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¿Podemos saber si elegimos la vida correcta?

¿Podemos saber si elegimos la vida correcta?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Alexandra Glink Lezana, Profesora asociada de Psicología, especializada en psicología clínica y neuropsicología, Universitat de Girona; UOC – Universitat Oberta de Catalunya

DustandAshes/Shutterstock

¿Cómo podemos saber si elegimos bien nuestra vida? La psicología puede explicar por qué imaginamos las alternativas a nuestras decisiones, pero hay algo que nunca podremos comprobar: qué habría ocurrido realmente en la vida que no elegimos, ni quiénes habríamos llegado a ser dentro de ella.

Todos hemos pensado alguna vez qué habría pasado si hubiéramos aceptado aquel trabajo, continuado aquella relación, elegido otra ciudad o tomado una decisión diferente. La psicología denomina “pensamiento contrafáctico” a la capacidad de imaginar alternativas a acontecimientos que ya han ocurrido. Pensamientos como “si hubiera hecho esto” o “si no hubiera pasado aquello” son habituales y pueden ayudarnos a interpretar el pasado, aprender de la experiencia, preparar decisiones futuras y experimentar emociones como el arrepentimiento.

Pero utilizar estos pensamientos para juzgar nuestra propia vida plantea una dificultad particular.

Si pensamos que habríamos sido más felices de haber tomado otra decisión, estamos comparando nuestra vida real con otra que nunca hemos experimentado. Podemos imaginar cómo habría empezado esa trayectoria, pero no podemos seguirla para comprobar dónde habría terminado.

En un experimento, una comparación permite estudiar qué ocurre bajo unas condiciones frente a otras, pero en nuestra vida no existe esa segunda observación. Solo conocemos una de las trayectorias posibles. No sabemos qué habría ocurrido después de la decisión que no tomamos.

Hay un problema todavía más profundo: cuando imaginamos una vida diferente no imaginamos solamente acontecimientos diferentes. También nos representamos a la persona que habría vivido esos acontecimientos.

“Yoes posibles” y “yoes alternativos”

La psicología ha estudiado este tipo de representaciones. El concepto de “yoes posibles” (del inglés, possible selves) se refiere a las versiones de nosotros mismos que podemos imaginar. Aquello que podríamos llegar a ser, que nos gustaría ser o que tememos llegar a ser.

Otros trabajos han estudiado los “yoes alternativos” (del inglés, alternative selves), versiones alternativas de nosotros mismos asociadas a acontecimientos que podrían haber ocurrido de otra manera.

Esto permite formular una pregunta menos evidente. Cuando imaginamos quiénes habríamos sido si hubiéramos elegido de otra manera, ¿hasta qué punto estamos imaginando realmente a esa persona?

Las investigaciones sobre memoria autobiográfica y simulación contrafáctica ofrecen una pista. Cuando imaginamos cómo podría haber sido un acontecimiento de nuestro pasado no estamos recuperando un recuerdo de una historia que ocurrió en otra realidad. Estamos construyendo una representación alternativa a partir de la información de la que disponemos. Los estudios muestran que recordar acontecimientos autobiográficos e imaginar alternativas a ellos comparten algunos procesos cognitivos.

Esto es relevante porque la persona que imaginamos en esa vida alternativa también es una construcción. Podemos pensar que, si hubiéramos elegido otro camino, seguiríamos siendo esencialmente nosotros mismos, pero con circunstancias diferentes. Sin embargo, las circunstancias no son un simple escenario alrededor de un individuo ya formado. Las experiencias que vivimos contribuyen a modificar nuestras expectativas, prioridades, relaciones y formas de entendernos.

Cuando imaginamos una vida alternativa desde el presente tendemos a conservar una continuidad entre quien somos ahora y quien suponemos que habríamos sido entonces. Lo que no podemos observar es cuánto habría cambiado esa persona como consecuencia de la propia vida que nos representamos.

Además, cuando pensamos que otra decisión nos habría hecho más felices, solemos prestar especial atención a aquello que habría cambiado: el nuevo trabajo, la otra relación, la ciudad diferente. Es mucho más difícil anticipar todo lo que habría ocurrido alrededor de esa decisión.

Alternativas sin la complejidad de la vida real

La investigación sobre predicción afectiva ha mostrado que las personas no siempre calculamos bien cómo nos harán sentir los acontecimientos futuros. Entre otras cosas tendemos a concentrarnos en determinados eventos y a infravalorar la influencia de otros factores que también contribuirán a nuestra experiencia.

Por eso, imaginar una vida alternativa puede resultar más sencillo que imaginar una vida alternativa completa.

Si pienso que habría sido más feliz en otro trabajo, puedo imaginar fácilmente ese trabajo. Es mucho más difícil imaginar las personas que habría conocido, las que no habría conocido, los problemas cotidianos, las oportunidades inesperadas, las pérdidas y las experiencias que habrían ido modificando mis prioridades y mi personalidad.

La vida que realmente hemos vivido ha tenido que incorporar todas esas cosas, mientras que la vida alternativa imaginada no. La primera ha sido continuamente modificada por acontecimientos que no podíamos prever, y la segunda permanece como una posibilidad que nunca tuvo que enfrentarse a sus propias consecuencias.

Esto también explica por qué una vida no vivida puede parecer, retrospectivamente, más coherente de lo que habría sido. La realidad introduce acontecimientos que no encajan con nuestros planes y nos obliga a reajustarnos. Una posibilidad imaginada puede conservar el sentido que le damos desde el presente porque nunca ha tenido que ser corregida por lo que efectivamente ocurrió.

Esto no significa que la decisión que tomamos fuera la correcta, ni que la vida que imaginamos hubiera sido peor. Significa que una posibilidad no vivida no puede convertirse en una segunda biografía que podamos observar y comparar con la nuestra.

La psicología puede explicar por qué construimos alternativas, cómo imaginamos otras versiones de nosotros mismos y por qué esas representaciones pueden adquirir una importante carga emocional. Pero no puede reconstruir la trayectoria que habría seguido una decisión que nunca tomamos.

Hay, por tanto, una pregunta que quizá no podamos responder con más información sobre el pasado. No solo desconocemos qué habría ocurrido si hubiéramos elegido de otra manera: también desconocemos quiénes habríamos llegado a ser.

The Conversation

Alexandra Glink Lezana no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. ¿Podemos saber si elegimos la vida correcta? – https://theconversation.com/podemos-saber-si-elegimos-la-vida-correcta-292022

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