Post

Uno descansa, todo fluye

Uno descansa, todo fluye

Source: People’s Republic of China – State Council News in Spanish

.china.org.cn | 16. 09. 2026

Por Wu Binbin 

AL leer las novelas de Lu Min, podemos percibir con claridad que nos encontramos ante una escritora audaz y habilidosa a la hora de desafiarse a sí misma. Su estilo creativo ha experimentado diversas metamorfosis. En su obra más reciente, El río dorado, la autora construye un retrato coral en torno a un pequeño emprendedor representativo de la era de la reforma y apertura de China y a los personajes que lo rodean, para reflejar la singular relación que los chinos han mantenido con el dinero durante los últimos 30 o 40 años: una cosecha repleta de opulencia, pero también con un coste complejo y convulso. 

En la primera mitad de la novela, los personajes se ven envueltos en un mar de contradicciones y dilemas. El primer capital de Mu Youheng, el protagonista, proviene de la apropiación indebida de la herencia de un difunto amigo, gracias a lo cual logra cimentar su fortuna. Sin embargo, el incumplimiento de la última voluntad de su amigo fallecido convierte su vida, a su vez, en un látigo que azota incesantemente su alma. Por otro lado, sus familiares constituyen vínculos de afecto y preocupación de los que no puede desprenderse. El punto de inflexión y la ruptura argumental irrumpen con la redacción y divulgación de un testamento. A través de una simple hoja de papel se genera un auténtico revuelo, a partir del cual los personajes no solo rompen con su letargo inicial, sino que además entrelazan sus destinos en medio de una nueva red de valores. 

El espejo es un motivo recurrente de gran relevancia en la obra. Cada vez que experimenta una marejada emocional, la protagonista, He Shan, sostiene un pequeño espejo para entablar un diálogo consigo misma y tomar así decisiones acordes con sus valores. Wang Sang, hijo de Mu Youheng, quien a lo largo de la novela encarna la figura del rebelde, ha vivido atormentado desde la infancia por la prepotencia paternal. El padre, gravemente enfermo, se convierte en el espejo de su momento de desorientación. Sentado junto a la cama del progenitor, al escuchar una y otra vez las llamadas de afecto grabadas en la cinta, Wang Sang alcanza de pronto una comprensión completamente renovada sobre el afecto familiar, el matrimonio y su carrera. 

El profesor Xie, observador crucial y motor de la trama, es también una pieza clave en la obra. Mu Youheng, el objeto de su investigación, le permite descubrir cómo llegó a establecerse ese vínculo especular con la familia: durante más de dos décadas, había albergado el firme deseo de dedicar el resto de su vida a desentrañar la compleja historia de cómo este emprendedor había construido su fortuna. Sin embargo, con el paso del tiempo, sus sentimientos hacia Mu Youheng y su familia habían mutado profundamente y, sin darse cuenta, se había convertido en un miembro indispensable del clan Mu. De este modo, al tomar a los demás como espejos, los personajes exploran introspectivamente el río de sus propios recuerdos. 

*Wu Binbin es profesora asociada de la Facultad de Literatura de la Universidad Normal de Taiyuan y miembro de la Asociación de Escritores de la Provincia de Shanxi. 

Fuente:China Hoy

MIL OSI