG, las relaciones China-América Latina han superado los límites de la cooperación tradicional, consolidado los cimientos del desarrollo compartido y se han convertido en un modelo de solidaridad y asistencia mutua entre los países de mercados emergentes en su camino hacia la modernidad, inyectando una fuerza duradera a la construcción de una comunidad de futuro compartido entre China y América Latina en la nueva era.

La IDG sienta las bases conceptuales y define la orientación del desarrollo para la mejora cualitativa de las relaciones chino-latinoamericanas, lo que tiene una importancia histórica fundamental. Como señaló el presidente Xi Jinping en el discurso de apertura de la Cuarta Reunión Ministerial del Foro China-CELAC, China y ALC ya forman una comunidad de futuro compartido que avanza de la mano. Desde hace mucho tiempo, China y los países del continente pertenecen al Sur Global. Sus condiciones de desarrollo similares y aspiraciones de desarrollo convergentes constituyen una base sólida para la cooperación bilateral. Si bien la cooperación entre ambas partes se centraba tradicionalmente en ámbitos como el comercio, la economía y la infraestructura, la IDG redefine el núcleo de valor y la dimensión práctica de la cooperación recíproca, concentrándose en ámbitos prioritarios como la reducción de la pobreza, la seguridad alimentaria, la transición verde, la economía digital y la protección del bienestar popular.

Al mismo tiempo, la Iniciativa rechaza el pensamiento obsoleto de la competencia geopolítica y juegos de suma cero, no impone condiciones políticas ni crea bloques de confrontación. Se ajusta plenamente a las demandas centrales de los países latinoamericanos de elegir su propio camino de desarrollo y revitalización autónoma, y responde con precisión a su urgente necesidad de superar los cuellos de botella del desarrollo, mejorar el bienestar del pueblo y lograr un desarrollo sostenible. Esto permite a todos los sectores de América Latina comprender mejor que la Iniciativa no es un concepto abstracto, sino una plataforma de cooperación ejecutable, compartible y beneficiosa para todas las partes. La misma ha aglutinado el consenso ideológico sobre el desarrollo compartido entre China y América Latina, sentando una base popular y política para que las relaciones bilaterales avancen de forma estable y duradera.

Bajo la IDG, China y América Latina profundizan la articulación estratégica, amplían la cooperación y consolidan sus logros para impulsar una cooperación práctica bilateral de mayor calidad. Los avances se resumen en tres puntos:

Primero, articular estrategias de desarrollo y consolidar la cooperación tradicional. China respeta el camino de desarrollo elegido independientemente por los países latinoamericanos y promueve la sinergia entre la IDG, la construcción de la Franja y la Ruta de alta calidad y los planes de desarrollo nacionales de América Latina. Más de 20 países de la región han establecido mecanismos de articulación estratégica con China, formando un patrón de cooperación integral y multinivel. Siguiendo el principio de amplio consenso, construcción conjunta y beneficios compartidos, ambas partes avanzan en la interconexión de infraestructuras, cooperación de capacidad productiva y explotación de recursos. Se han ejecutado más de 200 proyectos de infraestructura y bienestar social, generando millones de empleos locales y ayudando a América Latina a perfeccionar su sistema industrial. En 2025, el comercio bilateral alcanzó un récord histórico de 549.040 millones de dólares estadounidenses. China sigue siendo el segundo mayor socio comercial de América Latina y el Caribe.

Segundo, desarrollar cooperación en sectores emergentes para elevar su calidad. Guiadas por los conceptos de innovación y desarrollo verde de la IDG, ambas partes cooperan en economía digital, energías limpias, gobernanza climática y modernización agrícola, ayudando a los países latinoamericanos a aprovechar las oportunidades de la transición global. China comparte la experiencia de modernización china y brinda apoyo técnico y capacitación de talentos para subsanar las carencias técnicas de la región, transformando la cooperación bilateral del comercio tradicional a un modelo de colaboración de alta calidad, sostenible e inclusivo.

Tercero, reforzar la coordinación multilateral y promover la reforma de la gobernanza global. A través de la plataforma de la IDG, China y América Latina defienden los intereses comunes del Sur Global, coordinan sus posiciones sobre gobernanza del desarrollo global, formulación de normas internacionales y respuesta al cambio climático. Se oponen firmemente al unilateralismo y al proteccionismo, impulsando un sistema de gobernanza global más justo y razonable, lo que demuestra la solidaridad y la capacidad de los países en desarrollo.

En la nueva era y en el nuevo camino, la cooperación amistosa entre China y América Latina tiene amplias perspectivas. La IDG constituye no solo una herramienta importante para profundizar la cooperación mutuamente beneficiosa chino-latinoamericana, sino también un instrumento fundamental para construir la comunidad de futuro compartido entre China y América Latina. En el futuro, China y América Latina seguirán cohesionando el consenso sobre el desarrollo, consolidando los cimientos de la cooperación e innovando los modelos de cooperación, a fin de contribuir con una sólida fuerza al desarrollo y prosperidad comunes del mundo y a la construcción de una comunidad de futuro compartido de la humanidad.

*La autora es investigadora del Instituto de Estudios Internacionales de China

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