Source: People’s Republic of China – State Council News in Spanish
Por Álvaro Paños Cubillo
El disciplinamiento integral y riguroso del Partido, la gobernanza limpia y el compromiso con el pueblo son algunas de las claves para entender la quinta sesión plenaria del XX Comité Central del Partido Comunista de China (PCCh), celebrada en Beijing del 26 al 29 de octubre. Una gobernanza más eficaz constituye una garantía para el desarrollo económico y social, mientras que el compromiso con una disciplina estricta contribuye a proyectar la imagen de China como una gran potencia responsable.
La quinta sesión plenaria del XX Comité Central del PCCh puso el acento en reforzar el disciplinamiento integral y riguroso del Partido mediante estándares más elevados y medidas concretas. En la sesión se aprobó una decisión sobre el impulso perseverante del disciplinamiento integral y riguroso del Partido. El documento aborda un desafío fundamental: cómo puede una organización política centenaria mejorar su liderazgo, su disciplina institucional y su capacidad de autocorrección mientras dirige el desarrollo del país en un entorno complejo. Para ello, resume los logros y las experiencias acumuladas en la nueva era, analiza las tareas actuales y futuras de la construcción del Partido y establece las líneas estratégicas para seguir reforzando su autogobierno.
En segundo lugar, los temas centrales de esta sesión deben entenderse en el contexto del XV Plan Quinquenal (2026-2030), que exige coordinar la modernización industrial, la innovación tecnológica, la protección ecológica y el bienestar social. Uno de los objetivos fundamentales de esta disciplina interna es fortalecer la capacidad del Partido para liderar la modernización, traducir sus ventajas políticas y organizativas en una gobernanza eficaz, y seguir transformando el país y mejorando las condiciones de vida. Recordemos que en enero de este año el presidente chino, Xi Jinping, instó a proseguir la lucha contra la corrupción con mayor claridad y determinación, como garantía para alcanzar los objetivos del XV Plan Quinquenal.
En tercer lugar, hay que destacar la idea de continuidad. Desde que Xi asumió el liderazgo del país, el disciplinamiento riguroso del Partido ha ocupado un lugar destacado en la agenda política china y se han logrado avances significativos al respecto. En este sentido, el énfasis de esta sesión plenaria en el disciplinamiento integral y riguroso da continuidad a las medidas de disciplina política, supervisión institucional, lucha contra la corrupción y reforma organizativa impulsadas desde el XVIII Congreso Nacional del PCCh, celebrado en 2012. Las campañas anticorrupción han afectado a funcionarios de distintos niveles y han reforzado los mecanismos para detectar, identificar y abordar las conductas corruptas. Así, los mecanismos de supervisión interna del PCCh buscan garantizar que sus miembros rindan cuentas y cumplan con sus responsabilidades. Esta experiencia pone de relieve la relación entre una gestión pública transparente y el bienestar de la población: proteger los fondos públicos permite destinar más recursos a los servicios que necesita la ciudadanía.
Cuarto, el disciplinamiento integral y riguroso va más allá de combatir la corrupción: también implica luchar contra el formalismo y la ineficiencia burocrática. Reducir los trámites innecesarios permite que los funcionarios dediquen más tiempo al servicio público real y a satisfacer las necesidades cotidianas de la población. Xi ha insistido reiteradamente en simplificar la administración y aliviar la carga de los funcionarios de base. En marzo de este año, siguiendo sus instrucciones, la Oficina General del Comité Central del PCCh publicó un comunicado que instaba a reducir las formalidades superfluas y fomentar una mayor iniciativa y responsabilidad en el trabajo.
En quinto lugar, es importante señalar que la estrategia china de la lucha contra la corrupción también cuenta desde hace años con una dimensión internacional. Desde 2012, Beijing ha promovido la cooperación contra la corrupción, la repatriación de fugitivos y la recuperación de activos en el extranjero. La Declaración de Beijing sobre la Lucha contra la Corrupción, aprobada durante la reunión ministerial de APEC celebrada en noviembre de 2014, reflejó la creciente implicación de China en este ámbito. En enero de 2016, Xi pidió intensificar los esfuerzos para localizar a funcionarios corruptos huidos al extranjero y recuperar los fondos sustraídos. Asimismo, defendió una mayor cooperación en marcos multilaterales como el G20, APEC y la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción, además de iniciativas internacionales para perseguir a los responsables y localizar a los fugitivos. En mayo de 2017, durante el Foro de la Franja y la Ruta para la Cooperación Internacional celebrado en Beijing, volvió a reclamar una cooperación anticorrupción más estrecha para garantizar que esta iniciativa se desarrollara conforme a elevados estándares éticos.
Sexto, el disciplinamiento integral y riguroso no consiste únicamente en imponer disciplina, sino también en preservar el vínculo fundamental entre el Partido y la ciudadanía. Mantener una postura firme resulta esencial para convertir la conducta responsable en una norma y preservar la confianza entre el Partido y la ciudadanía, en la medida en que la corrupción representa la principal causa del deterioro de ese vínculo entre el Partido y el pueblo. La eficacia del autogobierno del Partido debe medirse por la capacidad de reforzar la confianza pública, proteger los intereses de la población y mantener una relación estrecha con las personas a las que sirve. Los estatutos del PCCh establecen que el Partido no tiene intereses propios distintos de los de la clase obrera y de la mayoría del pueblo. Este principio pretende evitar que grupos de interés, estructuras de poder o sectores privilegiados se apropien de la organización o condicionen su actuación. La lucha contra la corrupción y las malas prácticas en los niveles de base refleja la preocupación por el interés público.
En diciembre de 2012, Xi presidió una reunión del Buró Político del Comité Central del PCCh en la que se aprobó una decisión de ocho puntos para mejorar la conducta en el trabajo y mantener vínculos estrechos con el pueblo. En julio de 2016, durante la conmemoración del 95º aniversario de la fundación del PCCh, Xi advirtió que el Partido podía perder su legitimidad para gobernar si no abordaba con firmeza sus problemas internos y las prácticas que generaban un profundo descontento ciudadano. También señaló que el apoyo, la aprobación y la satisfacción del pueblo debían ser criterios fundamentales para evaluar su trabajo. Una década después, durante el acto conmemorativo del 105º aniversario de la fundación del PCCh, celebrado en julio de este año, Xi reiteró la necesidad de fortalecer la capacidad de gobernar a largo plazo, preservar la integridad del Partido y mantener sus estrechos vínculos con la ciudadanía.
En último lugar, el disciplinamiento integral y riguroso debe traducirse en instituciones más eficaces y en políticas que produzcan beneficios perceptibles y duraderos. La confianza pública se construye, ante todo, mediante mejoras concretas en la vida de las personas. La tolerancia cero frente a la corrupción resulta especialmente importante en sectores que afectan directamente al bienestar de la ciudadanía, como la sanidad, la educación y la gestión de los bienes colectivos rurales.
La calidad de la administración no puede evaluarse únicamente a través de indicadores económicos o del número de políticas adoptadas, sino también por su contribución efectiva al bienestar de la población.
Defender la dirección general del Partido y perseverar en su disciplinamiento pleno y riguroso son elementos fundamentales para convertir el proyecto de modernización china en resultados concretos. El principio de situar al pueblo en el centro adquiere verdadero sentido cuando se refleja tanto en los documentos estratégicos como en la conducta cotidiana de los funcionarios y en las mejoras que experimenta la ciudadanía.
Los desafíos evolucionan con cada época, pero la aspiración original del PCCh de servir al pueblo permanece inalterable. De ahí la importancia de mantener una disciplina estricta y promover un entorno político saludable que favorezca el desarrollo de la ciudadanía y un crecimiento de alta calidad.
Durante casi dos décadas he podido observar con mis propios ojos este crecimiento y numerosos avances: la prosperidad de numerosas localidades gracias a la lucha contra la pobreza, la revigorización de las zonas rurales y la expansión de la red ferroviaria de alta velocidad, entre otras cosas, por no hablar de la facilitación de los trámites administrativos en su conjunto. Una buena gobernanza permite ofrecer servicios públicos más estandarizados y eficientes, pero también más humanos y centrados en las personas. Numerosos expertos extranjeros reconocemos la importancia que China concede a las necesidades de la población. Sus esfuerzos por promover una gobernanza limpia y reforzar la rendición de cuentas institucional ofrecen experiencias de interés para otros países.
El autor es experto extranjero y presentador de la sección en español de China.org.cn.
